La noche de Airbourne (Circo Volador)

En el 2014 todo estaba listo para que la Ciudad de México recibiera a Airbourne pero la muerte del padre de los hermanos O’Keeffe provocó la cancelación del concierto. Tuvieron que pasar tres largos años y la llegada de un nuevo material discográfico, Breakin’ Outta Hell para que la banda australiana pudiera pisar tierras aztecas.

A las 9:00 PM se apagan las luces del Circo Volador y comienza a sonar Run to the Hills de Iron Maiden, algo así como un preludio para que la gente fuera calentando gargantas con el icónico coro. Ahora escuchamos la música de Terminator, pero ni Schwarzenegger hubiera estado listo para la ráfaga que estaba a punto de desatar Airbourne, quienes finalmente salen a escenario y comienzan la velada tocando Ready to Rock, con ese coro tan pegajoso y adhoc con lo que estábamos viviendo.

Tras poner al público a saltar con Too Much, Too Young, Too Fast, el frontman Joel O’Keeffe exclama ‘¡Viva México! ¡Viva México cabrones!’ y claro, todos se vuelven locos. A continuación escuchamos la canción con las mejores letras de la vida, Down on You seguida de un pequeño tributo rockero al famoso Ole Ole mexicano y para el cuál, Joel se pone un sombrero de charro y saca una bandera mexicana adornada con logos de la banda.

A decir verdad, el Circo Volador es un escenario perfecto para lo que trae Airbourne: es sucio, crudo y encaja perfectamente con el rock’n’roll puro que estamos escuchando. Rivalry, Girls in Black e It’s All For Rock N’ Roll son las siguientes rolas de los australianos, que están tocando de una manera magistral y causando cada vez más locura en los presentes; y aunque hasta el momento no hay slams, parece que en cualquier momento se viene el torbellino.

Joel toma una cerveza y la abre cual Stone Cold Steve Austin para rociarla en todas direcciones al mismo tiempo que cánticos de ‘Ole Ole Airbourne’ sacuden el recinto. El frontman nos dice que en estos momentos el mundo está hecho mierda  y que la siguiente canción es para aguantar y superar los problemas, se trata de la homónima de su último disco: Breakin’ Outta Hell, que provoca crowdsurfing masivo, incluso hay un vato totalmente descontrolado que ‘surfea’ hasta el frente unas cuatro veces durante la rola.

Los acordes de Diamond in the Rough y No Way But the Hard Way ponen a un fanático a saltar como boligoma, mientras otro ondea un jersey de Australia. Aquí no hay nada de que ‘Airbourne es una banda de estudio’, no: la música de Airbourne en vivo suena igual o mejor que sus discos; hay una energía muy atascada en cada rola y el talento de los australianos es algo impresionante. Joel O’Keeffe, el guitarrista Harri Harrison y el bajista Justin Street (que está on fire) de repente le dan la espalda al público para comenzar a tocar las notas de Stand Up. Ahora sí ya valió gorro y se arma un slam masivo en la pista, hay un montón de caídos (más que de costumbre) y todo lo que podemos esperar en este hermoso baile de violencia que solo el rock puede causar.

La banda se va del escenario dejándonos en completa oscuridad y con unos truenos de fondo que solo indican que la tormenta está por comenzar. Airbourne regresa tocando unos riffs de For Those About to Rock (We Salute You) de AC/DC y después se despachan Live It Up y Raise the Flag para continuar la fiesta. Hablando un español bastante feo, Joel le pide a fanáticos que se suban en los hombros de alguien, pero pocos entienden y en vez de seguir la orden, se avientan como locos en míseros intentos de crowdsurfing. Finalmente algunos captan al frontman, se trepan a los hombros de algún amigo y son recompensandos por Joel quien les intenta aventar vasos de chela; después de varios fracasos, un macho entre el público logra atrapar de manera impecable la chela, se la zumba de un jalón y el público explota junto con la música.

Para terminar el concierto, Joel le pide a todos que se vuelvan locos y comienza a escucharse Runnin’ Wild. De alguna manera el público sigue sin agotarse y los saltos son todavía más abundantes que en rolas anteriores; por ahí, Airbourne mete unos cachos de Let There Be Rock mientras Joel abre más chelas para después finalizar la rola y gritar a todo pulmón un par de frases bastante bonitas: ‘El rock’n’roll está vivo en México’ y ‘Mientras nosotros estemos vivos, el rock’n’roll nunca morirá’.

El show duró menos de 90 minutos y es que así tenía que ser: la energía de Airbourne, durante todos y cada uno de esos minutos, fue bestial. Mantener un ritmo de dos horas así es imposible, por lo tanto la duración no solo me pareció perfecta, sino que yo hasta le hubiera quitado un par de canciones.  El show no podía durar más pues lo que los australianos hacen al subirse al escenario es crear una ráfaga de energía; durante el concierto vivimos una orgía de rock’n’roll. Crudo y descontrolado rock’n’roll.

 

Checa aquí el resto de nuestra galería de fotos:

Te recomendamos

Comments

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Síguenos

213,337FansLike
27,800FollowersFollow
11,175FollowersFollow

últimas Noticias

Más vistas

Playlist