Nos fuimos a Seattle por una hora con Alice In Chains

Texto: Andre Dulché
Fotos: Gerardo Castillo

Tal vez muchos de nosotros hemos pensado que ver a Alice In Chains en vivo debe ser una experiencia, no solo por lo que pase arriba del escenario sino que el entorno también debe ayudar.

Imaginen ir a ver a AIC con ambiente de Seattle, es decir lluvia, cielo gris, depresivo totalmente como para ir por alcohol y drogas con el dealer del barrio y que las entregue en el callejón aledaño al mercado de mariscos junto al puerto…. Así es Seattle básicamente.

Pues digamos, en el mejor de los casos, que así pasó en el Force Fest, pero toda la lluvia de Seattle de una semana cayó en San Juan Teotihuacán en horas: el lodo se tornaba como paisaje de Swamp Thing, unos caídos bañados hasta la cara, y por lo menos, los demás de rodillas para abajo como si hubieran ido de excursión con el cazador de cocodrilos.

El grunge invadió Teotihuacán

Antes de ellos tocaron Bush y Stone Temple Pilots, así que el ambiente noventero era lo del día, los más jóvenes solo coreaban los ‘greatest hits’ pero la mayoría de 30 años en adelante sabían cada una de las letras del set de 16 canciones, las cuales iban dando un recorrido denso, sabroso por su carrera.

Alice In Chains acaba de estrenar Rainier Frog, un disco potente, oscuro, similar a The Devil Put Dinosaurs Here y es el tercero con William DuVall en las voces principales, y hay que decirlo, parece que el espíritu de Layne Staley posesiona a DuVall, una especie de Lenny Kravitz violento y ‘grungero’, y lo de Kravitz no solo por el afro, también por la personalidad de él en el escenario. Del otro lado, cobijado por una estrella que brilla con luz propia, el cocreador de todas las canciones de AIC, quien hace segundas voces y coros, el rubio Jerry Cantrell. Así como los siempre exactos, Sean Kinney y Mike Inez.

Riffs potentes, el fuego de un costado al escenario hacía segunda, hay canciones fuertes de AIC pero pocas son para abrir un show con mucha potencia y una de ellas es “Check My Brain”, uno de los primeros sencillos con DuVall en la banda para el disco Black Gives Way To Blue.

Los visuales de la banda eran espectaculares, pensando en aquellos que estaban en otras zonas y no podían verlos fueron de los únicos en todo el festival en tener animaciones creadas para cada tema, así que su show está pensado para una arena, estadio, club o en este caso, un campo en la nada.

DuVall luciéndose en las voces

Hubo canciones que domina DuVall, claro, él las grabó como “Never Fade”, “The One You Know” del recién Rainier Frog o “Hollow” y “Stone” de la vez que el diablo nos puso dinosaurios. Y aunque ya tiene años haciéndolo de gran forma, ya sea en sus shows hasta en apariciones especiales en juegos de MLB o NFL, siempre tendrá las comparaciones con Layne Staley, no es para menos, era una de las mejores voces que alguna vez tuvo el rock-metal-grunge-alternativo, donde quiera que sea que clasifiques a Alice In Chains.

Así que demostró una vez más que está a la altura y por algo siempre lo ha respaldado Jerry Cantrell, desde los primeros tonos en “Again” sabías que eso iba para algo que se quedará en tu memoria más allá de si hubo o no fallas en el festival. Luego, cuatro golpes a la nuca del Dirt -el disco calificado por muchas encuestas como el mejor de la escena grunge, incluso más que Nevermind de Nirvana- sonaron “Them Bones”, “Dam That River”, “Down In A Hole” y “Angry Chair”.

La banda no hablaba mucho, todo lo decía con sus riffs, el golpe de batería al pecho y la voz, por tiempo era mejor que tocaran más canciones a que se pusieran a hablar o decir lo básico, ya saben el ‘gracias México, los amamos’. Así que ‘pum’, el maldito “Man In The Box” hizo que todos gritaran su parte, la canción más representativa de Alice In Chains.

alice in chains

Back to the 90´s

Luego nos fuimos a 1990 con el disco Facelift y “It Ain’t Like That” que solo los más trves sabían de ella, los demás solo acompañaban con los puños en el aire. “We Die Young” nos recordó que la vida es corta y si no la disfrutas de nada sirve, obviamente, una canción que encaja con la vida de Staley.

Al final, y entre las canciones clásicas estuvieron “No Excuses” con su parte acústica excelsa y las dos canciones donde la voz debe ser desgarradora, transportarnos a las primeras veces que la escuchaste y dijiste, ‘esto es lo más sublime del maldito universo’, llevarte a momentos o personas en especial ya sea para quien ha perdido a alguien o incluso, la desesperación en sí mismo, esto en “Would?”, la rola que termina el Dirt y “Rooster”, aquella que es un reclamo a Dios con esa frase ‘sabías que él no debía de morir’.

Es por estos momentos en que uno puede olvidar por un tiempo todo lo malo, estabas ahí y tenías que disfrutar la música. Lo demás, se quedará en una mala historia.

Pólvora Crew
Pólvora Crew
Si la unión de los gemelos fantásticos se hiciera realidad, esto daría de resultado.

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