Van Gogh en la Puerta de la Eternidad / At Eternity’s Gate

Vincent Van Gogh es uno de los pintores más famosos de todos los tiempos, y su trabajo post-impresionista, así como su controversial vida han sido motivo de estudio durante muchos años. Willem Dafoe interpreta al afligido artista en una película biográfica que explora los años previos a su muerte, desde su estancia en Arles en 1888 hasta sus últimos días en Auvers-sur-Oise.

At Eternity’s Gate no es un biopic convencional. El director Julian Schnabel no está intentando recrear cuando Van Gogh pintó sus más famosos cuadros o darnos una visión de cómo murió exactamente. At Eternity’s Gate te pone en la perspectiva del pintor para intentar ver el mundo a través de sus ojos, apreciar la naturaleza como él lo hacía y sentir el dolor derivado de su estado mental. Aquí vas a encontrar más filosofía que hechos. Una escena en la que Van Gogh conversa con un sacerdote – interpretado con precisión por Mads Mikkelsen – sobre su lugar en la historia y el ‘don que Dios le dio’ para pintar, es una que bien podría no tener exactitud histórica, pero que logra precisamente lo que Schnabel necesita: reflexionar sobre el significado del arte y la labor del artista.

El Van Gogh de este filme es un ser incomprendido y ridiculizado, cuyo arte es constantemente menospreciado. Uno de los pocos individuos que ven talento en el pintor es Paul Gaugin (interpretado por Oscar Isaac) y de ahí se desprende una narrativa clave en la cual inspeccionamos la importancia e influencia que tiene Gaugin en la vida de Van Gogh. Los debates que estos dos tienen acerca del rol de un artista y el objetivo de sus trabajos son algunas de las escenas más interesantes que encontrarás en At Eternity’s Gate.

Willem Dafoe (The Florida Project) – nominado al Oscar por este papel – embiste el desafío de interpretar a tan complicado ser humano con maestría, entendiendo el objetivo filosófico de su director para elevar el filme y regalarnos escenas meditativas. Oscar Isaac (Ex-Machina) hace un buen trabajo con Gaugin, brindando serenidad a la historia y un toque de sabiduría.

El trabajo de cámara es peculiar: te encontrarás con tomas muy personales – en primer plano – que te permiten apreciar cada detalle de los personajes, como si Schnabel quisiera que te metieras en su alma para envolverte en sus palabras. La cámara se comporta de acuerdo a la situación: los movimientos son caóticos y salvajes en los momentos de mayor ansiedad y locura de Van Gogh, pero también verás tomas en primera persona que te ponen en sus zapatos para ver la naturaleza a través de sus ojos.

La cosa es que para estudiar la mente de Van Gogh, Schnabel sacrificó ritmo y emociones. Éste es un filme lento, artístico y relajante que debes ver con cierto estado de ánimo. No hay risas, no hay acción, no hay fuertes emociones, ni una fuerte conexión emocional con el protagonista. Como mencioné anteriormente, At Eternity’s Gate es más para reflexionar que para aprender sobre la vida de Van Gogh. Si estás interesado en emprender ese viaje, aquí podrás explorar las eternas posibilidades de arte, de lo contrario podrías hasta terminar dormido en la sala de cine.

De la mano de hermosa fotografía y un sublime trabajo de Willem Dafoe, At Eternity’s Gate es una experiencia reflexiva para comprender la inspiración detrás del trabajo de Vincent Van Gogh y todos los problemas mentales que lo atormentaron por años. Es una ventana hacia el dolor de un genio y una meditación sobre la relación entre la naturaleza, el arte y la eternidad.

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