Tolerancia en el ruedo con Un filósofo en la arena

Cuando parecía que las propuestas nacionales se verían manchadas este inicio de año con inmundicias tipo Mirreyes vs. Godínez, aparece una grata esperanza con Un filósofo en la arena, estupendo documental que se presenta en un momento crucial para el pensamiento contemporáneo, impregnado por lo efímero y la desinformación.

En breve, la tesis presentada narra la historia de Francis Wolff, catedrático francés con una gran pasión por las corridas de toros. Entre su obra, se encuentran tres títulos sobre la filosofía detrás de la tauromaquia. Él recorrerá México, Francia y España junto a los directores, Aarón Fernández y Jesús Muñoz para descubrir como la tradición de la Fiesta Brava, está condenada a desaparecer.

Más allá de ser una apología del espectáculo taurino, el documental presenta varias líneas de análisis a seguir. La primera, es la relación de los humanos con otros seres vivos. Hemos evolucionado nuestro sentimentalismo a grados donde se desprecia nuestra propia naturaleza. En los últimos años, la globalización de las ideas ha mermado el criterio de una generación entera que más allá de entender el consumo de carne, ataca sin sentido lleno de rabia ante aquellos que no siguen su moda. Se vuelven intolerantes en su círculo de adornada tolerancia. Es cierto, las condiciones de crianza del ganado son pésimas, pero nosotros como omnívoros natos, buscamos la supervivencia. Un diálogo maravilloso del filme es “los jóvenes urbanizados del siglo XXI niegan de sí mismos”. Posturas que son modas.

Seguimos con la visión ajena a la tauromaquia, cortesía de sus creadores que no están a favor o en contra de la cultura. Son observaciones precisas sobre el cuidado a los toros en distintos ranchos, mismos que ayudan al ecosistema a subsistir. Pasamos al lado del aficionado, que aprecia cada elemento del show. La conjunción entre danza, teatro y música que conlleva cada corrida y como el gusto es inculcado desde jóvenes. No podía faltar la relación de los protestantes animalistas, que ven con desdén esta actividad. La llana verdad: los antitaurinos son la parte violenta de la historia.

Finalmente, la relación entre el hombre y la muerte. Desde el punto de vista del torero, un honor si cae en el ruedo. Como siempre el riesgo alimenta instintos primarios en nosotros. Podría decirse que se burla a la muerte aunque es manejada como una dualidad, súbita e impredecible.

Un filósofo en la arena es una clase de ética práctica y sencilla para que cualquiera pueda entender la lección de respeto que necesitamos en nuestro día a día. Al respecto pudimos charlar con ambos directores, así como con Francis Wolff sobre detalles de la filmación.

Un filósofo en la arena
De izq. a der.: Jesús Muñoz, Francis Wolff & Aarón Fernández. Foto: Mario Valencia.

“Yo soy de Cd. Juárez y desde pequeño iba a estudiar a EUA. Formaba parte de este grupo marginal de inmigrantes en otro país y es un tema que siempre me ha llamado la atención. Los fanáticos son marginales, porque de inmediato se les juzga por ese gusto. Así que partiendo de esa observación, decidimos emprender este proyecto”, comentó Jesús Muñoz.

Sobre el fin de la tauromaquia, Wolff comenta: “hay dos tipos de muertes. Una es por causas naturales, que se dará cuando ya no haya jóvenes con el deseo de ser toreros, cuando no haya toros ni aficionados. La segunda, es el asesinato, una muerte violenta. Que se prohibiera de inmediato. Yo abogaría porque fuese la primera”. Con lo caprichoso de la juventud, no dudaría que ocurriese lo segundo.

Prueba de la incapacidad de lectura al filme, es la triste anécdota que nos comentó Muñoz. “Debido a la naturaleza del relato, ha sido rechazada de muchos festivales y nos han impedido la distribución en varios países. Hemos echado muchas ganas para que la película se exhiba en España y otras partes de Europa pero les da miedo mostrar esto. Hasta ahora, su única exhibición internacional ha sido en Canadá pero nada más”. La aprensión de los organizadores de festivales por sobre su ética laboral.

A pesar de un fondo y discursiva fuerte, la película sí posee un problema que le impide ser perfecta: su forma. La fotografía en general, tiene un sentir televisivo nulamente estético; incluso algunos paneos de la cámara lucen trabados. Las intervenciones donde aparecen los directores con Wolff para lanzar comentarios al aire de índole situacional. Se trata de simples breaks que pretenden liberar cierta rigidez de la trama. No funcionan, pues son demasiado dispersos. También fue encantador ver su claqueta humana al principio de ciertas escenas, pero pronto se vuelve un detalle sin gracia.

Su mayor mensaje es el de la tolerancia, en especial en una era donde estamos polarizados hasta por el vuelo de una mosca. No tienen porque volverse ni se harán fans de los toros y apartarán un vuelo a Pamplona. Solo entender que hay un mundo basto más allá de las cantaletas moralinas de las redes sociales. Dejen los prejuicios que les pueda generar la tauromaquia y corran a ver este elogio al humanismo. Estreno en 14 ciudades de la República Mexicana este viernes 1 de febrero.

Calificación 8.5

Mario Valencia
Mario Valencia
Escribo de terror, tomo fotos, edito videos y así. Me gusta el metal, el bailongo a todo darks y ser la señora de los gatos.

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