Las ‘Duras vacaciones’ de Teresa Cienfuegos y las Cobras

Hace no mucho que topé por primera vez a Teresa Cienfuegos y Las Cobras; fue durante una tocada en su hábitat natural, la Ciudad de México, en el corazón de La Merced entre metros, tianguis, cantinas, calles mal iluminadas, pavimento agujereado, alcohol, moteles, humo de cigarro y drogas.

Fue ahí donde un par de crudas guitarras me revolvieron las tripas, donde la batería más potente del condado aceleró mi corazón hasta el infarto, donde un bajo atascó mi cerebro con adrenalina, donde las voces representaron la verdadera miseria de mi alma.

Ahora, al escuchar el disco debut del quinteto chilango de punk conformado por Pietro Párvulo, Israel Ramírez, Yaya González y Andrés Acosta, recuerdo que el verdadero espíritu del punk no está en la élite Green Day ni en la fabricación empresarial de los Sex Pistols, más bien, se halla en la desolación tercermundista.

Duras vacaciones (2019), de Teresa Cienfuegos y Las Cobras

‘Circunvalación’ y ‘Topilejo’ son dos canciones que ya tuvimos el chance de topar como sencillos de promoción. Desde un principio sabemos que la onda va de drogas, degeneración, vivir siempre al borde, sin límites, sin prejuicios, el puro rock n’ roll. Sigue ‘Duras vacaciones’, la rola que le otorga título al disco debut de Teresa Cienfuegos y las Cobras.

Estas tres primeras piezas tienen un eje musical bastante parecido, siempre apoyado en las baterías de Yaya que, vale la pena decirlo, le dan al disco el 80% de la diversión que llega hasta tus piernas, hasta el meneo de tu cadera, hasta tu greñero incontrolable.

De ahí pasamos a la psychodelia de los riffs y solos de Israel, quien por primera vez nos muestra una faceta líder en las cuerdas. Lo hace muy bien, de hecho, es tan sucio en la ejecución que puede llegar a conmoverte las entrañas, te obliga a retorcer la espina dorsal y a levantar tus manos para iniciar un asombroso show de air guitar.

La voz, viene siendo, probablemente, lo mejor de toda la banda. Pietro es otro pedo; es rebeldía, es aguarrás, es mariguana, es drogas, es pelos, es depravación, es agresividad, es un madrazo en la cara, es resistencia, solemnidad, diálogo, es infierno, es paraíso. Esa voz rasposa, golpeada y apenas afinada está llena de pasión por lo que hace, por lo que dice, por lo que piensa, por sus creencias, por su inestabilidad.

‘Nena Droga’ se va más al terreno de la balada punk. El intento es bueno, el bajo se luce, los coros en segundo plano te transportan a una noche de amor, cerveza y sexo que, sin desearlo, terminará en corazones rotos, terminará en más chemo.

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Le sigue ‘Noches sin tu amor’, otra canción que tiene como protagonista al bajo, aunque no logras identificarlo desde un principio. Su ritmo es, de nuevo, una balada romántica o debería decir, anti-romance. Cansado estaba del desamor con sonido a Siddhartha, sabor a Hombres G, espíritu Zoé, memoria en Timbiriche. Teresa Cienfuegos y las Cobras nos dicen que la música del desamor también puede ser algo bien visceral, no una mera terapia psicológica.

‘Noche de suicidas’ es, probablemente una de mis favoritas. El sonido me remite a las bandas de pank argentinas que marcaron mi adolescencia. Desde Flema, hasta Attaque 77, 2 Minutos o algo más ibérico en la onda Los Muertos de Cristo, Eskorbuto, La Polla Records, Gatillazo. Es realmente un poema de rola. Una pieza magnífica.

Acá te dejamos el disco y esperamos que sea de tu agrado:

Gustavo Azem
Gustavo Azem
No tan guapo como Brad Pitt, ni tan simpático como Chespirito.

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