Doctor Strange en el Multiverso de la Locura: arrastrando al MCU al terror

En 1963, el dibujante Steve Ditko y el consentido creativo del mundo de los cómics, Stan Lee, presentaron, en plena era de plata de las viñetas al Doctor Strange, un cirujano que tras un accidente automovilístico encuentra en la magia la vía para reencontrarse a sí mismo y convertirse en el Hechicero Supremo, encargado de protegernos de las amenazas místicas que se ciernen sobre el mundo. A pesar de sonar a un viaje ácido o una idea loca para un alter ego de una banda de rock psicodélico, el éxito de este personaje fue importante en una época de cambios sociales.

Ahora, seis décadas después de su primer aparición, Strange tiene una forma física en la piel del multifacético actor nominado al Óscar Benedict Cumberbatch, quien está de regreso al mundo de Marvel con el respaldo de un director que fungió como uno de los padrinos principales para las adaptaciones de cómics a cine en el nuevo siglo: Sam Raimi. Con esa dupla a cargo, el MCU abre la puerta a un abanico de infinitas posibilidades con la llegada de Doctor Strange en Multiverso de la Locura.

Doctor Strange en el Multiverso de la Locura reseña
©Marvel Studios 2022. All Rights Reserved.

Doctor Strange en la locura serie B de Sam Raimi

La vuelta al ruedo marvelita de Raimi después de su éxito y caída en la infamia dentro de su trilogia de Spiderman (nunca olvidaremos al Spidey emo y bailarín creador de memes) captó la atención de propios y extraños (o tal vez hasta de otros universos), sobre todo al llegar como relevista del jugador titular, Scott Derrickson, que salió del proyecto debido a esas inconfesables diferencias creativas entre la visión del estudio y la del realizador, quedando en el aire la idea de la primer cinta de terror del MCU. Pero, ¿qué tan arriesgado sería Marvel Studios para lograrlo?

De entrada, hay que reconocer algo: la veteranía de Raimi en el género de terror que ha marcado su carrera mas allá del arácnido amigo. Basta recordar su paso en la saga de culto Evil Dead (1981) y su secuela (1987) o la divertida y violenta serie B de Arrástrame al Infierno (2009) para ver de lo que es capaz de hacer. Otro punto destacado es ese primer intento de crear y homenajear al universo de las viñetas con la original Darkman: El Nombre de la Venganza (1990), con un Liam Neeson como un héroe involuntario que busca justicia después de lo que unos criminales le hicieron, en la que no solo juega con esos elementos del horror sino también muestra algunos clichés de los cómics llevados a la pantalla.

Esto, aunado a la vieja relación entre él y Feige, hacen que su vuelta causara un revuelo interesante. Y es muy grato informar que la mano del director es muy notoria en la locura de esta secuela de Doctor Strange, donde saca jugo de todo lo aprendido para explotarlo poco a poco bajo las reglas medio timoratas de Marvel, esas que no permiten sangre, malas palabras y que buscan un entretenimiento meramente juvenil o familiar (lo cual no está mal).

El imaginario visual de Doctor Strange ayuda también a que Raimi pueda jugar con muchos elementos, ya sean monstruos, demonios y cosas místicas dignas de la psicodelia inherente de los 60, haciendo guiños incluso a ciertas pesadillas lovecraftianas que se refuerzan con la labor de fotografía del experimentado John Mathieson, quien ya antes había pasado por universos de cómics con Logan (2017), X Men: Primera Generación (2011) o la próxima a estrenarse Batgirl (2022) y que sabe dotar de una identidad y atmósfera adecuada a cada capa del Multiverso, explotando especialmente ciertos colores fríos con el rojo amenazante de Wanda.

La musicalización en Doctor Strange en el Multiverso de la Locura también es un punto muy positivo, de la cual se encarga el maestro Danny Elfman, que cuando deja de lado al perdido Tío Burton, también hace composiciones interesantes. Aquí, la locura del Multiverso lo contagia, pasando por una gama que lo lleva por la música clásica, las guitarras eléctricas a lo Carpenter o los temas característicos de superhéroes mezclando lo épico con lo dramático, lo cual funciona de maravilla ante la aventura demencial de Strange.

Si bien es Cumberbatch y su Stephen el protagonista, encuentra su talón de Aquiles en la Bruja Escarlata de Elizabeth Olsen. Ambos tienen un desarrollo que va a la par, pues mientras Strange busca aceptar este poder omnisciente y las responsabilidades que ello conlleva (cual consejo del Tío Ben en un par de universos conocidos), debatiéndose en una delgada línea entre lo correcto y lo que no, Wanda se alza como la antagonista, resonando aquella frase del tráiler en la que las mismas motivaciones pueden llevar a alguien a ser un héroe o un villano.

©Marvel Studios 2022. All Rights Reserved.

Son ellos dos los que cargan con la locura terrorífica del denominado multiverso, uno que está lleno de ciertas sorpresas inesperadas (no, aquí no damos spoilers) y de un personaje extra que adolece de desarrollo pero no deja de ser interesante: América Chávez, la latina con el poder de viajar entre universos físicamente a voluntad. Y es aquí donde comienzan los problemas en este multiverso, pues aunque contiene todo lo que los fans recalcitrantes de Raimi (de las buenas cintas, no de Oz el Poderoso) queremos de él, la historia flaquea un poco en la exploración de los ‘que pasaría si’.

Este problema puede ser derivado de los constantes cambios a los que el guionista, Michael Waldron, se enfrentaba debido a que, mientras grababan la cinta, había otros productos como Wandavision o la última película de Spiderman: Sin Camino a Casa, cuyos hechos afectaban el relato principal de Strange y Wanda. Eso es notorio a ratos, dándose algunos huecos argumentales además de las típicas decisiones clásicas de Marvel, mismas que marcan al proyecto de inicio a fin pero que Raimi con maestría incluye de manera efectiva a pesar de ello.

Con todos sus pros y algunos contras, Doctor Strange en el Multiverso de la Locura demuestra que aunque las reglas de Disney son duras, siempre hay formas de doblarlas, de jugar con ellas dentro de su propio universo para crear algo propositivo que sea fiel a la idea del realizador. Así, este proyecto definitivamente marca una diferencia al usar el terror y explotarlo de la mejor forma dentro del MCU, arrastrándonos al infierno de muchos mundos y muchas posibilidades que seguramente seguirán siendo explotadas. Quédense hasta el final, pues hay dos escenas post créditos que, si, también tienen el sello Raimi.

AJ Navarro
AJ Navarro
Comunicólogo, amante del cine, la música y todo lo que sea cultura. Forjando una carrera en el medio desde 2018 a la fecha. Colaborador en varios espacios, consciente de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

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