Pólvora Live
Julieta Venegas en el Auditorio Nacional: cuéntame el final feliz
La cantante entregó una velada llena de sentimientos varios entre sus grandes hits y sus nuevas canciones norteñas
Hay tanta gente aquí. La situación lo amerita, es el concierto de Julieta Venegas y desde hace varios años viene arrastrando un público impresionante que le respondió con dos Auditorios Nacionales completamente llenos. Las chicuelas vienen de botas y sombrero. Dependiendo el largo del calzado es lo corto de su falda. Se ve simétrico. Algunas agregaron pañuelito en el cuello para verse mucho más vaqueras, al estilo del viejo oeste. Los hombres, como siempre, mucho más aburridos, de jeans, tenis y playera de la selección de fútbol que juega hoy, que jugó ayer o que jugará mañana. Es la época mundialista, pero el aire aquí es mucho más pop ahora, maximalista, de colores que resaltan, de coronas luminosas en el cabello y bolsones en tendencia.
Aún así, entre más de 9 mil fanáticos que a todo pulmón cantan los grandes hits o vitorean a las y los invitados de honor, soy capaz, pues la tendencia lo remarca, de sentirme completamente solo, aislado de la vibra fiestera que hoy colma este Coloso. No me lo merezco, le repito al corazón, pero duda la necedad en mi consciencia. Lamentablemente, huir no es una buena opción porque también vine a chambear, entonces, decido entregarme a la OLEADA y el taconazo.
“Todas mis certezas en el aire, ya no sé volver a lo que fui. Todos los caminos se abren de repente, ya olvidé cómo seguir. Quiero deshacerme de la sombra, esa que reclama sin decir. Quiero olvidarme de lo que no me comprende y todo eso que sobra de mí…”

¿Cómo le fue a Julieta Venegas en el Auditorio Nacional?
Me siento arropado desde el momento en que apoye las nalgas en el asiento. A mi lado hay una señora cargando a su pequeña hijita, enfrente una pareja bien abrazadota, compartiendo tragos, besos y caricias, atrás de mí algunas personas hablando de temas intrascendentes, pero riendo a carcajadas, del otro lado, una tímida damisela con la mirada todo el tiempo baja, mirando al celular, distrayéndose con memes, videos de moda o mensajes de WhatsApp. Solo, pero rodeado de amor puro
El conteo me pone nervioso. Primera llamada. Segunda llamada. Tercera llamada, recuerde las salidas de emergencia, no coma en la sala, disfrute el concierto. Quiero verle los ojos a Julieta, contarle mis penas telepáticamente, que sienta mi dolor a través del sonido de los latidos en el corazón. Quiero que sea ya. Entonces las luces bajan, las pantallas la captan en una silueta negra en contraluz. El piano hace sus primeros acordes. Los gritos in crescendo fuera de tono, pero alineados con la pasión, llegan al desenfreno total en cuestión de minutos.
Así de rápido me siento como en casa, mi segunda casa. No tiene que ver con que venga mucho y todo el año, pero es que el amor de la compañía melómana me abraza el alma, me compone el pensamiento y me aliviana las entrañas.
“Y no sé a dónde va el viento y por qué cambió. No puedo volver a lo que era, desapareció”
Pasan las canciones, Julieta Venegas repasa los discos de su carrera, pero evita tocar de los primeros dos. Suenan varias de la tercera entrega y eso es lo más viejo. Recorre todo su nuevo disco y se detiene a tocar otros tantos hits sueltos que acumuló a lo largo de su vida. La gente no es antipática, no se saben las canciones todavía, pero no por eso se quedan callados. Intentan articular las palabras conforme canta Venegas o apoyan con gritos que te revientan el tímpano de vez en vez. Los invitados emocionan. De Majo Aguilar a Girl Ultra.
“Y ya no será lo mismo. Las palabras ya no dicen nada. No pueden contar y describir, “No lo entiendo” ya no significa lo que antes. No pueden hablar por mí, quiero sacudirme tanta duda y aprender todo de nuevo. Quiero saber quién soy cada momento”
Porque es verdad lo que cuentan por ahí, la música nunca te abandonará. No quiere decir que tendrás los discos por siempre en tu casa llenándose de polvo, ni que tu streaming estará las 24 HRS del día disponible para ti a cambio de un módico pago.
Significa que aún en los momentos más oscuros de la vida, cuando todo parece ir en contra tuya, cuando no puedes con el arrepentimiento de echarlo todo a perder, miles de personas arroparán tu sentimiento sin conocerte, y una cantante con acordeón en mano, cantará a tus penas para aliviarlas aunque sea durante una o dos horas. De ahí salí completamente aliviado. Gracias, Julieta.
“Cuéntame el final, el final, final feliz…”

Setlist de Julieta Venegas en el Auditorio Nacional
- Tiempos dorados
- La línea
- Ese camino
- Caprichos del Azar
- Oleada
- Algo está cambiando
- Amigas
- La nostalgia
- Leyendas de Tijuana
- Despedida
- Tengo que contarte
- Despechada Mexicana
- Esquina del mar
- Volver a ti
- Callaron las canciones
- Lento
- Lo que va a pasar
- Te celebramos
- No me vuelvo a enamorar
- Terca
- Andar conmigo
- Eres para mí
- Mismo amor
- Algún día
- Me voy
- A dónde va el viento
- Limón y sal
- El Presente
