Pólvora Live
Rhapsody en el Pepsi Center: La noche con orquesta que siempre imaginamos
Rhapsody presentó un espectáculo que llevó sus clásicas composiciones sinfónicas a una nueva dimensión.
Desde octubre del año pasado, cuando se anunciaron los conciertos de Rhapsody con orquesta tanto en México como en Chile, sabíamos que se trataría de una noche especial. Por ello no fue sorpresa que los boletos no llegaran hasta el día del evento; desde semanas antes ya habíamos visto aparecer la leyenda de “boletos agotados” en redes sociales.
Y no era para menos. Para muchos fans del grupo, verlos con orquesta era, literalmente, un sueño cumplido, ya que como sabemos las canciones de la banda se caracterizan por esas orquestaciones épicas.

La cita para este encuentro único se dio el pasado 6 de junio en el Pepsi Center, lugar donde desde muy temprano veíamos desfilar a miles de metalheads; algunos con su outfit más elegante para la ocasión y otros tantos desempolvando esas playeras con alguna de las portadas clásicas del grupo.
Aunque el inicio del concierto estaba pactado para las 20:00 horas, hubo un pequeño retraso. Curiosamente, terminó jugando a favor de buena parte del público, ya que el trayecto era complicado debido a la lluvia en la CDMX.
Esta velada inolvidable dio inicio con “In Tenebris” y desde ahí supimos que la noche iba en serio, ya que la orquesta y el coro interpretaron el tema completamente en vivo, nada de usar pistas. Un gran comienzo para lo que estábamos por vivir.

Rhapsody y uno de los mejores shows de su carrera
“Dawn of Victory” fue el primer tema en el que escuchamos ahora sí esa combinación entre los músicos de Rhapsody y la orquesta. A diferencia de conciertos similares, como el de Septicflesh el año pasado en el mismo recinto, la gente saltó de su lugar de manera inmediata y, aunque sí vimos muchos celulares en el aire, nadie falló al momento de corear ese “Gloria, Gloria perpetua…” que es imposible no saberse.
El bloque inicial lo completaron temas como “Wisdom of the Kings” y “Eternal Glory”, dos grandes selecciones que permitieron apreciar de buena manera tanto a Rhapsody como a la orquesta.
Hay que reconocer que desde este punto escuchamos un audio muy bueno. Aquí debo destacar a quien realizó el microfoneo porque, por ejemplo, el coro sonaba tremendo. Aunque no eran muchos integrantes, por momentos parecía que estábamos escuchando la mismísima Carmina Burana.

También hay que reconocer el trabajo de Dante Díaz al frente de la orquesta y el coro. Dirigir un espectáculo de estas dimensiones no es cosa sencilla y durante toda la noche mantuvo a todos los músicos perfectamente sincronizados con Rhapsody. Su labor fue tan evidente que en un punto el público le dedicó su propia ovación, un reconocimiento más que merecido para alguien que fue pieza fundamental en el éxito de la velada.
Vino la obligada bienvenida por parte de Fabio Lione, y esa misma pausa sirvió para recordar a Sir Christopher Lee, aquel actor que fue pieza fundamental como narrador y cantante en varios discos del grupo. Por ello se le rindió homenaje con “The Magic of the Wizard’s Dream”.
Para esta velada, muchos tenían su setlist soñado. Debo confesar que el mío hubiera sido que el grupo tocara completo Power of the Dragonflame. No fue así, pero sí escuchamos varias piezas de ese material, las cuales considero de las más pesadas y rápidas de la banda.

El set, además de entregarnos los clásicos del grupo, fue pensado para explotar la parte orquestal, y temas como “The Village of Dwarves” no hicieron más que confirmarlo. O qué decir de esas canciones que nunca habíamos escuchado en vivo, pero que esa noche encontraron el pretexto perfecto para sonar, como “Triumph or Agony” o “Son of Pain”.
A lo largo de los años hemos visto varios conciertos de metal acompañados por orquesta. Ahí están los casos de Septicflesh, Therion o incluso Mägo de Oz, pero pocas veces hemos visto una integración tan bien lograda como la de esta noche. No se trató de una orquesta puesta como acompañamiento secundario; fue una protagonista más del espectáculo.
Si el apartado sonoro estuvo a la altura de las expectativas, el visual no se quedó atrás. La producción de luces jugó un papel fundamental para elevar cada momento del concierto, acompañando con precisión los cambios de intensidad de las canciones. Cada remate de la banda encontraba respuesta en el escenario con destellos, cambios de color y una iluminación que ayudaba a resaltar tanto a Rhapsody como a la orquesta y el coro.

Aunque las intervenciones de Lione fueron pocas, resultaron muy atinadas, ya que sabía exactamente qué decir para darnos ese extra de emoción. Por ejemplo, previo a “Beyond the Gates of Infinity” señaló que era una canción que en un principio no estaba planeada para ser incluida esa noche, pero que finalmente se había logrado.
También hubo espacio para que algunos músicos brillaran de forma individual. Alex Holzwarth nos regaló un breve pero efectivo solo de batería que sirvió para mantener la energía en lo más alto, mientras que más adelante Patrice Guers hizo lo propio con un destacado solo de bajo que arrancó aplausos entre los asistentes. Fueron momentos cortos, sí, pero que ayudaron a mostrar el enorme nivel técnico que siempre ha caracterizado a los integrantes de Rhapsody.
Ver juntos a Fabio Lione, Luca Turilli, Alex Holzwarth, Patrice Guers y Dominique Leurquin fue recordar una de las épocas más importantes en la historia de Rhapsody. Durante todo el concierto se les vio sonrientes, intercambiando gestos de complicidad y disfrutando cada momento tanto como el público, algo que terminó por contagiarse a todo el Pepsi Center.

Los viajes largos no son nada raros tanto para el grupo como para los fans, y por ello tuvimos esa versión extendida de “Symphony of Enchanted Lands”, la cual no podía faltar en una velada como esta. La interpretación fue reconocida por el público y al final se escuchó el clásico grito de “¡Rhapsody, Rhapsody!”.
Personalmente, uno de mis bloques favoritos llegó hacia el final con “Land of Immortals” y “The Wizard’s Last Rhymes”, esta última también entre las canciones que más esperaba escuchar aquella noche, ya que la Sinfonía No. 9 de Antonín Dvořák ha sido durante años una de mis piezas favoritas de la música clásica. Que Rhapsody la haya utilizado para construir esa canción siempre será un plus para mí y, bueno, escucharla en vivo bajo este formato fue todo.
Así como esta noche cumplió varios sueños para los fans, también pareció hacerlo para Fabio Lione, quien nos entregó su clásica versión de “Por Ti Volaré”, aprovechando la presencia de la orquesta en vivo. Fue un momento muy emotivo que hizo que prácticamente todo el Pepsi Center se pusiera de pie y sacara el celular para llevarse el recuerdo.
El cierre momentáneo llegó como una inyección de energía necesaria y vino acompañado de uno de los grandes clásicos: “Holy Thunderforce”, una de las canciones más coreadas y celebradas de toda la velada.
Rhapsody salió del escenario dejando a la orquesta sola y todos sabíamos que se venía el encore; si me preguntan, uno de los mejores que he vivido. De entrada, este bloque final arrancó con la orquesta interpretando “Epicus Furor” y, como si se tratara del mismo Symphony of Enchanted Lands, continuaron con “Emerald Sword”, que terminó siendo una de las mejores interpretaciones de la noche, con un Pepsi Center completamente conectado, como si apenas estuviera comenzando el concierto.
Para completar y no bajar las emociones llegó otra de las más esperadas por los fans: “Lamento Eroico”, esa canción que se siente tan íntima como épica gracias a esas partes corales que, como ya mencionamos, sonaron muy bien.
A lo largo de la carrera de Rhapsody hay canciones que definen por completo la grandeza de la banda y considero que “Unholy Warcry” es una de ellas. Que fuera el gran cierre de la noche no pudo ser una mejor decisión; esa introducción de la orquesta sonando a tope mientras el público coreaba fue uno de los momentos más memorables de toda la presentación.
Desafortunadamente, todo lo que inicia tiene que terminar y, después de dos horas de puras emociones, las luces se encendieron. Rhapsody agradeció, y tanto ellos como la orquesta y el coro se llevaron una enorme ovación. No es para menos: vivimos uno de los mejores conciertos en lo que va del año.
Mientras avanzaba la noche no pude evitar acordarme de la primera vez que escuché el nombre de Rhapsody. Fue durante la secundaria, en una conversación donde curiosamente también apareció el nombre del Circo Volador, ese recinto que con el paso de los años se convertió en una segunda casa para la banda durante sus constantes visitas a México. Han pasado décadas desde entonces, discos, conciertos y muchas canciones después, pero estar frente a esta producción hizo que todos esos recuerdos regresaran de golpe.

Lo que ocurrió aquella noche en el Pepsi Center fue mucho más que una presentación especial. Fue la oportunidad de escuchar a Rhapsody como siempre lo imaginamos cuando descubrimos aquellos discos llenos de dragones, espadas y mundos fantásticos. Y después de vivirlo, queda claro que la espera valió completamente la pena.
Si eres chileno y llegaste hasta acá por curiosidad para saber qué esperar cuando el show llegue a tu país, créeme: las fechas que tienen programadas por allá serán tan inolvidables como esta. Y si eres de México y no fuiste, déjame decirte que te perdiste un pedazo de concierto.

Setlist de Rhapsody en el Pepsi Center
- In Tenebris
- Dawn of Victory
- Wisdom of the Kings
- Eternal Glory
- The Magic of the Wizard’s Dream
- Power of the Dragonflame
- The Village of Dwarves
- Triumph or Agony
- Beyond the Gates of Infinity
- Knightrider of Doom
- Son of Pain
- Riding the Winds of Eternity
- Symphony of Enchanted Lands
- Land of Immortals
- The Wizard’s Last Rhymes
- Con te Partirò (Por Ti Volaré)
- Holy Thunderforce
- Epicus Furor
- Emerald Sword
- Lamento Eroico
- Unholy Warcry
- Act VII: The Angels’ Dark Revelation
