Cine
Letras Robadas: A Paul Rudd le queda perfecto el rock
Nick Jonas y Paul Rudd protagonizan Letras Robadas, una comedia fresca que nos cuenta la historia de de encuentro de dos músicos frustrados.
Tuve la oportunidad de ver Letras Robadas (Power Ballad) esta semana y vaya que me llevé una increíble sorpresa, ya que sin esperar nada y creyendo que sería una comedia más del montón, me sorprendió mucho lo bien que está contada y lo entretenida que es.
Ya que ni siquiera se presta al chiste barato (bueno, poquito) o al clásico pastelazo; sería soberbio llamarla comedia inteligente, la verdad; sin embargo, el verdadero encanto es que los momentos que pasan son tan reales en algunas situaciones que te sorprende lo idiota que puede ser la vida misma.

De esto va Letras Robadas.
Rick Power (Paul Rudd) es un vocalista en una banda irlandesa de puro cuarentón (o más) que solo toca en bodas. Él y su equipo son súper habilidosos, pero la comodidad y el ganarse el pan de cada día los orilla a escenarios pequeños para complacer a puras fiestas de casados y no brincar a experiencias más. grandes.
En una de esas, les toca echar el palomazo en una boda importante, donde el novio tiene como uno de sus mejores amigos a Danny Wilson (Nick Jonas), quien es una importante estrella del pop y que en sus años de juventud se hizo famoso por estar en una “boy band”.
Ahí, Rick y Danny se conocen y comparten algunas ideas musicales, las cuales culminan en una muy bonita noche de buenos recuerdos y de excelente camaradería, ya que de cierta forma los dos viven frustrados en sus mundos, Rick por no conocer la fama y Danny por estar encasillado en lo de la boy band.
Sin embargo, en un giro interesante aderezado con mucho whisky, Danny tira un hitazo que coprodujo con Rick, sin darle el crédito. Esta canción pega cabrón y coloca a Danny como el mejor cantante de pop del momento, por lo que, en una maniobra desesperada, Rick decide ir a Los Ángeles a buscar a Danny para arreglar las cuentas.
Lo bueno de la película
La química entre Rudd y Jonas es durísima; nunca creí que pudieran transmitir tanto estos dos carnales, ya que, si bien Rudd es increíble en la comedia, acá se puede sentir su frustración; y, por otro lado, Jonas, dentro de su propio chiste en la vida real, también impregna fuerte su esencia, por lo que en ningún momento sentí estar de un lado en realidad.
También cabe destacar al amigo imbécil de Rick, Sandy, interpretado por Peter McDonald, quien es un amigo exdrogadicto del protagonista y que lo acompaña para tirarse los chistes más irreverentes en la película.

Lo malo de Letras Robadas
El título, de nuevo nuestro villano número uno, el maldito traductor que le quita toda la esencia al contenido de la película y que por eso en ocasiones no pasa por el radar de muchos.
Incluso si se hubiera traducido literal, en “La balada de Power” hubiera funcionado mejor.
Conclusión
Sin duda alguna, deja un muy buen sabor de boca Letras Robadas, una película que pasa en un momento muy ocupado mundialmente hablando, pero que esperemos se lleve sus respectivas palmas a la comedia del verano.
Es una recomendación del cine chorizo, obligatoria para todos los amantes de Rudd y del rock-pop, y ¿por qué no? de los Jonas Brothers.
Letras robadas la puedes ver este misma mitad de semana (10 jun) en la mayoría de los cines del país; es una película que no te puedes perder y que da una buena bocanada de aire fresco a las historias de comedia que nos hemos estado tragando con la misma dinámica.
