Cine
Apocalipsis Zombie: Paciente Z: Un terrorífico mal viaje con zombies, sangre y el fin del mundo
El género de infectados y zombies es uno de los más vistos en el cine. Pero Apocalipsis Zombie: Paciente Z (MadS) del francés David Moreau le da un giro bastante interesante al mismo. En Pólvora charlamos con este cineasta que celebra los logros del cine de terror, además de que nos cuenta la locura de grabar en una sola toma y realizar esta locura con tintes realistas.
La infección se propaga: el inicio de Apocalipsis Zombie: Paciente Z
Moreau comenzó hablando sobre cómo nació la idea de esta cinta. “Tengo muchas inspiraciones porque crecí viendo películas de horror, soy un gran nerd de ello. Toda mi infancia, en vez de ir a la escuela, estaba viendo películas de este género. Es algo que es parte de mí. Pero para este filme hay dos películas que estaban en mi cabeza. Una es Exterminio de Danny Boyle, que fue sorprendente para mí como audiencia”.
“Además está un filme que vi años atrás llamado Victoria, que es un filme alemán que también sucede en una sola toma. Cuando lo vi me pareció imperfectamente brillante, porque se siente tan real. Eso me convenció de tratar de contar una historia de esta manera, porque creo que trae vida y accidentes en un lugar donde estás tratando de conseguir lo menos posible de ello”, expresó a su vez el francés.

“Ambas estaban en el fondo de mi mente cuando tuve este colapso mental y escribí algunas letras después de tener una mala experiencia al tomar drogas. Así que pensé que debía intentar hacer Apocalipsis Zombie: Paciente Z en una sola toma como un insano mal viaje y veamos cómo sucede todo”, complementó.
Las drogas, la zombifiecación y el fin del mundo según Moreau
Definitivamente, la cinta juega con el elemento de los estupefacientes como una alegoría a esta locura del fin del mundo. “Las drogas y todo eso salieron de un sueño que tuve hace años. Cuando tenía 20, tuve un pasón muy malo con un toque de marihuana y estuve en un alucinante viaje por dos semanas. Fue un tiempo muy difícil para mí que siempre estuvo en mi mente. Nunca fumé después de eso, estaba demasiado asustado de llegar demasiado lejos. Estaba sintiendo una ansiedad muy mala y pensé que sería interesante traducirlo en otra ansiedad que tengo hoy, que es el sentimiento de que estamos en el final de nuestra civilización”, confesó el francés.
“La droga también fue una especie de cosa sanguínea basada en un documental que vi sobre personas que toman una pastilla y básicamente se comportan como zombis. Están en medio de la calle, sintiéndose como si estuvieran en una cinta de zombis. Así que tuve esta conexión entre drogas y zombificación de verdad” , agregó Moreau.

Para lograr un crudo realismo en esta idea tan demente como su título en inglés indica, David se centró en el trabajo de fotografía y en la naturalidad de sus actores. “Quería que fuera lo más realista posible con una historia que no es así. Reajustamos mucho, si fue un proceso técnico y artístico difícil. Poder aceptar los incidentes que enfrentas cuando filmas de esta manera, para traer realismo y a veces el ritmo de los filmes es exactamente cómo quieres que sea, no tienes la posibilidad de cortar. También porque quería que mis personajes vivieran la cinta”.
La estética de Apocalipsis Zombie: Paciente Z complementa muy bien esa locura inherente y punzante que el filme requiere. “Philippe Lozano, mi director de fotografía, era muy preciso porque realmente entendía la coreografía de todo. Él y su grupo realmente construyeron esa parte. No podíamos permitirnos que todo se iluminara además de que quería que fuera algo muy contrastante entre la oscuridad y lo brillante”, explicó el cineasta.
“Intentamos mejorar la sensación de realidad tratando de encontrar toda la fuente de luz en los sets, en el coche y todo, intentando algo muy genial. Respecto a las luces en los ojos, la compañía de efectos visuales hizo un gran trabajo porque, a veces, todo era tan oscuro que tuvieron que darles ese detalle. Y el sonido también fue mi único amigo para conseguir que la cinta fluyera de mejor forma. Fue un proceso divertido”, añadió, dejando en claro cómo esos factores ayudan a la atmósfera de horror, violencia y autenticidad que se vive en este filme.

El caos detrás de cámaras: el reto de una sola toma en Apocalipsis Zombie
Algo de lo más llamativo de este filme es el ejercicio de hacerte sentir todo en una sola toma, alternando la historia a través de una triada de jóvenes, lo cual no fue nada sencillo. “Grabamos el filme en 5 días, así que básicamente tuvimos 5 intentos para lograrlo. Debido a que Apocalipsis Zombie: Paciente Z empezaba al final del día y termina en plena noche, literalmente sólo podíamos grabar una toma por día. La primera vez fue realmente un desastre porque tuvimos problemas técnicos. El segundo intento fue un desastre también”.
“Pero el tercer día, empezó todo como un desastre, porque estaba lloviendo 15 minutos antes de grabar. Tuvimos una inundación en el primer set. Todo estaba saliendo muy mal y mi productor estaba muy nervioso. Sin embargo, unos 5 minutos antes de grabar, el cielo se tornó de gris plomizo a azul y teníamos un buen deslizamiento en el piso así que fue la primera vez que teníamos el filme desde el comienzo hasta el final”, explicó Moreau.
El fin del mundo y la juventud perdida
Normalmente el cine de zombies trae una vena social latente que suelta mordidas de crítica social. Pero para David, Apocalipsis Zombie: Paciente Z muestra el mundo tal cual es, sin distinción de antes o después de la pandemia. “Creo que no hubo cambio alguno, solo que se ha tornado más oscuro ahora que antes. Aunque mi principal preocupación es como padre al ver a la juventud francesa tener problemas psicológicos y enfrentar ansiedad”.

Parte de ese realismo se refleja en la falta de esperanza que sus jóvenes protagonistas enfrentan ante el caos del relato. “Se supone que viven el momento más grande de su vida. De alguna forma, esta cinta es como una carta de amor para el joven que yo solía ser, y con el filme quiero decirles que, incluso si estamos caminando por el final del mundo y tienen la oportunidad de escuchar una sonata de Mozart, es necesario vivir, aunque sea por un pequeño espacio para ser feliz”, comentó el francés.
“Actualmente en ellos no veo vida, todos están en el computador, se siente como si el mundo estuviera siendo muy individualista y es realmente importante recordar que, a pesar de la oscuridad o el terrible caos, hay algo increíble, un chispazo de belleza que supera eso”, agregó el cineasta detrás de este eficiente filme que fue bien recibido en el pasado festival de SITGES.
“La gente siempre quiere sentirse asustada”: Moreau sobre el cine de terror
Finalmente, Moreau habló de porqué le encanta este género y la fuerza que encuentra en el mismo. “Estoy terminando un filme ahora mismo que también es de horror. Siento que este género siempre ha sido el que estaba al final de la clase, el rechazado o el paria. No era el buen chico dentro de los alumnos pero siempre ha sido quien ha salvado al cine. Porque creo que la gente tiene que sentirse asustada en un lugar seguro, como el teatro, que es uno de los lugares más seguros del mundo. Pero siempre me he sentido muy cómodo en el cine. Cuando me siento mal, voy a ver películas, incluso aunque sean malas”.
“El horror siempre ha estado ahí para salvar un poco el negocio. Y ahora que es muy difícil que la gente venga a salas de cine porque las películas cuestan demasiado, siempre tienes esas pequeñas películas que salen de nada y te enfrentan a tus miedos. Creo que el terror es el género que probablemente salvará la industria de nuevo porque todavía hay muchas cosas que hacen que la gente se cague del susto”, reflexionó.
“Cada año hay todavía películas que están ahí, que generan ese sentimiento, es muy genial. En mi caso tengo dos otros proyectos futuros que están en el género, así que hay cosas que todavía quiero hacer dentro del mismo”, concluyó el nacido en Boulogne-Billancourt.
