Goodbye Horses: 30 años de El Silencio de los Inocentes

Es el 14 de febrero de 1991. Inocente, vas con tu pareja al cine, quizá al Diana, al Cosmos o al Ópera. Pides dos boletos para el estreno de la semana: una película que causó sensación tras su premiere en Nueva York. Entran al mundo creado por Thomas Harris y plasmado por Jonathan Demme: El silencio de los inocentes. Un asesino en serie está suelto, “Buffalo Bill”. Una brillante agente del FBI, Clarice Starling va tras su pista apoyada por un hombre encarcelado: Hannibal Lecter. Tú no sabes quien es en realidad este personaje, en apariencia calmo y culto. Pero después, lo miras sometiendo a dos oficiales mientras uno ve perder un pedazo de su rostro entre los dientes del maniaco. El terror se desata en la sala. Qué gran cita acabas de tener.

El silencio de los inocentes fue la segunda novela escrita por Thomas Harris acerca del Dr. Hannibal Lecter, un asesino en serie con particular gusto por la carne humana que previo a su encierro, fue un respetado psiquiatra forense. Anteriormente lo conocimos en Dragón Rojo, adaptada en 1986 por Michael Mann. Aquí, Lecter fue encarnado por Brian Cox y aunque la película pasó desapercibida, ganó gran culto tras la segunda adaptación de la obra en 2002.

Para El silencio, Orion Pictures compró los derechos de la novela en 1989, cuando esta tuvo un enorme éxito de ventas. Jonathan Demme fue el primero en entrar al proyecto, aunque su trabajo previo poco tenía que ver con el género. Pero la parte más complicada fue el casting. Demme quería a Michelle Pfeiffer porque recién habían grabado Casada con la mafia. Ella lo rechazó por lo escabroso del tema. Le siguieron Meg Ryan y Laura Dern pero fueron descartadas. El director no se había dado cuenta que desde el principio, hubo una actriz apasionada que buscó a toda costa su lugar en el filme: Jodie Foster.

Foster ya era una actriz reverenciada desde sus 14 años cuando interpretó a la ingenua prostituta adolescente de Taxi Driver. A diferencia de otros actores jóvenes que se pierden del ojo público al crecer, Foster acabó la universidad en Yale y retomó la transición a papeles adultos de forma inteligente en 1988, cuando triunfó ante la crítica y público como una víctima de violación en Acusados. Su éxito comercial hizo dudar a Demme, pues no la creía ideal para el papel hasta que la necedad de Jodie, lo convenció. Ahora faltaba encontrar al emblemático villano.

Muy humildemente, Jonathan quería a Sean Connery para el papel de Lecter; el 007 por supuesto lo mandó al diablo. A petición de los productores, voltearon a ver a Anthony Hopkins, quien hasta entonces solo había lucido en cine por su participación en El hombre elefante de Lynch. Cuando recibió el guion, Hopkins respondió a su agente: “¿es una historia para niños?”. Recuerden, el título en inglés es The Silence Of The Lambs, el cordero siempre como representación de la inocencia.

El silencio de los inocentes cumple 30 años - Hannibal Lecter

Un viejo amigo para cenar

A su llegada a salas, El silencio de los inocentes fue un éxito inmediato. Más allá de los nombres, el soundtrack excelente de Howard Shore y el “Goodbye Horses” de Q. Lazzarus, su clave fue el horror. La mirada de Hannibal al conocer a Clarice no solo se dirige a ella: rompe la cuarta pared para atraer al espectador a su demencial juego. Una manipulación de la que el público no es consciente hasta que ve la sangre recorrer sus labios. Lecter es el villano culto, atento al instante preciso para atacar. A lo largo del filme escuchamos de sus crímenes, pero nada es explícito sino casi hasta el final. Demme supo manejar el tiempo a su favor para generar un suspenso no solo alrededor de Buffalo Bill, sino al viejo consejero.

En cambio las partes de Jame “Buffalo Bill” Gumb, atacan directo al público. Gran parte de su guarida y métodos fueron tomados del famoso asesino en serie, Gary Heidnik, quien mantenía a sus víctimas en un pozo. Gumb sale de cacería de noche para atrapar mujeres con sobrepeso que mantendrá prisioneras hasta que su piel, forme parte de su macabro disfraz. Pero no se trata de su guardarropa, sino del odio que siente por sí mismo y esa urgencia de alejarse lo más posible a su cuerpo. Un Frankenstein moderno cuya malicia no nace por su orientación sexual, sino por una falsa concepción de hasta donde puede llegar su libertad.

Este personaje siempre levantó polémica entre la comunidad LGBT por ser un estereotipo negativo de la comunidad transexual. Aunque en la película jamás se hace referencia a sus preferencias, el mismo Harris lo creó en base al asesino Ed Gein, famoso por confeccionar sus disfraces de piel humana.

El silencio de los inocentes cumple 30 años - Buffalo Bill

Quid Pro Quo

En la entrega 64 del Oscar, El silencio de los inocentes se convirtió en el primer trabajo de horror en ganar la estatuilla a mejor película, tras las nominaciones previas que tuvieron El Exorcista y Tiburón. No solo eso, sino que es la tercera película en la historia de la premiación que arrasa en las cinco categorías principales: película, director, actriz, actor y guion adaptado. Hopkins ganó a Warren Beatty, Robert De Niro, Nick Nolte y Robin Williams, con una participación de apenas 16 minutos en pantalla. Aún así, los fans y la crítica lo aclaman como una de las mejores actuaciones y tienen toda la razón: esa mirada penetrante es aterradora.

Hannibal Lecter se convirtió en un fenómeno de la cultura popular, uno de los íconos más representativos del cine de horror que cambió el rostro del psicópata armado por un cuchillo por la sutileza de la manipulación. Al filme le siguió su secuela, Hannibal (2001) de la mano de Ridley Scott y con Juliane Moore en el papel de Clarice. En 2002, vimos por última vez a Hopkins como el doctor en Dragón Rojo, donde vimos a Ralph Fiennes como Francis Dolarhyde, “el hada de los dientes”.

Fuera del cine, en 2013 recibimos en TV la serie Hannibal, precuela enfocada en la relación laboral que llevaba el doctor con el agente del FBI, Will Graham, su enemigo en Dragón Rojo. Mads Mikkelsen dio vida a un Lecter elegante con aire más exótico, con el fuerte ímpetu de atraer al joven a Will a sus pasos en el canibalismo.

Como toda obra de este impacto, la influencia de El silencio de los inocentes se mantiene en la cultura popular y ejemplos sobran. Desde Billy Crystal llegando al Oscar 1992 amarrado como Hannibal hasta Chris Griffin bailando ante la cámara como Buffalo Bill, incluso Ghost usó la icónica imagen del póster como portada del sencillo “Cirice”. A 25 años de su estreno, sigue siendo un referente que quedará registrada en la memoria y pesadillas del mundo.

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