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El Sonido de la Muerte, un terror que no asusta ni hace ruido

Queriendo ser todo menos su propia película, El Sonido de la Muerte nomás toma muchas ideas y las desaprovecha en algo que ni los aztecas aceptarían

AJ Navarro

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El Sonido de la Muerte
2 Reviewer
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El cine de terror siempre está presente en la cartelera, aunque algunas veces no tiene buenos resultados. Tal es el caso de El Sonido de la Muerte, de Corin Hardy (La Monja), un director que nuevamente intenta crear algo aterrador a partir de una leyenda pero que termina cayendo en infinidad de clihcés que, por momentos, dan más risa que miedo. Aquí les hablamos de ella.

De que trata El Sonido de la Muerte

Una estudiante inadaptada llamada Chrys (Dafne Keen) encuentra por accidente un objeto maldito que resulta ser un antiguo silbato de la muerte azteca. Sin embargo, ella y unos cuantos compañeros pronto descubrirán que el sonido que produce invoca a sus propias muertes futuras para perseguirlos. Mientras intentan descubrir el origen del artefacto y detener a la inevitable muerte, descubrirán que hay destinos que no se pueden eludir.

Efectivamente, lo primero que viene a la mente con la sinopsis es un parecido extremo con una franquicia que entregó hace unos meses su último capítulo (de momento): Destino Final. Acá, Hardy le añade el factor de la cultura azteca para darle “originalidad” a la idea, algo que hubiera sido un toque excelente de haber sabido cómo sacarle provecho.

Cultura azteca a lo Destino Final

Sin duda, algo de lo más llamativo que ofrece El Sonido de la Muerte es, sin duda, el uso del “ehecachichtli”, un silbato normalmente construido de barro que solía estar en forma de calavera capaz de producir un chillido tan intenso que resulta escalofriante. Esta pieza, cuyo nombre combina los nombres del Dios del Viento, Ehécatl con el del Dios de la Muerte, Mictlantecuchtli, eran usados en rituales de muerte así como instrumentos intimidatorios.

Dafne Keen enfrentará una maldición azteca en El Sonido de la Muerte. Foto: Corazón Films
Dafne Keen enfrentará una maldición azteca en El Sonido de la Muerte. Foto: Corazón Films

Con esa simple base interesante, la cinta podía elaborar un relato mucho más interesante, pero la cinta se va a la fórmula complaciente, lo cual no es malo siempre y cuando sepas generar atmósferas o cuentes algo interesante, o mínimo que tenga un buen suspenso u horror. Ese es el gran pecado de este relato, pues no importa cuánto “sople” el director, jamás deja de sentirse como otra cinta más de una chaviza amenazada que trata de huir de su fatal destino que ellos mismos provocaron.

Aunque el diseño del silbato es mucho más estilizado a comparación de los que se inspira, es de los elementos más atractivos del filme. Y aunque hay una breve explicación conveniente sobre su uso, ni siquiera ahonda en su origen mexica/azteca y solamente funciona como el objeto que provoca el caos mortal alrededor de los jóvenes protagonistas. A pesar de ello, hay que reconocer que Hardy logra un par de buenas secuencias de muerte que ayudan a que el filme no sea completamente olvidable.

Dafne Keen vs La Muerte

Hablando de los protagonistas, la que destaca más en por ser la más conocida dentro del cast es, sin duda, Dafne Keen. La joven actriz da vida a Chrys, que curiosamente es alguien que tuvo una experiencia cercana a la muerte. Es ella a quien el silbato elige para continuar con su “legado”. Al llegar a esta nueva escuela, acompañada de su primo, Rel (Sky Yang), ella no está interesada en amigos ni nada. Dafne no lo hace mal, mostrando esta faceta de depresión y más que le atormenta, pero el guion le termina jugando una mala pasada hacia el final.

El silbato mortal de El Sonido de la Muerte se inspira en la forma del ehecachichtli azteca. Foto: Corazón Films
El silbato mortal de El Sonido de la Muerte se inspira en la forma del ehecachichtli azteca. Foto: Corazón Films

Al lado de ella, en El Sonido de la Muerte nos encontramos a Ellie (Sophie Nelisse), quien desde el inicio tiene le interés de la nueva chica sin importar su personalidad o sus problemas. Aunque su química no es tan brillante, si es de lo más rescatable en un grupo de jóvenes usados como carne de cañón cuando sus propias muertes van a sobre ellos. Incluso Nick Frost y Michelle Fairley tienen una breve participación, el primero para demostración de los alcances del mal que va por ellos, la segunda cual Tony Todd pero sin aires intimidantes. Si, hasta eso se viene tomando de la otra franquicia.

Colin Hardy y su problema con el terror

Lo que termina de condenar a esta cinta es la constante repetición del tema, misma que tiene una premisa bastante simplona y hasta absurda a la que Hardy nunca le encuentra el hilo, por no decir el chiste. Se toma demasiado en serio y el cineasta repite entonces los mismos pecados que no le ayudaron en La Monja. Eso es lo que la separa, justamente, de aquellas historias a las que hace referencia o copia a destajo.

Corin Hardy, director de La Monja, no logra enderezar el camino con El Sonido de la Muerte.
Corin Hardy, director de La Monja, no logra enderezar el camino con El Sonido de la Muerte.

Y es que El Sonido de la Muerte es incapaz de crear una atmósfera eficiente en el terror que busca crear, pero tampoco opta por la gracia de sus personajes o los recursos de la misma muerte que los persigue. Es ahí donde Hardy y el guion se convierten en algo bastante santurrón carente de sustos pero lleno de artificios que, para el final, ya no logran sostenerse y de nuevo el poder del amor opaca a la cuestión más profunda del filme: el dolor y el problema psicológico de su protagonista, mismo que se queda en el olvido para ni siquiera resolverlo con un remate eficiente.

Por ello, este silbato no provoca muerte ni sustos, simplemente sopla con fuerza en contra de ello y termina por perder de vista su misión, quedándose a medias en todo y perdiendo su propio rumbo. No, Hardy no logra que este pitido sea intimidante como el de los aztecas, sino que más bien el miedo aquí se fue volando con el viento. Y es una lástima, porque la premisa no era para nada mala pues si hay algo inevitable es la muerte, pero aquí llega con aburrimiento y desazón.

Comunicólogo, amante del cine, la música y todo lo que sea cultura. Forjando una carrera en el medio desde 2018 a la fecha. Colaborador en varios espacios, consciente de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

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