Cine
Obsesión, el gran terror detrás de la maldición de un deseo
Obsesión nos presenta una retorcida moraleja sobre el refrán que dice “cuidado con lo que deseas” en una gran cinta de terror
Ah el amor, la cosa más bella para muchos. Sin embargo, hay veces que ese sentimiento se trastoca hasta volverse en una Obsesión. El joven cineasta Curry Barker, cuyo canal de Youtube llamado That’s a Bad Idea tiene sus dos cortometrajes y el mediometraje Milk & Serial, se lanza a la pantalla grande para crear un perturbador relato que nos muestra cómo todo deseo tiene un costo trágico y escalofriante.
De que va Obsesión
Bear (Michael Johnston) es un hombre aparentemente tranquilo, como todos. Sin embargo, tiene un amor platónico de la infancia, Nikki (Inde Navarrete) a la que jamás le ha dicho nada. Desesperado por no poder expresar lo que siente y agobiado por sus propios problemas, Bear utiliza un objeto sobrenatural para lograr que ella se enamore de él perdidamente. Su fantasía romántica se cumple, pero todo se torna en una perturbadora pesadilla cuando el amor se transforma en una obsesión peligrosa y letal.
Una Obsesión que viene desde el pasado
La principal referencia de este filme es, sin duda, el famoso cuento de W.W. Jacobs de 1902 llamado “La Pata de Mono”, donde un talismán se aparecía con una familia, concediéndole tres deseos al dueño del mismo. A pesar de las advertencias sobre la fuerza del destino y cómo cualquier interferencia en el mismo puede traer funestas consecuencias, lo usa y asume los terrible efectos que deja en el camino.
Esta idea ha estado presente en varias historias, pero Barker toma esa base y la convierte en un juego sádico donde la palabra potencia su significado. Y es que el deseo es conocido como el anhelo emocional de obtener, experimentar o lograr algo que nos resulta valioso o placentero. Una motivación profunda provocada por una carencia que nos impulsa a la acción para alcanzar una meta. Justo eso es lo que mueve a Bear, tanto la carencia y su soledad como ese impulso de lograr lo inalcanzable, incluso prohibido.
Aquí, la interferencia del destino se convierte en un juego de perspectivas, mismas que Obsesión lleva al límite en el juego que ambos protagonistas tienen. El verdadero miedo radica, de inicio, entre quién es la víctima dentro de este retorcido juego. Parecería que Bear es quien se lleva lo peor pero es su egoísmo, su soledad e inseguridad lo que lo lleva a pedir este único deseo, arrebatándole el libre albedrío a una chica que era su mejor amiga.

Por otra parte, tenemos a Nikki, que se nos presenta como un alma libre y que de repente representa el eterno cliché de la “mujer loca” que no deja solo a su chico. Celosa en extremo, violenta y más, parecería ser la villana por excelencia. Pero la inteligencia de este guion de Barker es mostrar cómo ella vive encerrada en contra de su voluntad en una relación a todas luces tóxica, haciendo ver a la pareja de Together: Juntos hasta la Muerte (Shanks, 2025) como un gran chiste comparado a esta situación.
Relaciones tóxicas y obsesiones solitarias
Ese es el otro aspecto que deconstruye de forma incómoda el joven cineasta con Nikki y Bear. Al momento de cumplir ese deseo tan ansiado para uno, crea una dinámica de pareja que nos muestra la dura etapa de desenamoramiento, esa donde se rompe el corazón cuando comenzamos a no aceptar las actitudes ni la personalidad de otra persona. Ahí también Barker muerde duro, pues son muchos los momentos incómodos, incluso hasta de risa, a los que la pareja ideal se somete.
Ese juego tan curioso es llevado de buena forma por los dos actores principales. Obsesión no tendría el efecto que provoca si no fuese por Johnston y Navarrete. Al dar vida a Bear, es un tipo asocial con problemas de abandono y soledad que realmente no sabe cómo afrontar la pérdida ni expresar correctamente sus sentimientos. Es hasta que ve implotar su deseo que podemos verlo reaccionar de forma angustiante y desesperada, pero siempre sin querer asumir la responsabilidad de sus actos.

Por otra parte, es la sorprendente aparición de Inda Navarrete con su Nikki la que se roba la cinta. Ella pasa de ser la juguetona amiga a manejar una dualidad de miedo. Desde esas risas exacerbadas llevadas al absurdo que pueden ocasionar risa hasta las actitudes erráticas de una chica que se divide en dos: entre la parte maldita con toxicidad enorme y aquella vulnerable que ya no tolera estar así. Es ella con su expresividad y trabajo físico quien maneja el rol de víctima/villana de forma espectacular.
Bajo presupuesto y paranoia absoluta
Otro punto interesante es la estética que escoge Barker para contar el relato. Siempre existe un color casi sepia que hace que la violencia y los estallidos que Nikki tiene se sientan frenéticos. Pero también existe un sentimiento de ser una cinta de bajo presupuesto (que de hecho sí lo es). Además de que la fotografía siempre va de los enfoques directos a los rostros así como al manejo de los espacios abiertos.
Esto ayuda a que la paranoia de la persecución que vive Bear por parte de su amada sea algo palpable. De repente, vemos en el fondo movimientos y sombras sin saber por dónde saldrá el susto ni que esperar de Nikki y su obsesión con Bear. Eso provoca una atmósfera tensa, de incertidumbre que se va metiendo poco a poco en el espectador. Eso sí, el ritmo puede ser un tanto retador pues no suele pasar todo de golpe ni sigue las fórmulas que, curiosamente, ha explotado hasta el acabose Blumhouse.

A pesar de ese ligero detalle y de aquellos momentos que pueden llegar a producir una sensación de risa incómoda, cringe o caras de wtf, definitivamente el debut de Curry Barker deja huella al comprobar que lo que cuenta siempre es la historia, no el presupuesto, además de consolidar a las nuevas voces del género que parece están saliendo del inesperado umbral de YouTube. Y recuerden que la gran moraleja siempre es ten cuidado con lo que deseas, porque puede ser que ahí se oculte el peor error y terror de tu vida. Si no, aquí está la muestra.
