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Babylon: una bacanal llamado Hollywood con Margot Robbie y Brad Pitt

Excesiva, dolorosa y bella, Damien Chazelle muestra con Babylon por qué es uno de los directores más prolíficos de Hollywood.

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Excesiva, dolorosa y bella, Damien Chazelle muestra con Babylon por qué es uno de los directores más prolíficos de Hollywood. Foto: Paramount Pictures
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La industria del cine suele ser conocida por su cara glamurosa, la belleza impoluta, los premios y aplausos. Pero detrás de la farándula siempre hay otras historias, las de aquellos olvidados entre las fiestas, los tragos, los excesos y el progreso mismo. Damien Chazelle, amante de ese cine de oro, trae esta vez el retrato de esa meca pero cambia su nombre por Babylon, mostrando la bella, voraz y loca naturaleza de un bacanal conocido como Hollywood.

Las minorías soñadoras: los personajes de Babylon

Brad Pitt y Diego Calva forman parte de este mundo de gloria y decadencia en Babylon. Foto: Paramount Pictures
Brad Pitt y Diego Calva forman parte de este mundo de gloria y decadencia en Babylon. Foto: Paramount Pictures

Una de las partes más atractivas de la nueva cinta de Chazelle es la representación de un punto de inflexión en la historia del cine, esa transición de lo mudo a lo sonoro que, a diferencia de otras obras como El Artista (Hazanavicius, 2011), muestra la voracidad de la industria no sólo a través de sus estrellas, sino de aquellas minorías que añoraban estar en esta Babilonia moderna.

La cinta comienza sin medirse en los excesos detrás de un Hollywood que en su glamour escondía la decadencia detrás del telón. Podemos ver a Manny Torres (Diego Calva), un latino visto como el mandadero de todos, sin oportunidades de crecer pero con una valoración por el cine y la magia de pertenecer a ese mundo encandilado de brillo.

Este latino de poca monta se topa con una pobre rubia igual de ambiciosa cuyo nombre artístico es Nellie La Roy (Margot Robbie, espectacular), haciendo alusión a sus anisas por ser parte de esa realeza cinefágica pero que esconde un pasado del cual busca escapar a través de las luces de esta industria infame, encontrando una oportunidad en medio de los excesos.

A su lado esta el jazzista afroamericano, Sidney Palmer (Jovan Adepo) y la señorita Lady Fay Zhu (Li Jun Li), ambos provenientes también de origenes humildes que no aspiran a mucho más que hacer música ambiental o los letreros del cine mudo y espectáculos nocturnos debido a cuestiones raciales, de preferencias sexuales, entre otras limitaciones de este voraz mundo al que pertenecen.

Los excesos y la locura: Las otras caras de Hollywood

Margot Robbie inerpreta a Nellie La Roy, una joven en busca del sueño americano. Foto: Paramount Pictures
Margot Robbie inerpreta a Nellie La Roy, una joven en busca del sueño americano. Foto: Paramount Pictures

Es este collage de personalidades marginales las que sirven de guía en esta épica de más de tres horas que no teme nunca en mostrar esa cara de la industria cinematográfica que pocas veces se toca. Todos ellos, de alguna forma indirecta, son unidos por el gran celebridad de cine mudo Jack Conrad (Brad Pitt), cuyo carisma y fama de enamoradizo muestran una curiosa nostalgia y contradicción de los actores en este mundo en transición.

Después de una introducción de locura a esta visión detrás de las cámaras y los reflectores, estos soñadores sufren un confrontamiento que va de la opulencia y la gloria hasta un giro mostrando los costos para cada uno de la llegada del cine sonoro, ocasionando que cada uno tenga que sacrificar muchas cosas, desde su dignidad hasta su identidad, pues es el precio a pagar por la fama.

Existe un libro llamado Hollywood Babilonia, escrito por el cineasta vanguardista Kenneth Anger, que detallaba los sórdidos escándalos de las más grandes estrellas de esta Meca del Cine desde el 1900 hasta la década de los 50s, algo que parece ser una influencia indirecta para este relato que no teme en velar esos excesos y locura donde Chazelle explota todo lo aprendido sin miedo a mostrar lo lúgubre, escatológico, entre otros aspectos de manera mordaz.

Este juego del director ganador del Óscar se complementa con la fuerza visual que tiene para capturar tanto lo deslumbrante como las sombras de este medio, usando referencias visuales y de personajes secundarios a personajes o incidentes de esa época que busca retratar, como al realizador D.W. Griffth o histriones de la talla de Rodolfo Valentino o Joan Crawford en algunos rasgos de sus protagonistas, mostrando así la pasión y sabiduría que tiene del cine mismo.

El olvido y la memoria: Chazelle y su épico amor por la historia

Las minorías, la voraz industria y la cara detrás del glamour son constantes en Babylon, de Chazelle. Foto: Paramount Pictures
Las minorías, la voraz industria y la cara detrás del glamour son constantes en Babylon, de Chazelle. Foto: Paramount Pictures

Pero la ambición de Babylon no se queda solamente en estas reflexiones interesantes e históricas, pues Damien tiene la facultad de hacer que este mundo oscuro de la industria y la crisis creada por el constante progreso se conecte directamente con el presente de un Hollywood roto, en plena reconstrucción mostrando las cuestiones raciales, sexuales y de abuso que siguen permeando el sistema.

Además, el realizador es capaz de llevarnos a esos momentos detrás de cámaras, mostrando el caos y la ardua labor del cine en sí, tanto en el formato silente como el sonoro en medio de un cambio que también trascendió a aspectos morales, pues la figura de la censura y los códigos de conducta también fueron la razón de que muchas estrellas pasaran al olvido.

Mediante todo este exceso de temáticas y enfoques, vivimos una lección donde el olvido y la memoria conviven juntos, de manera bella y elegante pero también dolorosa, que a través de la tremenda música del compositor de cabecera de Chazelle, Justin Hurwitz, y dela tremenda labor en el diseño de producción, esta nos muestra un pedazo de aquello que fue y no volverá a ser, un bacanal llamado Hollywood que perdura con todo y la cruda realidad de ese sueño prometido, con nuevos retos, más avances y nuevos universos por descubrir. O eso esperamos.

Comunicólogo, amante del cine, la música y todo lo que sea cultura. Forjando una carrera en el medio desde 2018 a la fecha. Colaborador en varios espacios, consciente de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

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