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Crítica de Air, Ben Affleck y Matt Damon vuelan alto con el trato detrás de un logo

La dupla de Affleck y Damon está de vuelta con Air, que muestra cómo una empresa cambió la escena del basquetbol en una cinta que huele a premios. Foto: WB Pictures

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La dupla de Affleck y Damon está de vuelta con Air, que muestra cómo una empresa cambió la escena del basquetbol en una cinta que huele a premios.
Air: La Historia detrás del Logo
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En los 80s, el mundo de las zapatillas deportivas cambió para siempre gracias a la visión de una compañía que apostaría todo lo que tenía por una figura dentro del mundo del basquetbol. Ese atleta fue Michael Jordan y la empresa fue Nike. Ahora, Ben Affleck dirige este relato tragicómico de cómo fue esa lucha por hacer un cambio en la industria que impactaría también al deporte en Air: La Historia detrás del Logo y aquí te contamos si vuela como un águila o no.

Un poco de historia: el contexto detrás de Air

Para poder sumergirnos de lleno al relato de esta compañía y su gran salto hacia lo que es ahora, hay que hacer un viaje por aquella época en que la greña larga, MTV y el conservadurismo de Reagan eran la tendencia en Estados Unidos. La década de los 80 tenía eso y más, pero Air: La Historia detrás del Logo, se enfoca en el panorama de otros dos puntos interesantes, el basquetbol y los tenis.

Converse era la marca por excelencia en zapatos deportivos. Leyendas como ‘Magic’ Johnson, Julius Irving o Larry Bird eran la cara para promocionar semejantes zapatillas. Adidas, la compañía alemana, estaba creciendo al usar de repente no sólo a importantes figuras de ese deporte ráfaga sino a algunos artistas populares de la época como Run DMC, lo que hacía que la guerra por ver quien vestía qué se pusiera bastante interesante.

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En medio de esa batalla de titanes, existía una empresa empresa americana llamada Nike que se enfocaba en tenis para correr típicamente para gente blanca, pero que buscaba abrir su panorama hacia el basquetbol tratando de competir al reclutar novatos prometedores y volverlos sus clientes. Para ello, estaba la figura de Sonny Vaccaro (Matt Damon), quien decidía por quien apostar cada temporada para hacer crecer la rama o retirarse del juego.

Es en medio de esta tensión de vivir con éxito o morir en el intento que este agente encontró algo que los demás ignoraron, un jugador de Carolina del Norte que no quería saber nada de esta marca y estaba a punto de firmar con la competencia ante su inminente arribo como novato a la NBA con los Chicago Bulls en 1984. ¿La apuesta? enfocarse solamente en él y hacer algo especial a su lado.

Solo hazlo: los grandes aciertos de Air

Como si fueran los Bulls tricampeones, Ben Affleck armó un equipo por demás valioso para dar vida a esta cinta. Como buen director, sabe manejar las piezas actorales en un gran ensamble para que Air se convierta no en un documental aburrido o una lección de historia olvidable, sino en un relato que provoca risas, angustia y curiosidad más allá de que ya sabemos el resultado, logrando un efecto similar a lo vivido con la ganadora del Oscar, Argo (2012).

El primer gran acierto es Damon, cuyo Vaccaro se convierte en la guía visionaria de todo este proceso. Usando su habitual humor y encanto, Matt logra un personaje que constantemente busca triunfar pero que no lo ha logrado. Es su determinación ciega la que crea esta revolución dentro de la empresa. A su lado, tenemos a Chris Tucker como Howard White, mano derecha de Sonny que lo apoyará en la locura de conseguir lo imposible.

Matt Damon actúa y hace equipo de nuevo con su eterno amigo en este drama acerca de la creación de los Air Jordan. Foto: WB Pictures


El equipo de ejecutivos no estaría completo sin Rob Strasser, interpretado por Jason Bateman, jefe directo que aprueba o no todo lo propuesto por el reclutador y que es arrastrado por la determinante apuesta de Vaccaro. Pero por encima de todos ellos está Affleck mismo, que se mete de lleno en el rol incidental de Phil Knight, aquel cofundador de Nike cuya relación con Sonny haría que el panorama cambiara.

Ni que decir de Viola Davis, que con pocos minutos en pantalla captura muy bien lo que fue la figura de la madre del novato basquetbolista, teniendo escenas bastante memorables. Aplausos aparte a Matthew Maher, que en su rol del diseñador de los nuevos tenis que causarían sensación, Peter Moore, saca unas carcajadas bastante irreverentes al público sin dejar de lado la importancia de su visión para la creación de los Air Jordan. Y esto es sólo a nivel actoral.

Tan ráfaga y divertida como el basquetbol: el gran enceste final de Air

Una de las virtudes de las cintas de Ben Affleck es la correcta edición que la película tiene. El ritmo y la forma en que fluye Air es bastante grata. A pesar de mostrar un tema conocido, Wiliam Goldenberg, que ganó un Óscar en otra colaboración con el realizador, demuestra la comprensión de este relato eliminando las lagunas aburridas o momentos innecesarios. Todo es un aporte no sólo para entender el momento y la importancia del hecho sino para el resultado final.

Por otra parte, está el guion de Alex Convery, con un debut envidiable en el mundo del cine. Gracias a lo concisa de la idea y el buen desarrollo de los personajes así como la situación que confrontan, la cinta que, en sus palabras ‘trata acerca de un trato de unos tenis’, se convierte en un mensaje pro sueño americano emotivo. Aunque Affleck y Damon ayudaron con algunas reescrituras y consejos que ofreció el mismo Jordan, todo fue para conseguir un tiro de tres que parecía imposible de lograr.

Viola siendo Viola. Bastan 15 minutos en Air para que Davis como la matriarca de la familia Jordan demuestre porqué es una gran actriz. Foto: WB Pictures.


Es increíble ver que, siete años después desde su último trabajo como director, Ben no haya perdido el ritmo, sino que parece recargado. Vivir de Noche (2016), su último intento detrás de cámaras, obtuvo una recepción mixta. Eso, aunado a los problemas personales, parecían quitarle un poco del impulso que venía trayendo. Sin embargo, Air demuestra que el que es bueno en su oficio nunca pierde el estilo.

La gran reproducción que hace de la década ochentera, de algunos videos de archivo, el cuidado en los detalles del vestuario nos dejan ver una época de contrastes. Y no podemos dejar de hablar de su banda sonora, que incluye a los Dire Straits y su Money for Nothing como perfecta intro, así como a Run DMC, The Clash, REO Speedwagon y otros, para darle un toque al sueño americano final con Bruce Springsteen y su himno, “Born In The USA”, son el marco perfecto para una historia aspiracional de triunfo.

Pero más destacado es hablar del inicio de una unión legendaria sin hacerle tanto énfasis a ambos, sino a las personas detrás de ese trato que cambió la forma de hacer negocios, de ver el deporte y, sobre todo, de darnos cuenta que el calzado no hace al jugador, sino que el jugador hace a la zapatilla. Es así que Air: La Historia Detrás del Logo pinta para ser de las mejores películas del año así como una posible contendiente para la temporada de premios del 2024.

Comunicólogo, amante del cine, la música y todo lo que sea cultura. Forjando una carrera en el medio desde 2018 a la fecha. Colaborador en varios espacios, consciente de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

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