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Pólvora Live

Suicidal Tendencies alborotó el House Of Vans de CDMX con su brutal sonido hardcore punk

El recinto deportivo de rampas para skate ofreció una de las mejores noches hardcore punk del año

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Suicidal Tendencies House Of Vans. Foto: Gustavo Azem

House Of Vans armó un tremendo concierto punk en su pequeño circuito de rampas allá por el metro Mixcoac. Se juntaron algunas de las leyendas del género en México y los Estados Unidos, pero también talentos mexicanos del undergound que tienen mucho para darle a las próximas generaciones. Hablamos, desde luego, de Us Against The World, AXPI, Síndrome del Punk de Amaya Ltd y claro, el plato fuerte de la noche, Suicidal Tendencies con todo y Robert Trujillo.

Us Against The World

Les mexicanes de Us Against The World fueron los encargados de abrir las acciones en el House Of Vans. Al principio pareció que se trataba d eun público difícil de roer. Apagados por momentos, todavía buscando el mejor lugar para disfrutar el escenario, identificando a sus amigos de escena a quienes saludan de beso con abrazo, y ocupados en cambiar la chela de regalo que les dieron por llevarse sus tenis vans al inmueble precisamente patrocinado por la marca.

Tal vez el desconocimiento de su música por parte de la mayoría impidió que hubiera una gran conexión, pero, a medio set se presentaron unos buenos movimientos de cabeza, unos alborotos de matas por acá y allá, así como los primeros empujones pícaros que tantearon las ganas que traía la gente de armar un moshpit.

Es decir, no pasaron desapercibidos, y su interesante propuesta musical, además de una buena ejecución en vivo cautivaron, seguro, a más de un desconocido que llegó a casa y fue directo a buscar su Bandcamp.

Síndrome del Punk

El genial Amaya Ltd salió a escena junto a su legendario Síndrome del Punk que hoy por hoy, ya cuenta con varía sangre nueva, el futuro del género en español, dirían algunos, pero aquello no hace más que potenciar su sonido. Además, la fanaticada sabe reconocer una buena banda, sabe darle su lugar a las leyendas, y eso convirtió este momento de pura brutalidad en una experiencia bien mística.

Por la tarima que más bien es concreto, desfilaron rolones de la calaña de “Punk Suicida”, “Residuos industriales”, “Gato Loco”, “Metro”, “Ciudadano del planeta cero” y la melancólica “A mi manera” que arrancó varios gritos bien desgarradores, de esos lágrimas atoradas en el gañote que desquitas a puro chingadazo. Mientras la música avanzaba y rebotaba por el concreto, estrellándose en nuestras cabezotas, la gente se recetaba dos o tres patadas, zapes o puñetazos. Volaban, flotaban y surfeaban los brazos de sus compinches. Escurrían sangre, sudor, chela, agüitas de botella y Pepsi.

La bandota se hizo su propia fiesta. Tomaron el venue y convirtieron la noche en un concierto solitario, donde ellos eran las estrellas, las máximas figuras. No hubo nadie ni nada que les quitara el protagonismo, hasta que la producción, picados también entre sonidos de una guitarra que parecen ser cien, y una batería a la vieja escuela, tocada más con una fuerza rabiosa que con técnica, que había llegado su final y tenían que proceder a retirarse. Sin embargo, se pasaron la advertencia por los huevos, aventaron otras tres canciones disfrazadas de popurrí, para luego salir llenos de halagos, aplausos y chiflados de victoria.

De vez en cuando le hace falta al corazón atascarse de punk hasta casi vomitarlo, para liberar un poquito la presión de esta perra vida maldita.

AXPI

Los integrantes de AXPI tuvieron un set limitado, apurados por entregarle el changarro a Suicidal Tendencies, y presionados por levantar el show al mismo nivel que o hicieron los maestros del Síndrome. Al menos es lo que esperábamos desde abajo, lo que se discutía entre la gente. Algunos aplicaron el chiflado pero para bajarlos del escenario, ansiosos por darle al hardcore, pero fueron ignorados. La banda soltó sus primeros riffs, y la cosa se prendió.

Costó trabajo, no lo vamos a negar. No es fácil conquistar a un público acostumbrado al sonido “sucio” y pesado de las calles con algo de punk tirándole a un rock progresivo duro, de riffs virtuosos, estructuras complicadas, planeadas milimetricamente, sin dar chance a la improvisación, o las sorpresas, pero al final consiguieron arrebatar un par de pogos, y un circle pit que poco chance tuvo de conservar la figura, antes de que todos estuvieran sobres en el desmadre, y fuera más bien un picadillo pit.

Suicidal Tendencies

El plato fuerte de la noche, Suicidal Tendencies, inició con una sorpresa para todos los fanáticos del thrash metal. Robert Trujillo, institución del bajo en la escena, es el bajista que llegó a CDMX en reemplazo de su hijo, y desde que la gente lo vio salir al escenario, se descontroló todo el pedo. Es extremo el cariño, amor y cuasi devoción que sienten por este carnal. Majestuoso.

Luego desfilaron los grandes éxitos de siempre. Desde “You can’t bring me down”, hasta “Subliminal”, “Possessed to Skate” e “Institutionalized”. Cada uno con mucha más violencia que el anterior. En el escenario, Ben Weinman se rifó dos o tres acrobacias desde lo alto de su amplificador, corrió por toda la casona, sus rampas o sus escaleras; incluso navegó el mar de manos, dedos, brazos y cabezas que lo recibieron cuando se aventó de un chingadazo, sin avisar, sin siquiera una advertencia.

Robert estuvo más bien ecuánime. Disfruta al máximo las canciones de la banda, pero a diferencia del show que da con Metallica, prefiere mantenerse un poco zen, al final del escenario la mayoría del tiempo, junto a su ampli, callado, concentrado en exponer su tarea a la perfección. Es como un gigante de marfil que solamente observa su entorno, y lo protege con la bendición del mismísimo Tonatiuh, Dios del Sol, marcado en el centro de su bajo, asemejando la colosal Piedra del Sol.

Es un espectáculo que sin duda, llama a la acción. Como nunca en toda la noche, y probablemente jamás en la historia del House Of Vans, se vivió un moshpit que no dejó lugar a la bondad, a ser piadosos con el público. La madriza fue brutal, letal. De moretones, raspones, dolores y chillido de huesos al día siguiente. Lo mismo cayó cerveza por todo el espacio, que latas vacías aplastadas o botellas de plástico echas bola, utilizadas como proyectil para más placer. Seguro algunos líquidos ni siquiera eran inocentes, provenían de alguna vejiga, y el piso se tapizó con sangre, pus, gargajos, sudores, entre otros desechos corporales.

La siguiente parada de la banda es el Hell And Heaven del Estado de México, donde la vibra es muy diferente, donde el público es otro, y seguramente al caer la noche ya no tendrán ganas ni de caminar aunque su vida dependa de ello, pero es recomendable asistir en tiempo y forma al terreno donde Suicidal Tendencies hará gala de su brutalidad, porque este jueves únicamente nos dejó el hocico caliente, ansiosos de más, más, más mucho más.

Setlist de Suicidal Tendencies en el House Of Vans de la Ciudad de México

  • You Can’t Bring Me Down
  • Get Whacked
  • Lost Again
  • I Shot the Devil
  • Memories of Tomorrow
  • Send Me Your Money
  • War Inside My Head
  • Lovely
  • Subliminal
  • Possessed to Skate
  • Two Sided Politics
  • I Saw Your Mommy
  • Institutionalized
  • Pledge Your Allegiance

Periodista musical egresado de la UNAM; ahora editor SEO, reportero y fotógrafo de esta H. revista digital, con más de siete años en el mundo de las notas, reseñas y opiniones de la industria musical. Interesado cien por cien en la búsqueda de nuevos sonidos, tendencias y datos históricos.

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