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Pólvora Live

Soda Stereo y una eterna espera en el Palacio de los Deportes con sabor agridulce

Bajo un retraso de más de dos horas, es que por fin estuvo Soda Stereo en su primer de varios shows en México con el holograma de Cerati.

Roger

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Soda Stereo con su gira Ecos en el Palacio de los Deportes / Foto: Liliana Estrada - OCESA

Noche calurosa de primavera, donde Tláloc le dio una tregua a los fieles de Soda Stereo para congregarse en el Domo de Cobre de Iztacalco en la primera de tres noches de la gira Ecos, que pretende hacer realidad el deseo de miles de fanáticos: volver a ver a Gustavo Cerati en un escenario al lado de la banda que fundó en 1982.

Aunque la cita era a las 20:00 horas, las dos horas quince minutos de retraso sin ningún tipo de aviso ni explicación, hicieron que la letra de “Entre caníbales”: ‘Una eternidad, Esperé este instante…’  adquiriera un nuevo sentido, pues entre el calor, la incertidumbre y la ansiedad por la amenaza de una posible cancelación se presentó un conato de riña entre los asistentes a nivel de pista que terminó con la intervención de la policía capitalina, mismo que sería olvidado unos minutos después.

Soda Stereo con su gira Ecos en el Palacio de los Deportes / Foto: Liliana Estrada - OCESA
Soda Stereo con su gira Ecos en el Palacio de los Deportes / Foto: Liliana Estrada – OCESA

22:15 horas, se apagaron las luces, Zeta Bosio y Charly Alberti suben al escenario acompañados de una tercera figura, una que por largo tiempo había abandonado a sus amigos y fieles seguidores, la de la leyenda continental del rock en español. Sonaron los acordes de “Ecos”, seguidos de dos de sus grandes clásicos “Juego de seducción” y “Nada personal”, ambos de su segundo álbum de estudio, que enloquecieron al público hasta la euforia y las lágrimas, ya no importaba el calor, el tránsito, el aumento al precio de la tortilla, mucho menos que el retraso iba a complicar el regreso a casa de muchos (varios abandonaron el show a la hora de iniciado el show). El ritual estaba iniciado y su deidad musical bajaba a la tierra nuevamente.

Como señala Alvin Toffler en su libro “El shock del futuro”, donde planteaba el papel del conocimiento y la tecnología en la transformación y configuración del nuevo tipo de sociedad, gracias al avance tecnológico, la plegaria de ayer se hizo realidad “virtual” hoy cuando aquel holograma que tocaba la guitarra e incluso por instantes volteaba a las cámaras expresó algunas palabras fuera de los temas del repertorio, aunque solo fuera un sencillo: “¿Qué tal, Zeta?”.

La gran incógnita respecto a la “resurrección” virtual de Gustavo Cerati, giraba en torno a si un holograma era capaz de provocar alguna emoción en la gente, pero nadie reparó en la sincronía, no sé si por la premura provocada por las más de dos horas de retraso, pero casi nadie percibió que en las primeras canciones, a pesar de la efusividad del público y las luces en pantalla, si se notó el desfase entre voz e imagen, incluso hubo una parte en donde parecía que se había quedado trabado el sonido pero se trataba de un “solo” virtual que trataba de revivir a Cerati más allá de la mera presencia física.

Conforme avanzó el concierto esta falta de sincronía fue corrigiéndose al punto que, a partir de “Sobredosis de TV”, ya no volvió a ocurrir, si bien es cierto que a la mayoría poco le importó, si es un detalle que vale la pena comentar pues le resta fuerza a la presentación y hace que los detractores que señalaban que sería como un “karaoke virtual”, tuvieran algo de razón respecto del concierto.

Soda Stereo con su gira Ecos en el Palacio de los Deportes / Foto: Liliana Estrada - OCESA
Soda Stereo con su gira Ecos en el Palacio de los Deportes / Foto: Liliana Estrada – OCESA

Zeta Bosio tomó el micrófono para disculparse por las dos horas de espera de este martes 14 de abril. “Buenas noches, México, hola, gracias por la paciencia, hubo unos inconvenientes hoy, pero ustedes y la gente aquí le han puesto mucha voluntad y esto está pasando, qué lindo reencuentro”, expresó el argentino.

De pronto era como si Cerati nunca se hubiera ido, no solo de la banda, de este plano terrenal, “Persiana Americana” y “Primavera 0” sacudieron el exrecinto olímpico hasta los cimientos, seguidas de otros clásicos de su prolífica discografía como son “Luna roja”, “La ciudad de la furia” y “Un misil en mi placard” que, con ligeras variaciones, mantuvieron alto el ánimo del público de diferentes edades. Esta noche de primavera Soda Stereo y sus hordas de fieles seguidores concretaron, el ritual de reencuentro en la encarnación de un éxtasis tecnológico-espiritual, en un regreso mágico al mismo lugar donde se despidieron en el ya lejano 1997.

El cierre llegó cerca de la media noche, con de “Música Ligera” que al menos por una noche detuvo el inexorable paso del tiempo para los sus fieles en el Palacio de los Deportes, en un paralelismo cuántico con la figura de Gustavo Cerati que, a casi doce años de su partida, la noche de este martes lució más vivo que nunca arriba de un escenario.

En una capsula del tiempo que duró casi dos horas a través de 20 de sus clásicos, Soda Stereo volvió a usar nuestra cabeza como un revolver virtual cargado de nostalgia. Para finalizar con un sentido “Los amamos México, Gracias por la paciencia”, señaló Zeta.

Setlist de Soda Stereo en el Palacio de los Deportes

  • Ecos
  • Juego de seducción
  • Nada personal
  • Hombre al agua
  • Ella usó mi cabeza como un revólver
  • (En) el séptimo día
  • En la ciudad de la furia
  • Sobredosis de TV
  • Persiana americana
  • Un misil en mi placard
  • Planeador
  • Final caja negra
  • Primavera 0
  • Prófugos
  • De música ligera

Sibarita, irónico e irreverente, Comunicólogo de profesión, texto-servidor por accidente. Converso al “Indie” desde el 2009 después de vivir una experiencia místico-digital. Audiofilo de closet. Lector compulsivo de libros; amante del rock, el jazz, el cine, los cómics y la ópera. Otaku retirado y Japonfílico rehabilitado. Su alter-ego “starcat” a veces piensa por él.

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