Pólvora Live
Jackson Wang elevó la temperatura del Palacio de los Deportes al límite
Hay artistas que vuelven locos a sus fanáticos, y uno de ellos es Jackson Wang que hicieron del Palacio de los Deportes un hervidero humano.
Hace tres años que Jackson Wang no había estado en nuestro país, así que esta nueva visita logró que el Palacio de los Deportes luciera atascado con puros fans deseosos de cantar a tope y gritar como si no hubiera un mañana con cada movimiento del hongkonés.
Desde que uno estaba afuera del inmueble el ambiente ya era otro, al menos del paso de metro Velódromo hasta la entrada principal del ‘domo de cobre’ se veía el intercambio de freebies, todo muy organizado en el propio desorden que significa regalar cosas en la vía púbica entre los puestos. Estos puestos de mercancía ‘bootleg’ como le dicen ahora a la piratería, tenían casi los mismos modelos entre uno y otro, intercalado por algunos que estaban dedicados a The Weeknd, el artista que estaba presentándose al mismo tiempo en el Estadio GNP. Así que incluso los freebies terminaron siendo más valiosos a la experiencia que una playera.

Como el concierto era temprano y en lunes, alrededor de las 8 pm cuando uno iba llegando a su lugar eso ya estaba rugiendo de gritos enardecidos y tan solo estaban viendo videos de Jackson en las pantallas laterales del escenario, así que ¿cómo iba a ser cuando saliera el de carne y hueso? Esto era de esperarse, más cuando lo pudiste ver en otras ocasiones como fue en la Arena CDMX con la primera ‘parte’ de Magic Man, que, por cierto, fue una locura de concierto.
En la entrada te regalaban una lamparita para poner en el dedo así que eso ayudó a que todo el lugar brillara como si fueramos luciérnagas en un lago. Impresionante, porque eso no paró durante las dos horas de show, solo un momento en el encore para cambiar esas luces por las del celular que, según tu sección, formaba los colores de la bandera mexicana.

Hay que reconocerlo y eso de ser otaku o que te guste el k-pop esté de moda se debe agradecer a niveles elevados, ya que de otra manera los promotores no podrían arriesgarse a traer este nivel de conciertos de oriente que, créanme, son muy caros no solo por la tarifa del artista, de producción y sino porque son muchos extras. Así que no importa si apenas es tu primer concierto o conociste al artista un mes antes, hay oportunidades y experiencias que no deben dejarse pasar.
Ya cuando las luces se apagaron uno pensaría que ya no habría ese nivel de poder en las gargantas de la gran mayoría de mujeres presentes, pero ¡oh, qué equivocado estaba! No sé qué comen para aguantar ese nivel de decibeles digno de estadio de la NFL, seguramente ni la gente que estaba en el Estadio GNP les llegaba y eso que eran 40 mil personas menos.

“No soy el Magic Man, soy Jackson Wang”
Tan solo salieron los bailarines y eso explotó, claro, un concierto que en muchos momentos de respiro y cambios de set colocan videos estilo documental para ir hilando una narrativa, la cual en este caso fue la de buscar la felicidad ante mucha oscuridad y no a tu alrededor, si no la personal que puede ser aún más pesada, como fue para Jackson Wang, que tuvo que tomarse un año de descanso para darse cuenta que no importa que nadie creyera en él (hasta el día de hoy) y que esa parte egoísta que puede ser buena, lo hizo darse cuenta que se necesita a él mismo para estar bien.
Y es que este mensaje de ‘yo no soy el Magic Man, soy Jackson Wang’ aunque te va llevando durante el show también contrasta con las canciones que no todas son tristes o ‘emos’. Al final como dijo, ‘yo sé que esto es puro entretenimiento, pero espero que se lleven algo más de aquí’.
El show se va dividiendo según estos cortes en video:va desde las canciones pop, al rap mezclado con break dance (en lo personal, su mejor set), a las baladas y a tocar con banda en vivo. Varios cambios de vestuario y de sentir, así que de la tristeza o introspección de “Blue” y “Made Me A Man” podías pasar al break de “Buck” o como ocurrió por dos temas, la sensualidad que elevó la temperatura de las presentes como nunca había visto. Aquí vimos una chica del público sentadita en un taburete en el escenario y Jackson le bailó toda la canción, pero cada que Wang le tocaba las manos, le daba un ligero beso o hacía que las manos de la chica tocaran su cuerpo era un desenfreno total.
Fue como si esa chica absorbiera toda la energía de las 20 mil o más presentes, y representara a cada una de las que estaban ahí. No se sentía envidia, se sentía emoción de compartir con ella. Luego de una pasaron a ser cuatro y eso subió de tono, así que podría haber estado nevando afuera pero adentro del Palacio, eso era un volcán.
Claro, hubo sus momentos -sobre todo en el inicio- que nos recordaron al Magic Man de hace años, pero en sí fue una vuelta por sus diferentes facetas, sobre todo al final donde salieron algunos bailarines vestidos según la era y Jackson simplemente de blanco, como si fuera un ángel despidiéndose de todos. Claro está, con una gran emoción latente al decir ‘México siempre ha sido el lugar más loco para mí’ seguido del rugido correspondiente.
Las fans de Jackson Wang son bien apasionadas, muchas veces cuando esos videos pasan con otros artistas la gente se voltea, va por una bebida, que por cierto, aquí se notó que los vendedores tuvieron que cambiar sus vasos de chela por las botellas de agua (hay que conocer más este mercado señores). Pero todo este ‘Crew Wang’ puso atención como si fuera un exámen final de carrera o incluso más, ya que iban respondiendo según lo que decía Wang o pasaban fotos de su vida y al final, se veían las lágrimas de la fanaticada. Así que el mensaje que quiso transmitir este músico, bailarín, diseñador y empresario vaya que quedó plasmado en cada una de ellas.

