Entrevistas
O Último Azul: levantando la voz por la libertad contra el viejismo
Charlamos con Gabriel Mascaro sobre su cinta O Último Azul, una fantasía distópica muy realista que nos hace pensar sobre el envejecer libres
Desde Brasil llega O Último Azul, cinta triunfadora el año pasado en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara y que tuvo un destacado paso por el Festival de Berlín gracias a su propositiva historia sobre una persona mayor que se rebela en busca de su libertad. Tuvimos una charla para el medio CineNT con su director, Gabriel Mascaro, y aquí en Pólvora les compartimos lo más destacado de ella. La cinta ya se encuentra en el circuito de arte de cines en la CDMX.
La cara digna del viejismo: Gabriel Mascaro sobre O Último Azul
“En el cine no hay muchas películas sobre protagonistas que sean personas mayores, en general son películas sobre conflictos, la actitud de la vida o sobre la nostalgia. Aquí quería hacer algo sobre el presente y ese sentimiento de apasionamiento por la vida”, señaló el cineasta brasileño sobre lo que dio origen a este hermoso relato sobre vivir en medio de una sociedad totalitaria que no encuentra uso en estas personas.

Es en medio de ese lamentable futuro que nos unimos a la lucha de Teresa por la libertad. “Para mí es importante porque nuestra referencia, cuando pensamos en libertad, el cine apuesta por el cuerpo joven para hacer una metáfora de la misma. Y aquí es lo contrario, como la posibilidad de mirar a un cuerpo de una señora mayor e inspirar nosotros a esta libertad, la misma que sentimos cuando miramos un coming of age sobre un adolescente o una historia sobre jóvenes que están ahí, empezando la vida con todas las ganas de vivir“, recalcó el también director de Divino Amor (2019).
Identidad, libertad y vivir: Teresa y su inolvidable viaje
Al hablar de Teresa, nuestra guía a través de O Último Azul, Mascaro revela todas las capas que le construyen y la vuelven el centro de esta aventura por la Amazonia. “Es un personaje muy ordinario, una señora que trabaja en una fábrica toda su vida, que no tiene tiempo de pensar, ni de construir ahí con mucha reflexión su debate identitario, pero ahí vive y ahí empieza una jornada y termina en su viaje por encontrar una señora mayor, aún más vieja que ella, que se conecta con ella”.

“Nuestro personaje va a sentirse confortable para experimentar la vida. No es un hombre o una joven que enseña a nuestra Teresa a vivir, sino lo opuesto, la hace sentir como confortable y abierta para experimentar las cosas que nunca vivió antes .Ella tampoco sabe los nombres de las cosas que está experimentando pero las está viviendo”, complementó el director.
La mirada de libertad: la estética de O Último Azul
Si hay algo que siempre ha destacado en la obra de Mascaro es el uso del color y aquí no es la excepción. “Es muy curioso porque las cintas sobre la Amazonía tienen en general una capa muy documental, de mirada. Entonces intentamos jugar con una suspensión temporal y de color, que cambia un poquito la estética documental por un tono más de género y poder jugar con esta capa más fantástica, más distópica, incluso con los grafitis que aparecen. La cinematografía tiene este elemento que juega con la protagonista, con el color y un tono muy desconectado del realismo”.
“Intenté hacer esta película con un tono de una autocracia tropical que tampoco es futurista sino muy aterrizada a la realidad. La idea fue no trabajar con las ideas clásicas de la distopía, sino que transfiero la capacidad de fiscalización para las personas que pueden delatar a la otra persona. Entonces es una transferencia de poder del Estado, donde esta autocracia tiene una participación popular que termina delatando a los ciudadanos unos entre otros. Es una autocracia populista”, apuntó Gabriel.
La juventud vs el viejismo: el paradigma cultural actual
Finalmente, Gabriel Mascaro abogó por la importancia de luchar contra esa discriminación hacia las personas mayores en la sociedad actual. “Estamos en medio de un cambio de percepción social de los mayores, de una fantasía que teníamos respecto a ellos. La sociedad de hoy tiene la velocidad de los medios digitales que los tiene aislados de este proceso digital. Entonces es aún más desafiador para pensar en el reconocimiento de los jóvenes para las personas mayores. Esta película de alguna manera u otra toca de manera muy sensible, muy directa a las personas”, reflexionó.
“Los más jóvenes que miran la película sienten una cosa muy linda porque es como el primer momento de despertar para reconocer que algún día tendrán esa edad creando una empatía inmediata. Pero sobre todo creo que es la capacidad de fantasear la libertad a partir de un personaje como Teresa la fuerza de la cinta y de la historia, porque ella sin importar su edad, nos inspira a eso, a soñar el ser plenamente libres”, concluyó la mente detrás de O Último Azul.
