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El cine mexicano no es tan malo como se cree

Tenemos todo para revertir y mejorar ese enfoque del cine mexicano, de entrada, por ver más cine y darle oportunidad.

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Se ha dicho hasta el cansancio, en redes, sitios y discusiones casuales, que el cine mexicano es malo, vomitivo, un mal a erradicar plagado sólo por Omar Chaparro, Higareda y cuanto influencer nuevo pulule en el gusto del público. Aquí el primer problema que enfrentamos: generalizar, este sentimiento de que todo producto producido en México, es malo; malinchismo le llaman.

Pero hay varios factores que demuestran cómo el cine mexicano, no es malo como se cree. Para analizarlo, juntamos a nuestro equipo de expertos para diseccionar la verdad detrás de esta creencia popular. Por un lado, tenemos a Mario Valencia, editor de la H. sección de cine de esta página, además de programador del Festival Macabro y maestro de Historia del cine en la FES Acatlán. En la otra esquina, el buen AJ Navarro, colaborador en diversos medios como Pólvora, La Crónica de Hoy, Unplugged News, entre otros con poco más de un lustro de experiencia en el medio periodístico.

El interminable viaje del cine mexicano

Mario: “AJ, el jefazo nos ha pedido ahondar en un tema bastante debatido desde hace muchos años: el cine mexicano visto como una mediocridad. Existe esta creencia de que absolutamente todo en nuestra industria, está por el caño. Sin embargo, disto por completo al hablar de un absoluto en cuanto a calidad. ¿Qué opina usted?”

AJ: “Definitivamente el cine mexicano no está por el caño ni todo es mediocre. Toda cinematografía tiene buenas y malas cosas. El mismo Hollywood, Bollywood, el cine coreano o el francés, todos ofrecen un espectro de propuestas diversas que funcionan y otras que fallan rotundamente.

Hablar de que todo es de mala calidad no me parece nada asertivo pero si creo que hay asuntos que son relevantes y que han creado esta imagen mala dentro de la audiencia que por automático escucha el mote de mexicano y parece repudiarlo sin darle una sola oportunidad, cerrando la chance a cintas y realizadores que han creado cosas muy interesantes y que han sabido posicionar al cine mexicano en buenos términos.

Escuchar el mote de mexicano lleva un estigma muy fuerte que sigue pesando en practicamente cualquier disciplina, sea artística, deportiva o hasta científica“.-Mario Valencia, crítico de cine.

Mario: “Pero lo llamativo de esta situación es la forma tan agresiva en la que se refiere el público, incluso ocasional, hacia nuestra cinematografía. De entrada, creo que sí hay un grave problema que discutir aunque es a nivel industria. La forma en la que se comercializa el cine, hablando en específico del “comercial” (término que detesto, por cierto), es un emulo de comedia gringa que más allá de asimilar las virtudes que puedan tener las cintas gabachas, copian los peores defectos.

Este es el primer problema que identifico: la torpe maquinaria de distribución. ¿Cuántas películas no se han lanzado que incluyan la palabra “Godín” en los últimos años? Ni siquiera me atrevo a averiguarlo”.

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Everardo González es sinónimo de maestría y con La libertad del diablo, se reafirma como uno de los mejores documentalistas nacionales. Imagen: Artegios.

AJ: “Al parecer solo dos, jajaja. Pero sí, el problema es que la industria del cine mexicano tiene mucho que hacer aún. Aunque el término comercial es odioso, siendo que tal vez el más adecuado sería el cine industrial, existe esa tendencia a hacer comedias de fórmula que hemos repetido desde que, justamente, el cine mexicano comenzó una nueva etapa en ese sentido. Habría que remontarnos a la época de dos películas fundamentales para lo que es ahora el cine mexicano.

Una es Sexo, Pudor y Lágrimas, que de alguna manera cambió la forma de hacer ‘industria’ pues detrás de ella por primera vez se armó una maquinaria publicitaria que le funcionó de fábula. La otra fue, sin duda, Amores Perros, que le dio un gran impulso al cine nacional a niveles que no tenía. Ahí también tuvo que ver el trabajo de González Iñarritu para venderla y llegar hasta Cannes.

Hasta antes de ellas, el cine mexicano parecía salir de la racha de las sexy comedias y creaba cosas interesantes como Cilantro y PerejilEl Callejón de los Milagros y otras, pero que por alguna razón no generaban tanto interés del público.

En cuanto a la denostación del término pues pareciera algo más hacia el malinchismo mal fundamentado, que de repente no somos capaces de apoyar algo así de exitoso o diferente y ejercemos el síndrome de la tortuga. Esto y la cerrazón a otro tipo de narrativas acostumbradas a Marvel o Hollywood no ayudan a mejorarlo.

Mario: “Es interesante que nos remontemos a la época del llamado Nuevo Cine Mexicano, a la cual en particular se le ha romantizado bastante en últimos años ante esta supuesta falta de propuesta. Hay que dejar algo en claro y esto ha sido desde que don Porfirio trajo el cinematógrafo al Castillo de Chapultepec: salvo las décadas de los 40 y 50, el cine mexicano, cómo industria, ha vivido en una profunda crisis. Punto.

Aunque a nivel comercial los números siguieron bajos durante los 90, sin duda este es el parteaguas para las décadas venideras e incluso me iré más atrás con tres películas más: Solo con tu parejaCronos y Danzón, siendo esta última la obra que llevó a México de vuelta a Cannes después de 20 años. Es en este momento cuando vemos obras emblemáticas como el par que mencionas junto a Como agua para chocolatePerfume de violetas y un largo etc. Pero si vemos en retrospectiva, apenas era un puñado de producciones por año. Una industria no se levanta con cinco buenos filmes al año, necesita más.

Aquí es donde entran los Derbez, Higareda y anexos pero incluso aquí hay niveles y pongo sobre la mesa dos comedias románticas que considero, cumplen con mejores estándares de calidad de lo que se puede hacer en el cine mexicano: Un padre no tan padre Dime cuándo tú. De nuevo: un marketing de colores chillones, torpes títulos, un par de elementos en el casting para complacer a las masas pero que de alguna forma, funcionan”.

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Dime Cuando Tú, uno de esos extraños casos del cine mexicano donde, una comedia romántica funciona. Imagen: Cinépolis Distribución.

AJ: “Es que para una industria y que bueno que lo enfatizas, necesitas más de 5 títulos taquilleros. Lo que recuperan las cintas exitosas no basta de repente para crear esa industria y dar el paso. Irónicamente producimos muchísimo pero ¿cuánto de eso llega a cines y tienen apoyo, exhibición y distribución? En casos, si no fuera por la Cineteca Nacional, eterna salva guarda del cine nacional al que no voltea la industria, habría aun menos películas en exhibición. Pero si hay que ser claros y con esto me remito a lo que dije inicialmente.

Cinco Transformers generan una peli de Scorsese o 10 pelis independientes en EEUU-AJ Navarro, crítico de cine.

Aquí, los hitazos de comedias malonas a regulares deberían de funcionar para lo mismo y ese es el gran hueco. En el limbo han quedado relatos de menor presupuesto que son dignos de aplauso. Sopladora de HojasEl Alien y YoDistancias Cortas, son comedias (o tragicomedia en el caso de la última) que tienen argumentos bellísimos pero son ignoradas por la distribución y la audiencia por igual por no tener una cara conocida o no vender. Ahí esta uno de los problemas, y que decir del cine de género que la tiene aún mas complicada.

No esta mal que se haga cine malo, porque una industria hace de todo pero lo importante es generar ese balance que a todas luces no se logra.

Es lamentable que de cintas como Noche de Fuego o Sin Señas Particulares, o todo el género documental en México, que es de los mejores en el mundo, viva opacado, arrinconado en una sala con pocos horarios, nada de promoción y con el eterno mote de ‘es que es mexicana ha de estar mala’.
Ese fenómeno de la audiencia es otra cosa que es polémico pero cierto. Preferimos ver bodrios Hollywoodenses a una película indie mexicana con una historia brillante. ¿El pretexto? Es mexa.

Mario: “¡Sopladora de hojas es lo máximo y la vimos como 10 personas! Aquí le damos al clavo en varias cosas importantes. La primera y cerremos ese punto: la industria necesita de lo que nos quejamos para salir adelante. Es deprimente que Regina Blandón sea una reina de la taquilla pero es una realidad que debemos asimilar para que proyectos financiados por apoyos como el FOCINE, puedan salir adelante. Así que sí, necesitamos de un Treintona, Soltera y Fantástica para que veamos los trabajos que mencionas, encuentran refugio en la Cineteca Nacional.

Ahora el gran problema es este, ¿por qué no existe el apoyo a distribución? Por la misma apatía de un público que no está dispuesto a consumir lo nacional que incluso me atrevo a decir, fue alienado de otras propuestas en algún otro punto de la vida. Recordemos las cintas que nos representaba en festivales a inicios del siglo XXI. ¿Reygadas, Franco? Fueron presentados como la salvación y es un cine que no conecta ni en la sala de sus casas. Son directores que, salvo Amat Escalante, no han sabido adaptarse de nueva cuenta a las necesidades del público. Querido AJ, vivíamos rodeados por pelmazos o pretenciosos, no había más.

Por fortuna esta tendencia contemplativa al fin nos dejó y es momento de talentos que entienden la importancia de crear una conexión con la audiencia sin perder la calidad artística. Para mí no hay mejores autores en México ahora mismo, que Alonso Ruizpalacios y Tatiana Huezo.

Entre Güeros, Museo, Tempestad y Noche de Fuego, vemos una cinematografía digna que merece toda alabanza“.– Mario Valencia, crítico de cine.

AJ: “Estoy de acuerdo. No sé si pelmazos pero si, hubo un tiempo que salieron nombres y que aun están por ahi que de repente vivieron de la pretensión y si conectaban con el público pero de festivales y ni siquiera locales o mexicanos. No creo que debamos pensar en salvadores del cine pero si en figuras y puentes que pueden inspirar a otros. Los Tres Amigos son eso, nos caigan bien o no. Y ello ha dado pauta a gente como la que citas.

Ruizpalacios, Huezo que no es mexicana de nacimiento pero se crea y forja artísticamente aqui, entre muchos otros por ahi como Valadez, Sainte-Luce, Kenya Márquez y muchos otros que buscan abrirse paso sin caer en el cliché del todo y que hacen un cine que merece tener esa oportunidad de la que tanto hablamos.

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Una Película De Policías, la última producción de Ruizpalacios, ya contó con el respaldo de Netflix. Una joya. Imagen: Netflix.

El público sí se ha vuelto apático en ciertas formas porque aboga por la espectacularidad sobre la historia. Es una época de fuga e inmediatez que no ayuda y que, en algunos casos, potenciada por un cine que, de repente, pierde su propia brújula o visión y no encuentra audiencia.

Pero aquí también me gustaría tocar un punto importante, pues sí, la queja es importante pero en el caso de las audiencias también hay un factor que deberíamos tomar en cuenta: nosotros, la prensa.

Una industria también tiene un periodismo que debería buscar más allá de recomendar una cinta. Si bien los discursos de promoción y venta son necesarios y cada quien dirá lo que cree que es correcto de sus proyectos, nosotros estamos ahí para dar difusión a aquello que parece no tener impacto.

No es hacerle el feo a Derbez, Chaparro, Higareda ni nada de ello, pero ese cine no necesita difusión ni apoyo de nuestra parte. Sin embargo, creo que nuestra labor también funciona como el puente para que la gente le de una chance a una cinta que jamás hubiera pensado vale la pena. Me pasó con El Jeremías, por ejemplo, una comedia ligera bastante interesante o con otras cintas que de repente encuentran esos obstáculos de la distribución y falta de espacio. Es ahí donde, desde nuestra trinchera.

hay otra batalla que librar para buscar revertir esos estigmas del cine mexicano“.-AJ Navarro, crítico de cine.

Y la distribución es todo un lío, pero creo que ahí se puede hacer algo desde las legislaciones o incluso en las ventanas y reglas, donde no tengan que aparecer en 9 de 11 salas el estreno de moda y en dos se reparten 4 estrenos o diversas cintas en horarios terribles”.

Mario: “Sainte-Luce que destaco y para quien vaya leyendo, esté haciendo su lista, hizo mi película mexicana favorita de los últimos diez años: Los Insólitos Peces GatoEl caso de Los Tres Amigos es el estandarte, creo yo, para toda una nueva generación de cineastas. Lo sé porque lo vivo en mi trabajo a diario, chavales inspirados sobre todo en Guillermo del Toro.

En general, el cine mexicano sí carece de una identidad en estos días pero lo interesante es que aquello que se consideraba basura o kitsch, sea lo más mexicano que podamos encontrar: el cine de ficheras, el cine de acción de Almada y compañía. El Mexploitation en su máximo esplendor.

¡Nos faltaba la pedrada a nosotros los periodistas, claro que sí! Precisamente de nuestra mano, también van muchos vicios. Hablamos de no señalar salvadores pero la mayoría, son los primeros en hacerlos. Falta una objetividad tremenda en la prensa cinematográfica de nuestro país y perdón, sí señalaré que la mayoría vive atemorizado por el “ay, ya no me van a invitar a nada si hablo mal de esta”. ¡La distribuidora de Cinépolis ya me habría vetado desde hace años! Y mírame, aquí sigo.

Ahora aquí volvemos al problema del público. Espacios hay para platicar de ciertas películas que no tienen la misma difusión. Tan solo este año por acá hemos hablado de buenas películas mexicanas como La Nave y Te Nombré En El Silencio. “Si no lo veo con alguien conocido, no sé si confiar”. Una verdadera lástima”.

El cine mexicano no es malo: le falta un enfoque

AJ: “Se ha creado un vicio de seguir al recomendólogo en lugar de al analista, de aquel que puede acercarte o explicarte lo que te hace sentir la cinta y su importancia por cruda, divertida o terrorífica que sea. Ahí también vamos nosotros de por medio, pero es curioso que pocos de ellos hablen de cine mexicano o vayan a festivales a ver estas propuestas. Me parece que es una batalla por diversos frentes que aun está en un largo proceso de transformación.

Pero al ver que, después de la pandemia y con las oportunidades de la era de streaming, puede haber otras ventanas y opciones para fomentar algo interesante.

En festivales comenzamos a ver alianzas y partes importantes del trabajo de industria para echar a andar proyectos, para formatear sus ideas, retroalimentar, ver y escuchar al público“.– AJ Navarro, crítico de cine.

También la audiencia tiene que poner de su parte como las mismas distribuidoras y las salas de cine. Es arriesgado, claro pero apostar por fomentar a tu industria es lo mejor que puedes hacer. A Francia, India, EEUU les funciona. Irónicamente somos el país en Latinoamérica que más produce cine pero de repente pareciera que nos quedamos atrás de Brasil o Argentina.

Esas áreas son las que hay que trabajar para que industria sane, crezca y se de cuenta de que no, el cine mexicano no es mediocre ni es malo, solo necesita una buena mano y un correcto enfoque que no corte la posibilidad de la creación cultural ni sea solamente inclinada hacia un lado”.

Mario: “¿Nos perdonan por no ser Kristoff? No todo analista respetable tiene miles de reproducciones, a veces también se limita al tema de oportunidades. Lanzas un comentario muy atinado: es difícil que se acerquen a festivales o Cineteca porque “no es su público”. Entonces, ¿cómo se pretende crear un nicho si quienes tienen las herramientas no tienen el interés?

Vamos de regreso a la apatía que nos hemos generado y al malinchismo que mencionas y desafortunadamente, eso no cambiará con nuestras palabras. Es un problema arraigado por siglos. Aunque ojalá, estas palabras y recomendaciones, le sirvan a alguien. Bien dijiste: el cine mexicano no es mediocre. Lo que necesita es un enfoque.

AJ: “Totalmente y hay creadores, cineastas y gente dentro que los tiene y trata de cambiar esos paradigmas. Hay que apuntalar y recordar que esto es un círculo en el que todos participamos activamente. No es pecar de nacionalismo o decir que Chilangolandia es la comedia que México necesitaba.

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El Jeremías, una película mexicana familiar que vale mucho la pena revisar. Imagen: Sony Pictures.

También hay que ser honestos y vaya, si en las épocas duras de los 70s y 80s se pudo crear cine como el de Ripstein, Cazals y otros con menos recursos y más censura, creo que aquí tenemos todo para revertir y mejorar ese enfoque. De entrada, por ver más cine y darle oportunidad al mismo como se lo damos a los de otros países“.

Si la unión de los Gemelos Fantásticos se hiciera realidad y no se convirtieran en un mechudo y un bote de agua, esto daría de resultado.

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