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Beat en el Velódromo Olímpico: uno de los conciertos más memorables que haya recibido la Ciudad de México

Adrian Belew, Tony Levin, Steve Vai y Danny Carey, presentaron a Beat, su homenaje a la época ochentera de King Crimson en la CDMX

Mario Valencia

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Beat en el Velódromo Olímpico

La noche del domingo 27 de abril, no vivimos un show más: vivimos historia. Tal vez la llama de King Crimson fue apagada por Fripp tras la pandemia pero Adrian Belew y Tony Levin, resurgieron de las cenizas con la idea de revivir su maravillosa época junto a la banda, aquella de los años 80 donde se permitieron jugar con el gran género de moda, el new wave, a la usanza de su propio estilo y bajo esa bandera, nació Beat.

El par no estaba solo y sus invitados, no necesitan mayor introducción. Para interpretar esas canciones, se necesitaba un talento especial que hiciera comunión con ellos y encontraron a sus cómplices en el dios de la guitarra, Steve Vai y el virtuoso amo de la bataca en Tool, Danny Carey. Confieso, no soy adepto a su banda pero verlo en vivo me hace entender la devoción hacia su persona.

No era un domingo cualquiera tampoco en la Ciudad de México. ¡Conciertos por todos lados, gente por doquier, cada uno con su propio ritual! Y mientras la línea 9 estaba repleta de fans de Lady Gaga (algunos confundidos que bajaban en Velódromo del lado equivocado), la pista del Agustín Melgar recibía con los brazos abiertos a la vieja guardia y a los jovenazos que han adoptado el progresivo como su género favorito. Bien por ellos.

Poco a poco, la cancha central (aunque desconozco el porque solo ocupar la mitad) y las gradas se llenaron de vida y en punto de las 8:30 pm, comenzó una de las veladas más perfectas en la historia reciente del rock en la capital.

Beat en la Ciudad de México
Ojalá Steve Vai se de más oportunidades de tocar en proyectos así. Aunque le digan que parece Erick Rubín. Foto: Mario Valencia/Pólvora.

Así fue el concierto de Beat en el Velódromo Olímpico

Bajo una cálida luz amarilla, apareció cada uno a escena, comandados por Belew a la cabeza. El espectáculo consistió de dos actos: la primera parte donde escuchamos las canciones de vibra más pop de Beat y Three of a Perfect Pair y una segunda de índole mucho más experimental. Sin importar la línea, la constante fue la impresionante destreza de cada uno. El Chapman Stick de Levin sonó brutal, Adrian con una voz llena de personalidad, Carey un excelente heredero del sonido de Bill Bruford y la sorpresa, lo bien que se acopló Vai a una banda donde él no es la estrella.

Estamos tan acostumbrados a Steve en un contexto solitario o G3 donde cada guitarrista debe lucir técnicas asombrosas, que verlo en perfecta armonía al resto, en especial en temas más sencillos como “Heartbeat” o “Model Man”, nos mostraron un rostro distinto. Verlo intercambiar figuras y solos con Adrian es justo el espíritu que Fripp quería transmitir con esta etapa, la primera de Crimson con dos guitarristas a la vez.

“Muchas gracias por venir a pasar la noche con nosotros”, dijo con gran alegría Adrian tras las primeras canciones. Sí, definitivamente le habría beneficiado que fuese en una sede cerrada (sobre todo porque al final ya hacía un aire bastante frío) pero el Velódromo demostró tener la capacidad de ofrecer un show con las exigencias del género y eso se vio en el audio y la dirección de cámaras. ¡Qué belleza, qué impecable fue todo el tiempo, cual si se tratara de un material de estudio inmaculado! Ni un solo desliz a lo largo de la noche.

Beat en la Ciudad de México
Adrian Belew, genio que dejó su huella en el rock mexicano durante los 90s como productor de Santa Sabina y Caifanes. Foto: Mario Valencia/Pólvora.

“Nos vemos en 20 minutos”, remarcó el líder de Beat antes de la siguiente y alucinante conclusión del recital. Fue una hora de quedarnos sin aliento tras el arranque con “Waiting Man” y el enfoque más grande hacia Discipline. Solos de cada uno, juegos de percusiones entre Belew y Carey (¡inimaginable!), Levin cambiando de instrumentos a media canción y Vai en lo suyo, los solos de ensueño. La química que desbordaron en este episodio fue algo sobresaliente, francamente de esas experiencias que “debes vivirla”, por más cliché que suene. No por nada el público reventó de gran forma en la clásica “Frame By Frame”.

El fin llegó con “Indiscipline” pero Beat volvería para el encore. “Esta es de una era distinta de Crimson”, dijo Belew a los pocos minutos. ¡Y qué nos vamos con el himno progresivo “Red”! Un excelente detalle para los fans más de la vieja escuela. Al final, solo quedó la festiva “Thela Hun Ginjeet” y el recuerdo de haber presenciado por única vez, la unión de cuatro seres extraordinarios que revivieron uno de los legados más importantes del rock. Directo a candidato a concierto del año.

Beat en la Ciudad de México
Tony Levin, uno de los miembros más constantes y que llegó hasta la última alineación de King Crimson. Foto: Mario Valencia/Pólvora.

Setlist de Beat en el Velódromo Olímpico

  1. Neurotica
  2. Neal and Jack and Me
  3. Heartbeat
  4. Sartori in Tangier
  5. Man With an Open Heart
  6. Dig Me
  7. Model Man
  8. Industry
  9. Larks’ Tongues in Aspic (Part III)
  10. Waiting Man
  11. The Sheltering Sky
  12. Sleepless
  13. Frame by Frame
  14. Matte Kudasai
  15. Elephant Talk
  16. Three of a Perfect Pair
  17. Indiscipline
  18. Red
  19. Thela Hun Ginjeet

Fotógrafo y reportero desde 2015, programador del Festival Macabro, profesor de Historia del cine en la FES Acatlán y coordinador de materiales en Filmin Latino.

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