Cine
Minions y Monstruos: una carta de amor al cine que se queda corta en su historia
Minions y Monstruos apuesta por homenajear al séptimo arte con humor y referencias, aunque su historia se diluye entre varias tramas.
Una vez más los Minions regresan a la pantalla grande, con una historia que no ofrece nada nuevo dentro de la narrativa que ya le conocemos a estos pequeños personajes, pero que usa varios elementos para mantenerse a flote.
¿De que trata Minions y Monstruos?
Minions y Monstruos, es una película sobre como estos personajes llegaron a Hollywood y lograron convertirse en los favoritos de todos durante muchos años hasta el fin de la época del cine mudo. Eso sí, atravesando por una aventura que involucra monstruos que amenazan con destruir y dominar todo.

¿Una película para niños o un homenaje al séptimo arte?
Después de varios largometrajes protagonizados por estos pequeños personajes amarillos, era fácil pensar que la fórmula ya había dado todo lo que podía ofrecer. Sin embargo, Minions y Monstruos encuentra una manera distinta de mantenerse fresca: en lugar de reinventar a sus protagonistas, decide convertirlos en el vehículo para rendir homenaje a la historia del cine.
Desde sus primeros minutos queda claro que esta no es una película construida únicamente para arrancar carcajadas a los más pequeños. Los créditos iniciales ya marcan el tono con un guiño a A Trip to the Moon, una de las obras más citadas dentro del séptimo arte. A partir de ahí, la cinta construye un recorrido por el Hollywood clásico que está repleto de referencias al cine mudo, al western y a algunos monstruos que marcaron generaciones enteras.

Lo mejor es que esas referencias no se sienten forzadas ni excluyen a quien no las identifique. Un niño puede disfrutar cada caída, persecución o chiste visual sin necesidad de conocer quién fue Buster Keaton o entender por qué resulta tan divertido encontrarse con el personaje de un director de cine cuya voz es la de Andy Muschietti. En cambio, para quienes disfrutan escarbando en la historia del cine, ofrece referencias que hacen mucho más entretenida la experiencia. Incluso aparecen pequeños guiños que vale la pena descubrir por cuenta propia.
Ese amor por el cine también se refleja en la manera en que Hollywood es presentado como el lugar donde nacen las ideas, los sueños y las grandes historias. Es probablemente la parte más inspirada de toda la película y donde realmente se percibe el cariño que los realizadores sienten por el medio que están celebrando.

¿Qué falla en Minions y Monstruos?
El problema aparece cuando la cinta intenta contar su propia historia.
Aunque dura lo necesario y nunca se vuelve pesada, el guion parece desconfiar de que un solo conflicto sea suficiente para sostener la película. Primero seguimos la llegada de los Minions a Hollywood y su ascenso dentro de la industria; después la historia cambia hacia la producción de una película de monstruos; más adelante aparecen personajes nuevos, como un extraño robot, mientras que la amenaza principal recae en una versión diminuta de Cthulhu y otros monstruos creados específicamente para la película.

Ninguna de estas ideas es mala por separado. El problema es que la película nunca termina de desarrollar una sola de ellas con suficiente profundidad, dando la sensación de estar viendo varias historias unidas por el mismo reparto en lugar de una narrativa sólida con un objetivo claro.
Es una tendencia que comienza a repetirse en algunas producciones recientes de animación: cuando la historia principal parece insuficiente para sostenerse, se recurre a nuevos conflictos y subtramas para mantener el ritmo, aslgo así acabamos de ver hace unos días con Toy Story 5.

¿Los Minions siguen siendo graciosos?
Afortunadamente, el humor sigue funcionando. La película encuentra un equilibrio entre los gags visuales, lo absurdo de los Minions y los guiños que los adultos agradecerán. No todos los chistes funcionan con la misma fuerza, pero sí existe una buena variedad que evita que la comedia se vuelva repetitiva.
En el apartado técnico tampoco hay grandes sorpresas. Illumination mantiene el estándar visual que ha caracterizado a la franquicia durante años: una animación colorida, fluida y llena de energía, aunque sin representar un salto importante respecto a entregas anteriores.
El mensaje final cumple con su función, aunque resulta bastante predecible y difícilmente será el aspecto que el público recuerde al salir de la sala.

¿Vale la pena regresar al universo de los Minions?
Al final, Minions y Monstruos deja una sensación curiosa. Es una película entretenida y con un enorme cariño por la historia del cine, pero cuya propia historia nunca alcanza el mismo nivel de inspiración que las referencias que la rodean. Se disfruta mientras dura, aunque difícilmente permanecerá en la memoria una vez que terminan los créditos.
Quizá quienes más la disfruten sean los fans de los Minions, pero también aquellos cinéfilos dispuestos a dejar de lado el prejuicio de que una película protagonizada por estos personajes solo puede ofrecer humor infantil.
