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Tyrants of Wrath, el ascenso imparable de Phantom en el speed metal
Phantom, la joven banda mexicana presenta Tyrants of Wrath, un material con riffs afilados, velocidad ochentera y una voz demoledora
Pocas bandas nacionales pueden presumir lo que ha hecho Phantom hasta el momento. Y es que, con menos de cinco años en la escena, ya han logrado editar dos discos de larga duración. Lo decimos porque sabemos que, para muchas agrupaciones, incluso llegar a su primer disco puede tomarles más de cinco años.
En este 2025 presentan Tyrants of Wrath, un material que llega con buenas expectativas.
Antes, hagamos un viaje a un pasado no tan lejano. Mi historia con Phantom se remonta a finales de 2022, cuando escuché un par de temas de su demo, Hellspeed Death. Ese material era totalmente casero y, por lo mismo, no me enganchó.
Sin embargo, durante el otoño de 2023 fue inevitable no volver a escuchar a este grupo, que presentó su primer disco, Handed to Execution. Ahí, la calidad de producción mejoró muchísimo, y fue un disco que, a diferencia del demo, ahora sí me atrapó desde la primera canción.
Desde entonces, he tenido la oportunidad de verlos un par de veces en vivo: en el Candelabrum Metal Fest y también en su visita a Monterrey, en el parchado México Metal Fest (o el ilegítimo “festival amarillo”, para los cuates), donde hicieron un buen papel. Incluso me atrevo a decir que ahí sumaron nuevos fans.

Tyrants of Wrath: El nuevo embate de Phantom
Escuchar a Phantom es echarte un clavado al speed metal de la década de los 80, así que los amantes de esta vieja escuela estarán muy contentos.
En su tema inicial, “The Tower of Seth”, y también en el que da nombre a esta producción, “Tyrants of Wrath”, podemos darnos cuenta de lo que, en resumen, es este grupo: una voz digna del speed metal con guitarras filosas dispuestas a tocar a la mayor velocidad posible.
Hay otras cosas que Phantom también hace muy bien, como meter ciertos cambios de riffs y armonías para que el producto no parezca monótono. “Violent Invasion” es, sin duda, una guerra encarnizada entre las guitarras de Harel O. y J.C. García contra la batería de J.P. Alatorre, por ver quién lleva el rumbo de esta canción de la parte media en adelante. Sin duda, una de las más ambiciosas de este material.
Phantom también sabe regular esa velocidad y ofrecernos canciones que van a medio gas, no porque sean malas, sino para darnos un producto más digerible, con coros y acompañamientos pegajosos, como en “Thunderbeast”.
En Phantom todos tienen su momento para brillar, y muestra de ello es que en “Dance of the Spiders”, el bajo de Raír Tavizón se vuelve protagonista sin que esto se sienta forzado.
La recta final de este material no desentona para nada con lo que hemos venido escuchando. Este bloque se abre con “Nazguhl”, una canción que va de menos a más, pero que en sus partes medias juega un poco con bajar la velocidad, recordándonos una vez más lo bien que Phantom domina este estilo. A esto se suma la voz de J.C. García, que aquí parece una verdadera montaña rusa, llevándonos de gritos agudos a pasajes más tranquilos con un tono más grueso. Sin duda, un gran trabajo vocal.
El cierre no podía fallar, y parece que Phantom avienta toda la carne al asador para darnos, por momentos, una de las canciones más rápidas de esta producción, “Dark Wings of Death”, donde se destaca la batería de J.P. Alatorre, que pareciera no querer descansar hasta cerca de la parte media, donde hay un cambio de ritmo necesario para dar paso al protagonismo de las guitarras.
Hay un par de temas que podrían hacer que los escuchas pierdan un poco de interés, ya que contrastan con el resto del disco. El primero es “Nimbus”, una pieza orientada al heavy dark que en los últimos años ha estado cobrando fuerza. El segundo es “Nocturnal Opus 666”, una canción de tres minutos en donde el piano es el único protagonista; eso sí, con ciertos tintes macabros que bien podrían formar parte de la banda sonora de alguna película de terror muda de hace 90 años.
Si bien todo parece casi perfecto, sabemos que Phantom aún puede pulir aspectos como su ejecución. Hay algunos temas en los que los embates de las guitarras lucen un poco torpes al momento de entrar. Puede que sea algo intencional para mantener esa atmósfera cruda, pero sin duda llega a confundir un poco, sobre todo porque en canciones como “Dark Wings of Death” esas mismas guitarras entran de manera limpia y precisa.
Sin embargo, da gusto ver a una banda joven y oriunda de México tocando a ese nivel. Sin duda, este será uno de los discos que aparecerá en varios tops de producciones nacionales destacadas a final de año. Y si todavía no conoces a la banda, esta es una buena manera de iniciarte… o, mejor aún, de verlos en directo, donde, te repetimos por experiencia propia, es una banda que no defrauda.
