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Cine

Fantasia 2025: The Bearded Girl, un adorable relato para aceptarse a uno mismo

Jody Wilson resignifica a la Mujer Barbuda en The Bearded Girl, un mágico relato adolescente sencillo y con mucho corazón estrenado en Fantasia 2025

AJ Navarro

Publicado

el

3.5 Reviewer
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Existen varias historias que hablan sobre el proceso de ser adolescente y crecer. Pero ninguna como The Bearded Girl, ópera prima de la cineasta Jody WIlson que no usa la metáfora del vampirismo ni la licantropía para hablar del tema, sino a una de las figuras más conocidas del mundo circense para darle un diferente significado que va más allá de la etiqueta del freak o la rarita, sino de una chica con temores a la cual conocemos en su primer viaje al mundo exterior en este Fantasia 2025.

De qué trata The Bearded Girl

Cleo (Anwen O’Driscoll), es una chica que pertenece a una familia de artistas de circo y representa a la octava generación de mujeres barbudas en el mismo. Pero a pesar del legado que representa esta posición en este mundo, ella busca escapar de esa vida y encontrar su propio camino, explorando nuevas ideas para su espectáculo y enfrentándose a su madre, Lady Andre (Jessica Paré).  Esta exploración del mundo fuera de las carpas le hará encontrar su destino, pero sobre todo, su propia voz y aceptación.

Una de las principales virtudes de la historia radica en la sencillez de la misma. Si bien hay diferentes temas y simbolismos alrededor del mismo, es el desarrollo de los personajes, especialmente de Cleo, lo que mueve al resto. Esto sin demeritar también a los papeles secundarios que van formando la percepción del mundo que la joven va teniendo conforme las situaciones y el tiempo pasa.

Iniciando con la mirada a la infancia de Cleo, breve pero efectiva, donde su madre la recibe con una gran ceremonia por tener el primer indicio de una barba en su rostro. Esto la marca a ser la elegida sobre su hermana, Josephine (Skylar Radzion) para proteger la larga tradición. Desde aquí se marca una de las relaciones/conflictos fundamentales de The Bearded Girl, ese que será el motor del conflicto que lleve a nuestra pequeña heroína a ansiar más de un mundo que se ha quedado pequeño para sus sueños, anhelos y vida.

Asimismo, existe otro conflicto que es más implícito en ese ritual que Wilson y compañía manejan con sutileza. Ese se da con su hermana menor, pues su apariencia perfecta de rubia y la libertad que tiene en su forma de vivir y comportarse se convierten en otro punto de conflicto para nuestra protagonista, algo que llevará a que las hermanas no se lleven del todo bien pero que no las redime del cariño que se tienen, aunque tengan diferentes puntos de vista.

Jody Wilson y su ópera prima apegan a la auto aceptación y los retos de crecer en The Bearded Girl. Foto: Fantasia Film Festival
Jody Wilson y su ópera prima apegan a la auto aceptación y los retos de crecer en The Bearded Girl. Foto: Fantasia Film Festival

Es con este par de líos que The Bearded Girl logra establecer muchos temas para reflexionar como el asunto de la identidad propia, la familia, y la búsqueda de ser uno mismo con virtudes y defectos. Lo enriquecedor aquí es cómo toma un personaje que usualmente vive con la etiqueta de fenómeno para crear empatía. Esa es la magia de Wilson y su filme, misma que también se percibe en la creación de los dos universos donde se desarrolla este casi cuento de hadas.

Y es que el mundo del circo en el que nace y crece Cleo se muestra sin un colorido excesivo ni resalta las “rarezas” o lo estridente y extraño, algo común en relatos que tocan este universo desde la época de Freaks (1932) de Tod Browning hasta la antología de terror de Ryan Murphy, American Horror Story. Aquí, The Bearded Girl opta por mostrarnos un mundo que pareciera la oficina de todos los días. Esa naturalidad se agradece y hace que el relato adquiera una dimensión llamativa.

Curiosamente, la contraparte del mundo real remite a cierta fantasía fantástica donde algo tan común como elegir una leche o un supermercado de repente opta por pinturas pastel, similar al contraste que Burton realiza en su clásico El Joven Manos de Tijeras (1990). Es aquí donde Cleo se encuentra, de igual forma, con un mundo al que no pertenece, lleno de bondad y amor pero también de egoísmo y ambición, en el que las apariencias son la mayor virtud y la barba de nuestra protagonista se convierte en un simbolismo de lo indeseado.

Las diferencias entre madre e hija son parte del interesante relato de The Bearded Girl. Foto: Fantasia Film Festival
Las diferencias entre madre e hija son parte del interesante relato de The Bearded Girl. Foto: Fantasia Film Festival

Pero el relato no sólo es ambicioso en su aparente sencillez, sino en el trabajo actoral memorable y lleno de corazón, comenzando con Anwen O’Driscoll que maneja muy bien los rangos emocionales de The Bearded Girl. Ella irradia un encanto pero también sabe transmitir los miedos correspondientes a la madurez, al no saber si ella desea seguir los pasos de toda su familia o simplemente se inclinará por el romance y la aventura. Su trabajo mientras busca su propia identidad es la gran clave con la que la audiencia conecta.

Así, este primer largometraje de Jody Wilson puede no ofrecer muchas variantes a la fórmula clásica de estos relatos de madurez, pero sin duda si nos hace entender que juzgar por las apariencias y ser tan duro con uno mismo no es la mejor salida para ello, sino aceptar aquello que nos cuesta trabajo aceptar y, sobre todo, saber que ni una barba, cicatriz o legad es más importante que la historia de uno mismo y nuestra respectiva identidad. Ahí es donde esta fábula si se vuelve resonante.

Comunicólogo, amante del cine, la música y todo lo que sea cultura. Forjando una carrera en el medio desde 2018 a la fecha. Colaborador en varios espacios, consciente de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

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