Entrevistas
Helloween: “Hay muchos lugares geniales en Ciudad de México y no los conocemos todos”
Helloween está de regreso con su nuevo álbum, Giants and Monsters y esto nos contó en entrevista su guitarrista, Michael Weikath
Existen actos catapultados por siempre hacia la etiqueta de leyenda y una de ellas, en el mundo del metal, es Helloween, agrupación alemana que está de regreso con su décimo séptimo álbum, Giants and Monsters, disponible ya en formatos físicos y plataformas digitales.
Para conocer más al respecto de este lanzamiento, hablé en entrevista con el guitarrista Michael Weikath, presente con la calabaza durante sus más de cuatro décadas de historia. Segunda ocasión que puedo conocer más a fondo sus historias y afortunadamente, aún pueden leer la primera parte aquí.
“Hay varios bandos en la base de fans de las bandas”: esto nos contó en entrevista Michael Weikath de Helloween
“Estoy aquí en Berlín en una agradable habitación de hotel y Sascha y yo estamos haciendo los ensayos previos para la gira“, comentó Weikath al iniciar la charla.
Seguimos adelante con la idea detrás de Giants and Monsters y su búsqueda para el título perfecto.
“Sí, hubo varias opciones sobre lo que podría ser la portada del álbum; participaron varios artistas con ideas y también ideas comunes que no se tomaron en cuenta. Había juegos de palabras graciosos para el título y cosas así, pero esto fue lo que finalmente se consolidó. Esa es la portada que va a tener.
La gente crea ideas sobre todo, pero si todos están de acuerdo y sienten que es un buen título o todos lo entienden, entonces se define quién hace el arte. Eso llevó algunas semanas o un mes, algo así, y al final quedó esto.
Yo mismo me sorprendí, y hubo una imagen de una garra saliendo de un lago que fue difundida y mucha gente pensó que esa sería la portada nueva, pero no lo era. Así que siempre había algo diferente“, mencionó sobre la imagen y título de la placa.
A partir de mencionar “This is Tokyo”, uno de los primeros sencillos que Helloween compartió del disco, el compositor dejó ver la maestría detrás de su proceso de pre producción.
“Deris la escribió y hace maquetas que ya están casi terminadas en producción. No hay mucho que se le pueda cambiar realmente. La maqueta suena muy parecido a lo que luego se escucha en el álbum. Aunque se regrabó y todo, se hizo exactamente como él quería. Produce no sé cuántas canciones al año, como 20 o 30, y esa fue una de ellas.
Siempre trae partes rudimentarias donde puedes oír prácticamente todo y luego, si te gusta la canción, me toca hacer algunos solos o partes extra hasta que quede como canción final. Hay algo de trabajo en el estudio con los productores, arreglando cosas, pero casi todo está en las maquetas. Eso se nota de inmediato.
Todos en la banda tienen estudios propios en casa. Yo tengo algo muy limitado, solo una Mac con algunos periféricos y no tengo muy buen oído, así que no puedo producir en estudio, pero los otros son muy capaces y logran que suene como si viniera del estudio. Así puedes elegir y decir: “Esto suena prometedor, esto está genial”.
Tal vez tienes 30 canciones en la rotación y, conforme las escuchas, hay un proceso de selección hasta que decides cuáles estarán en el álbum, si no quieres que sea demasiado largo. Por ejemplo, si decides poner 10 temas en vez de 14. Eso antes era como hacer álbumes dobles. Un álbum normal solía durar 27 o 34 minutos, no sé dónde estamos ahora. Podría ser como un álbum doble en vinilo o algo así, pero no quisimos saturarlo con demasiados temas. Si vas a escuchar algo, debe ser digerible
A veces poníamos tantas canciones en un solo CD. Lo noté con Get a Grip de Aerosmith, por ejemplo. Necesito un descanso después de las primeras tres o cuatro canciones. Si lo escuchas por primera vez, cuesta llegar al final del álbum. O algunos discos de Judas Priest son geniales, pero llega un punto en el que necesito un descanso y nunca escucho la segunda mitad. No digo que eso esté mal, eso da valor por el dinero y todo.
Con alguien como Deris, que escribe 20 o 30 canciones al año, podrías hacer más álbumes, pero entonces sería el álbum de Deris. Y no es ninguna crítica. Lo digo en tono de humor, por si alguien lee esto o lo graba”, aclaró entre risas.
Weikath prosiguió la plática partiendo de la elección de canciones.
“Cada pieza está ahí porque así se decidió. Ya sea por el management, amigos de la dirección, la disquera, la gente que hace los contenidos visuales para las pantallas LED en los conciertos, ellos también influyen. Cada tema en ese disco tiene su razón de estar ahí.
Nunca me ha gustado escoger una canción favorita ni nada de eso, no puedo decirlo. Tengo mis preferencias, pero nunca diría: “Para mí, esta es la mejor”. Nunca lo hice. Y no menciono mis propias canciones, a menos que haya un video para Japón donde dicen “soy el de Helloween y tenemos un nuevo álbum”. Todos en la banda lo hacen y ya sé qué canciones serán y para variar digo tal o cual. Me alegraría que te guste y la disfrutes. Así es como alguna vez hablé de un tema propio, pero normalmente ni hago eso.
Todos están felices con sus pequeños “bebés” como canciones. Es así para todos, ¿sabes? Así que le toca al oyente, a los fans, decidir qué opinarán para tener un punto de vista claro sobre lo que es. Hay periodistas que dicen: “Me gusta este álbum más que el anterior”. Siento que todos los discos recientes que hemos hecho están muy bien. Así lo veo. Y es genial que le guste tanto a todos”, reflexionó el guitarrista.
De la mano de esto último, la opinión de los fans es importante para él y da su propio ejemplo de su relación con Deep Purple.
“Sí, hay varios bandos en la base de fans. Por ejemplo, con Deep Purple, había gente que nunca aceptó en la banda a Coverdale y Hughes, decían que eso no era Deep Purple. Y luego había otras personas que escucharon el disco nuevo y ni conocían el antiguo. Comparar Fireball con Come Taste the Band o Stormbringer son cosas diferentes, pero sigue siendo la misma banda. Si se puede entender así, sería agradable para nosotros.
Creo que Deep Purple es el mejor ejemplo de esto, porque no solo cambiaron de vocalista varias veces y después de un tiempo volvieron con Ian Gillan y han sacado excelente música. Saben lo que hacen. Hacen cosas sorprendentes y solo puedo disfrutarlo, siendo un viejo fan de la banda. Aprendí a aceptar lo que hagan, porque no tiene sentido ir en contra.
Tuvimos una gira reciente con ellos, fue muy disfrutable. Siempre decía que tienen un gran nuevo guitarrista llamado McBride. Se lo decía a todos como un año antes y me sorprendió cuando entró a la banda. Le decía a todos que era un gran guitarrista, Simon McBride, escuchen su disco, y luego tuvimos shows con ellos y todos decían: “¿Escuchaste lo que tocó Simon? Increíble”, y yo: “¿Ven lo que les dije hace un año, no?” Así es esto.
Hacen lo mejor que pueden, dadas las circunstancias. Son gente bastante mayor, saben lo que hacen. Y es mágico, es bueno”, sentenció.

Pero Helloween no solo se encuentra de estreno. Semanas antes de lanzar el álbum, anunciaron su gira para celebrar 40 años de historia y para Weikath, lo más importante de esta trayectoria, ha sido conectar con tanta gente.
“La última vez tocamos en un coliseo realmente grande, una arena enorme, y no estoy seguro de dónde fue. Tal vez fue en Chile, no recuerdo pero fue genial. Por ejemplo, en Ciudad de México, ese lugar donde tocamos recientemente. Fue increíble cuando fuimos por primera vez. Antes, siempre íbamos al Circo Volador y siempre era lo mismo por décima vez. Llegar a ese sitio enorme y ver toda la gente. Ese fue uno de esos momentos.
Y cuando fuimos a Buenos Aires al Movistar Arena, es algo que llegas y piensas: “Sí, esto está bien”, ¿no? Pensé: “Hemos llegado a cierto punto aquí”. Eso me tocó, fue increíble. Pero así fue. Bonitos recuerdos.
Nosotros amamos México cuando estamos en la zona indicada, no en la arena sino en el área. Hay muchos lugares geniales en Ciudad de México y no los conocemos todos. La ciudad es demasiado grande, a veces hay que viajar dos horas a un lugar. Pero es lindo ver que hay zonas realmente tranquilas, con bonitos árboles, edificios lindos, buena gente, y todo compensa el caos de otros sitios. Solo deseo lo mejor para todos en Ciudad de México, que tengan buen momento, progreso y mejora.
Hay bares abiertos hasta las 4 de la mañana donde la gente va a tomar cerveza. Aquí en Berlín tal vez hasta las dos o tres, pero eso me parece una gran ciudad”, añadió Michael. La verdad, como México no hay dos.
Finalmente, mientras el Príncipe de las Tinieblas y Black Sabbath decían adiós ante los ojos de todo el mundo en Birmingham, en la Europa continental, vivíamos otra celebración, más discreta ante los ojos mediáticos pero muy simbólica para los fans: los 60 años de Scorpions. Siendo la banda más grande de Alemania, la influencia y convivencia con ellos, no fue ajena para Helloween.
“Sí, llegamos a tocar con ellos. Yo solía quedarme en mi cuarto de hotel pero los otros sí salían cuando tocamos con Scorpions en Brasil y otras partes de Sudamérica, estuvo muy bien. Yo prefería quedarme en el hotel o ir a comer y decían: ‘¿Weiki está de mal humor o qué?’ Pero ni lo había pensado y de repente el tiempo se nos acabó.
He seguido su historia desde siempre. Escuché In Trance de los Scorpions y sigue siendo uno de mis discos favoritos, si no el que más me gusta. Era difícil conseguirlo en Alemania o Europa. Tuve que ir a Japón a una tienda especializada para conseguir orgulloso la edición japonesa en CD. Lo llevé a casa y mi prima solía parecerse a la chica de la portada. Ahora ya tiene como 78 años o algo así”, recordó lleno de nostalgia.
