Cine
Depredador: Tierras Salvajes, una historia con potencial pero con “polvitos del MCU”
Depredador: Tierras Salvajes, es una entretenida historia que nos pone del lado de la raza del monstruo icónico, el cual se tiene que rifar contra un planeta peligroso.
Llegó al fin a cines Depredador: Tierras Salvajes (Predator: Badlands), la entrega más reciente de una saga que nació allá por el año de nuestro señor de 1987, cuando Schwarzenegger y Stallone salvaban a todo el mundo, incluso de amenazas extraterrestres en el caso de Arnoldito.
Pues pararon 38 años para que pudiéramos ver una perspectiva más personal de los Yautja, la raza de los horribles depredadores que conocemos como los monstruos con capacidades cabronas para cazar y que incluyen una de las caras más feas de toda la historia del cine.
Sin embargo, ahora con la proximidad a las historias diferentes de los personajes icónicos del cine, tenemos una historia más que desarrolla a un Yautja como protagonista de la trama, el cual debe rifarse en una aventura para darle honor a su nombre y ser reconocido en su tribu.

De esto va Depredador: Tierras Salvajes
En esta historia conocemos a Dek (Dimitrius Schuster-Koloamatangi), un depredador que busca el reconocimiento de su padre, el chingón de la tribu de Dek, por lo cual su hermano Kwei se encarga de entrenarlo, ya que, muy a la Denethor II (El Señor de los Anillos), el padre de los hermanos odia a Dek porque lo considera débil y enano.
Hay una tradición en su clan, ya que para ser visto como un guerrero se tiene que visitar otro planeta para capturar a una criatura y traerla viva y así poder demostrar la valía del guerrero. En la obsesión de Dek por demostrar que es la mera piola, decide elegir a la criatura más complicada de todo el catálogo, el Kalisk, a la cual incluso su padre le teme.
Total que al pobre Kwei le toca cuello por parte de su padre solo para demostrarle a Dek lo mucho que lo odia, por lo que decide partir a su misión y demostrarle a su padre lo contrario. Al llegar al planeta, se da cuenta de que prácticamente todo lo que toca lo quiere muerto, por lo que no solo debe rifarse contra la bestia antes mencionada, sino contra el planeta Genna, que en sí mismo es una trampa en cada paso que da.
Acá conocerá a Thia (Elle Fanning), un androide humano que le va a echar la mano en la búsqueda de la bestia a cambio de que le ayude a encontrar sus piernas, las cuales perdió en una batalla previa contra el Kalisk, el monstruo que debe capturar Dek.

Lo bueno de la película
En definitiva, es una película divertida y garantizada, ya que en todo momento tiene mucha acción y el hecho de que el planeta juegue como una especie de escenario peligroso le pone muchísima salsita al taco.
Por otro lado, veo como un gran acierto convertir lo que en algún momento se consideró película de terror en película de acción, ya que es bien interesante ver a un Depredador vulnerable, el cual logra que te pongas de su lado.
En el tema de la Elle Fanning, pensé en un inicio que justificarían de alguna forma que humanos y los Yautja serían amigos, pero el hacerla un androide hace más interesante la interacción, aunque un poquito con truco bajo la manga, ya que Thia tiene sentimientos programados.
Lo malo de Depredador: Tierras Salvajes
Tuve dos grandes inconvenientes con la película; el primero de ellos es que toda, pero en serio, toda la solemnidad de Pray se perdió; olvídate de ver un proceso más inmersivo como en su momento fue esa belleza de película.
Acá en Depredador: Tierras Salvajes, le cayeron polvitos del MCU y se hizo una película completamente entregada al entretenimiento visual, donde el protagonista tiene su aventura, vencen al villano en un tremendo “Deux Ex Machina” y todos son felices al final.
Créeme, no te estoy espoileando nada; lo sabes desde un principio que eso va a suceder, realmente por eso el conflicto.
Pero nada de eso se compara con el hecho de a huevo querer meter el “chistorete” a la fuerza; una y otra vez hay tomas en donde buscan la carcajada, que al menos para la banda que estaba en la misma función que yo, no pegó ni uno solo.
Creo que dentro de la aventura donde tienes que rifarte para sobrevivir, para vengar a tu carnal y salvar tu honor, los chistes de pastelazo no están tan a doc.

Conclusión
Sin embargo, estos dos puntos no le quitan para nada lo divertido; sin duda es una película que debes ver en cine; las escenas de acción valen completamente la pena y las peleas están muy chingonas.
Sin embargo, recalco el hecho de que el título de Tierras Salvajes estuvo muy bien colocado, ya que en verdad el planeta es una cosa entretenida de ver.
Depredador: Tierras Salvajes, se estrena este mismo fin de semana (6 nov) en tu cine favorito, y sí, te la recomendamos; no va con sellito de garantía del Cine Chota, ya que amamos mucho Prey, pero sí está bastante entretenida.
