Cine
El Sobreviviente, memorable ciencia ficción para cerrar el año de Stephen King
En un año lleno de adaptaciones del “maestro del terror”, Stephen King, El Sobreviviente ofrece acción, comedia y un Glen Powell en modo héroe de pueblo
No cabe duda de que Stephen King ha tenido un año interesante y El Sobreviviente es otro ejemplo de ello. Entre series de televisión y adaptaciones cinematográficas, llega esta nueva versión de una novela futurista en la que el musculoso Arnold Schwarzenegger es suplido por Glen Powell para mostrar que el autor sigue tan vigente como siempre, ya sea con thrillers de ciencia ficción, tramas terroríficas o dramas muy humanos.
De que trata El Sobreviviente
Ben Richards (Powell), un hombre de clase trabajadora, está dispuesto a todo por salvar a su hija. Es así que termina como protagonista de un mortal reality show llamado The Running Man para conseguir dinero. Sin embargo, este programa de entretenimiento masivo donde los concursantes son cazados por profesionales hasta el punto de la muerte, mientras el país observa con avidez, se convierte en una batalla más allá de la supervivencia. Esto es una batalla contra el desigual sistema en medio de una cacería extrema.
A diferencia de ese objeto de culto cutre de la década de los 80 donde no había prácticamente nada similar entre la novela y la adaptación más que el nombre del héroe, el cineasta Edgar Wright (Hot Fuzz: Súper Policías; Baby Driver) crea algo mucho más fiel a la idea de King creando la figura de un Richards que no es del todo empático, con un problema de rebeldía ante cualquier forma de autoridad y que entra a este juego pensando de forma egoísta, algo que poco a poco va cambiando mientras sigue en la batalla por sobrevivir.
La distopía que propone la novela resulta peculiarmente familiar al presente que vivimos: diferencias de clases marcadas, la televisión como medio de control y manipulación así como una población en espera de un detonante. Wright saca provecho de esos elementos al más puro estilo de una cinta de acción clásica que no carece de su propia esencia. Si bien El Sobreviviente puede ser una de sus cintas más contenidas en el manejo de cámaras, no deja de ser efectiva para la narrativa que plantea.

A pesar de la mirada futurista en su momento de King (bajo el seudónimo de Richard Bachman) y de la adelantada propuesta del juego de supervivencia que planteaba, la historia de El Sobreviviente realmente era simple al ver el arco de Ben Richards dejando su ensimismamiento para darse cuenta poco a poco del gran panorama que lo rodea y que todo esto es más que un juego. Sin embargo, la elección de Glen Powell como el héroe involuntario convertido en la chispa de una rebelión tiene sus altibajos.
Si bien Powell es vendido como la nueva estrella de acción, su Richards comienza muy arriba del tono que debería tener. Ese exceso, que casi raya en la sobreactuación, impide que el viaje del héroe sea tan creíble, dándole ciertos líos a Wright en encontrar un balance entre la seriedad del relato y la crítica social que plantea El Sobreviviente al mostrar el abuso de poder y ese dilema entre la clase trabajadora que no puede crecer debido al yugo de los súper ricos con los pequeños momentos de comedia negra y excesos que por instantes existen en el filme.

Sin embargo, la historia sale avante gracias a ese reflejo que podemos encontrar más allá del pastiche, encontrando puntos en común entre la metáfora planteada con nuestro tiempo presente, donde la televisión es suplida por la popularidad en redes social y el culto a la personalidad pesa más que otras cosas, creando una marcada división entre aquellos poderosos magnates como Killian (interpretado por Josh Brolin) que no parecen estar tan lejanos a ciertos líderes actuales.
Brolin absorbe el papel de antagonista de cajón y lo hace bien, sin llegar a la caricatura, solo al hombre ambicioso y lleno de poder que cree poder salirse con la suya siempre. A su lado, hay elementos del elenco que destacan, como Colman Domingo y su presentador del show de la muerte, Bobby T, Thompson, que muestra una faceta exagerada y necesariamente caricaturesca que además funciona como un narrador omnipresente de los hechos del mismo juego. O también tenemos a Michael Cera como el conspiranóico muchacho que va en contra del sistema, que también llega a caer en cierto exceso.

Asimismo, el sentido de amenaza no es tan latente como en la novela, pero también evita la casi sátira ochentera de la anterior versión de El Sobreviviente. Aquí, McCone, encarnado por Lee Pace, es el líder de los cazadores que van tras de Richards y es la figura que resalta de entre ellos. Aunque es más cercana a la iteración de la novela, ciertamente a la cacería, por momentos, le hace falta esa vertiginosa locura de querer sobrevivir. Es esa disparidad la que no permite que la cinta de el salto de algo meramente entretenido hacia algo más poderoso, como la adaptación de Lawrence de otra obra de King este año, Camina o Muere.
Por ello, para algunos, El Sobreviviente podrá ser un recordatorio de aquellas cintas noventeras de acción y ciencia ficción, estilo El Vengador del Futuro (Verhoeven, 1990) que, en efecto, elude el final fatalista de la obra original pero que no deja de darle cierto sentido al poder del pueblo. Con todo y sus pecados, la cinta resulta ser un entretenido viaje que nos recuerda peligrosamente que el futuro parece alcanzarnos poco a poco y que las distopías de King, el mismo Phillip K. Dick, entre otros autores de ciencia ficción, no resultan ya tan lejanas.
