Cine
Avatar: Un mensaje y reflexión de Pandora para el mundo actual, bajo la visión de James Cameron
Durante el año 2009, viajamos hacía un mundo salvaje como espiritual. Y en esta ocasión, nos permitimos dar una pequeña reflexión de ese recuerdo algo lejano…
El mundo poco a poco va girando, y con ello todo va cambiando a nuestro alrededor. Desde la tecnología hasta los recursos naturales, algo de lo cual el mundo de Avatar del director, James Cameron nos quiere hablar con mucha imaginación y sentido tribal. Este trabajo cuenta con las actuaciones de Sam Worthington, Zoe Saldaña, Sigourney Weaver, Giovanni Ribisi y Stephen Lang, quienes se lucen y dan toda el alma y voz al mensaje que Pandora nos quiere entregar.
Aunque debo decirles, que antes de entrar a la poderosa reflexión de Avatar, vamos a intentar caminar por una pequeña tesis, y la cual comienza con este primer capítulo de tres en este sitio.
Sonaré quizás alarmista o hippie en decirles que esta vida acelerada que llevamos actualmente nos dirige a una extinción; la hemos pagado con nuestro dinero y comodidad sin darnos cuenta. La tierra grita en silencio desde el centro de su alma y núcleo, pues la avaricia, el ansía de energía y la maldad del hombre ha arrasado con su propio hogar sin importar a quienes afecte.
Nuestra Tierra, bella, verde y azul, poco a poco se ha convertido en un basurero latente, punzante y oscuro dentro del infinito cosmos, el cual ha sido puesto en cuarentena por nosotros mismos. Por ello, es un buen momento para reflexionar acerca de ello a través de Avatar, creación interesante de James Cameron. Aquí seremos guiados a través de la esperanza de Pandora y los pensamientos Na’vi, mientras tenemos un viaje fantástico y cinematográfico adaptado para la gran pantalla, el cual nos hará formar un vínculo especial con nuestra alma, regalando hacía el final, un discurso muy especial de Eywa, la Madre Naturaleza.

De qué va Avatar
Nuestra historia ocurre en el año 2154.
La Tierra se ha hundido en los residuos industriales, han visto nacer y crecer montañas de inmundicia y decadencia. La superpoblación con su desarrollo excesivo y una inminente devastación medioambiental con aire tóxico, deforestación y un calentamiento global en exceso.
Jake Sully (Sam Worthington), un ex-marine condenado a vivir en una silla de ruedas, sigue siendo, a pesar de ello, un auténtico guerrero. El cual es reclutado por el ejército y una empresa para tomar el lugar de su hermano fallecido e ir a Pandora, sitio donde la RDA se encuentra extrayendo un mineral extraño que podría resolver la crisis energética que está viviendo la Tierra. Para completar dicha misión, Sully tendrá que enlistarse en el programa Avatar, en el cual los seres humanos preparados para ello tendrán que ocupar un cuerpo biológico (igual a un Na´vi) controlado de forma remota que puede sobrevivir al aire y naturaleza de Pandora.
A partir de aquí, la misión y camino del protagonista será en infiltrarse a la gran tribu Na´vi, aprender y el saber moverse en un entorno desconocido para extraer de manera fácil los minerales que esa tierra provee. Aunque en su camino conocerá a a Neytiri, una bella como ruda y espiritual, Na’vi (Zoe Saldaña). En este punto, Sully dividirá su misión entre conseguir lo que la RDA y su coronel Miles Quaritch (Stephen Lang) quieren, así como aprender una nueva cultura y vivir otra vida.
Momento en el que una reflexión azotará su mente y se preguntará si esta haciendo lo correcto tanto para su alma como su lenguaje.
El destino de ambos mundos cambiará de manera drástica, convirtiendo todo en una lucha contra el mismo tiempo y lo que la horrible devastación y mente humana puede hacer cuando quiere jugar a ser Dios y tiene las armas suficientes para dar a conocer su palabra.

“Tarde o temprano, tenemos que despertar… Si estás buscando una vida justa, estás en el planeta equivocado.”
Todo este viaje de James Cameron dentro del mundo de Avatar, comenzaría en el año de 1970 en la secundaria tras ver la foto de un ave cubierta de petróleo que yacía muerta en una playa de Santa Bárbara. Suceso “menor” que lo llevaría a estudiar y leer sobre los diversos daños que bombardeaban al medio ambiente, los cuales iban desde los derrames de petróleo, DDT, contaminación atmosférica y más; lo que dio al director una imagen muy sombría del futuro que venía hacía él y aquellos que lo rodeaban.
Para contrarrestar la inevitable devastación mencionada anteriormente, el joven cineasta pondría su granito de arena para hacer conciencia en la gente.
Escribiría una obra de teatro para la secundaria titulada “El síndrome de la extinción”. La obra versaba sobre cómo los humanos se destruían a sí mismos, un tema muy presente antes de Avatar; pero que daría lugar para desarrollar todo lo que se traía en mente. Hasta que el Amazonas le sirvió de inspiración para crear Pandora, aprovechando una invitación a una conferencia sobre sustentabilidad en Manaos, una ciudad industrial, justo en el corazón de la selva tropical.

Esto le dio a Cameron el perfecto lugar para su relato, pero ahora debía haber un por qué. Así que se puso manos a la obra para desarrollar un guion ideal para ello. Es así como se apoyó con Atossa Soltani (directora ejecutiva de Amazon Watch) el cual le informaría sobre esos temas de empresas contra la naturaleza, siendo ella la asesoría correcta sobre el tema que el reconocido director quería trabajar en esta ambiciosa obra que era Avatar.
La cual tardaría mucho en llegar a la gran pantalla por cuestiones financieras y casi tecnológicas.
Tuvieron que pasar cuarenta años, para que en aquel lejano 2009, toda esa investigación, imaginación y gran discurso se viera finalmente proyectado en su gran obra cinematográfica que fue (para su tiempo): Avatar, el cual se convertiría en un gran blockbuster y una gran producción que arrasaría con la taquilla mundial, consolidando un viaje largo para esta épica de ciencia ficción que, a pesar de ser algo reciclado, cliché y nada novedoso en su fórmula de cómo contar la historia que traía en corazón y manos, tenía un poderío visual tremendo para el séptimo arte.

LA MISIÓN: Viajar y sobrevivir a esa luna llamada Pandora
El director canadiense: James Cameron, se atrevió a jugar un largo juego de años en la industria cinematográfica, esto con el fin de obtener lo que tanto quería y deseaba. Lo cual, era contar una “historia única”, un viaje que va de la mano con la triste realidad en la que estamos envueltos con sus elementos imaginativos, logrando, pisar un terreno seguro donde algunos no han logrado sobrevivir y que de muy pocos se sigue hablando al pasar el tiempo.
¿Y por qué decimos esto de Avatar? Porque este director quiso contar su historia con las herramientas precisas para asombrar a propios y extraños con su fórmula y sustancia ya establecida, esto con tal de crear una experiencia única en el entretenimiento visual y que debe ser apreciada en la pantalla grande.
La cual tiene tres versiones hasta el momento, la original de cines, la versión del director y el relanzamiento.
Puede ser que la historia, un “Pocahontas” muy actualizado con grandes alienígenas y tribus de color azul, no se sienta el punto fuerte de este trabajo, así como estar lleno de uno que otro defecto. Incluso, cayendo en un cliché de romance, sumando el viaje del héroe con sus tintes de acción sin olvidarnos de colocar ese drama seguro y un mensaje ecológico como social. Pero conforme este gran espectáculo de inmersión avanza, nos hace ver sus virtudes con el toque de ciencia ficción exacto, unido a algo tribal, espiritual y único (que chocaría con la ciencia misma) donde encontró grandes aciertos más allá de estos puntos.

Aunque su historia no es el fuerte para los expertos y para el mismo género; su aspecto visual envejeció bien, de manera decente podríamos arriesgarnos a decirlo, así como su mensaje que se mantiene atractivo para nuestro entretenimiento; sin mucha acción y más diálogos que no decaen para tenernos fijos o encantados a la pantalla.
La fotografía de Avatar corre a cargo de Mauro Fiore y la música por James Horner, piezas claves para que podamos profundizar más en este primer episodio de Avatar, que nos invita a conocer texturas y colores, escuchar con atención el llamado de la naturaleza desde una manera armoniosa y majestuosa para sumergir la pupila y endulzar el oído.

Toda esta gran magia visual y única que posee Avatar, no sería posible sin el gran cast que complementa este gran trabajo. Por un lado, un Sam Worthington (Jake Sully), antiguo marine que paso de “tenerlo todo” a quedarse sin nada (incluida la movilidad de las piernas); ostenta todavía el colmillo de ser un militar que necesita una razón para vivir y seguir aquí para hacerse valer. Dentro de Pandora, él llegará como un extraño o “skawng” a tierras extrañas.
Y como el debido viaje del héroe de cada aventura, Worthington tendrá su camino, elecciones y responsabilidades para avanzar a un gran momento. Él o mejor dicho, Jake Sully, emprenderá el vuelo como el gran Toruk Makto: El Jinete de la Última Sombra; ante la gran necesidad de una luz en un tiempo oscuro, haciendo que esa secuencia de resurgimiento en el Gran Leonopteryx sepa erizarnos la piel y dejarnos levemente sorprendidos.
Worthington no entrega la actuación de su vida en Avatar, pero se compromete, siendo algo honesto y único cuando se encuentra a lado de su compañera de pantalla: Zoe Saldaña (Neytiri), una Na´vi salvaje, táctica, fuerte y guerrera, así como noble, risueña y romántica. Su rol nos servirá para llevarnos por cierta parte de este gran camino, aprendiendo de ella, donde seremos un personaje silencio a lado de Sully, todo para conectar en ese hermoso, salvaje y espiritual como mítico lugar que es Pandora.

Sigourney Weaver (Dra. Grace Augustine) en su segunda vuelta al espacio (porque siempre la recordaremos por la saga Alien), nos deleita con un rol secundario pero que no pasa para nada desapercibido; lo que nos podría dejar en claro que aquí se tomó un descanso de tanto Xenomorfo. Weaver entregará un personaje duro, frío y calculador que no se dejará de nadie, aunque traiga una “Plataforma de Movilidad Amplificada” (AMP en inglés) o bien, para los entendidos un exoesqueleto militar.
Augustine está en contra de lo espiritual y siempre tendrá su pensamiento en favor de la ciencia, aunque quedará cautivada por lo primero y por la cultura que esos seres azulados conciben. Ella misma ayudará a Jake y al espectador a entender quiénes son los Na´vi, preparando todo el escenario y significado de Pandora para el futuro.

Por otro lado, tenemos a Giovanni Ribisi (Parker Selfridge) como el jefe de la RDA, su papel es menor, pero es un gancho para entender porque es la guerra contra los Na´vi; la ejemplificación del jefe que está dispuesto a realizar lo que sea por conseguir un objetivo que podrá sobreexplotar a diestra y siniestra. Como un niño consentido.
Pero esa maldad no estaría completa sin el gran: Stephen Lang (coronel Miles Quaritch) quien aporta la testosterona y rudeza necesaria para ser una granada sin seguro para nuestros protagonistas; Quaritch no sería nada sin la presencia de Lang, quien acierta en el tono y la agresividad que se requiere, así como un temple de acero y quien se muestra como un padre decepcionado cuando Sully comienza a amar a su objetivo principal.

ESCUCHA A EYWA
Eso sí, no podemos olvidarnos de su mensaje ecológico y una pequeña protesta a las grandes corporaciones que están acabando con “La Madre Naturaleza”.
Es claro que Pandora le habla hacia el mundo, al espectador. Lo cual, se puede escuchar en cada rincón, animal, tribu y gran espíritu verde. Las horas de trabajo de todo el equipo creativo y técnico se unen en sustancia, estallando en un mundo de ensoñación muy idóneo.
La gran fórmula que tiene Avatar, es que es toda una experiencia de ver en pantalla grande; con actuaciones comprometidas a dar lo mejor para cada personaje; así como la remasterización de sonido y colores años después que hicieron para formatos caseros es un gran acierto que no nos deja sentir que esto fue creado en el ya lejano 2009.

Nos debe quedar claro que el trabajo completo de Avatar, apuesta por algo de técnica y lo visual en todo su esplendor. Así que si tienes la oportunidad de ver la versión extendida por el aniversario en formato casero, algún reestreno o edición especial, hazlo. Tiene un par de secuencias “más largas”, escenas que ayudan a conectar ciertos momentos y le dan algo de más lógica a ciertos asuntos y momentos.
Sin duda alguna, el revisitar este primer episodio de Avatar luego de cierto tiempo, será como si la hubieras visto por primera vez en tu vida por todos esos cambios en color, edición y narrativa ágil que han hecho para que siga manteniendo un espíritu dentro de ella y entretenga a propios y extraños.
EYWA NGAHU “adiós de Eywa” (que Eywa esté contigo)
