Entrevistas
Entrevista con Unto Others: Gabriel habla del pasado, horror y Yu-Gi-Oh
Unto Others revela su evolución desde Idle Hands, la influencia del horror y hasta una canción inspirada en la carta Raigeki de Yu-Gi-Oh.
Unto Others es una de esas bandas que han logrado construir una identidad propia dentro del metal moderno. Su mezcla de heavy metal clásico, melancolía gótica y energía punk los ha colocado en un lugar peculiar dentro de la escena. Aunque muchos fans los conocieron originalmente como Idle Hands, el cambio de nombre no significó un reinicio total, sino una evolución natural de la banda.
En esta charla con Gabriel Franco, líder del grupo, hablamos sobre ese cambio de identidad, el crecimiento detrás de discos como Mana y Never Neverland, su relación con el horror, el impacto de la paternidad en su ritmo creativo y hasta una curiosa conexión entre Unto Others y Yu-Gi-Oh.

Gabriel, antes eran Idle Hands y ahora son Unto Others. Más allá de lo legal, ¿el cambio de nombre representó también un punto de quiebre creativo o personal para la banda?
En parte, sí. Cuando cambias de nombre, inconscientemente empiezas a escribir música que se ajusta a ese nombre que elegiste para ti. Pero si hubo un cambio, diría que fue muy pequeño, porque somos los mismos integrantes y la música se escribe de la misma manera, así que puedes escuchar los discos. No son tan distintos en lo estilístico.
Hablando de estos discos, cuando miras hacia atrás y piensas en Mana, ¿ese disco se siente como algo de otra vida o sigue siendo la raíz de todo lo que son hoy?
Sí, no, sigue sintiéndose totalmente como nuestra banda, porque lo es. Por eso puse el nuevo logo en ese disco, porque no quería que la gente se confundiera y pensara que esta banda es algo diferente a Idle Hands. Quería que entendieran que esto es Idle Hands.
Tu música siempre ha tenido una relación muy fuerte con la melancolía y la oscuridad, pero no desde el enojo, como en otras bandas. ¿De dónde viene esa necesidad de sonar triste sin sonar derrotado?
Probablemente viene de mi actitud frente a la vida diaria, para ser honesto. Especialmente cuando era más joven, solía castigarme mucho por cosas pequeñas y convertir problemas mínimos en montañas enormes.
Pero la cosa es que no me perdía realmente en la desesperación. Eso duraba quizá media hora y luego pensaba: “Bueno, necesito hacer algo para arreglar este problema”. Así que no vas a encontrar música completamente derrotista en esta banda. Siempre hay esperanza.

En su último disco, Never Neverland, se sienten más seguros y directos. ¿Fue una decisión consciente simplificar el mensaje y el sonido o solo el resultado natural de crecer como banda?
Es simplemente el resultado natural de crecer como banda. Never Neverland está más desarrollado porque es tres años más viejo que el disco anterior. Son tres años para cambiar como persona, y puedes cambiar mucho en ese tiempo. Igual que el próximo disco, que será muy diferente.
Si eres artista, vas a cambiar de forma natural, y no deberías pelear contra eso.
Muchas de sus canciones más icónicas conectan con personas que no vienen necesariamente del metal. ¿Ese tipo de público te sorprende?
Sí y no, porque hemos tocado para muchos públicos que no son exactamente nuestra base de fans. Nuestro público es una mezcla de todo. Lo verás cuando vengas al show: hay thrashers, chicas góticas, gente del stoner metal. Es todo el espectro. Incluso hay personas normales, como deportistas, lo cual probablemente es lo más sorprendente.
Hemos abierto para bandas como Carcass, Behemoth, Arch Enemy, Napalm Death. Tocamos un show en Grand Junction, Colorado, que solo éramos nosotros y Napalm Death, y se sentía muy extraño, pero funcionó. Nadie nos molestó y todos la pasaron bien. Creo que hemos demostrado nuestro lugar dentro de la comunidad metalera.
¿Recuerdas el momento exacto en el que te diste cuenta de que la banda ya no era un proyecto, sino algo vivo?
No puedo decir que recuerde ese momento, porque desde el segundo en que empecé la banda, esa era la intención. No la empecé pensando “a ver qué pasa”. Siempre fue: “Voy a tener éxito pase lo que pase”.
Esta banda ha gobernado mi vida desde que nació en mi mente en junio de 2017, porque decidí que ya estaba harto de perder el tiempo.
Visualmente, sus videos tienen una estética muy deliberada y casi cinematográfica. ¿Qué tanto te involucras en la construcción de esas historias y símbolos?
Normalmente solo guío la vibra, pero dejo que los directores hagan lo que quieran. Antes de filmar les digo: “Esta es la idea, esto es lo que queremos”. Básicamente, que me hagan ver cool.

El nombre Unto Others carga una fuerte idea de responsabilidad y comunidad. ¿Eso influye en la forma en que te relacionas con tus fans?
Sí y no, porque el nombre es una versión siniestra de la regla de oro. Tiene más que ver con las cosas horribles que las personas le hacen a otras y por qué lo hacen.
Pero con el tiempo, muchos de nuestros temas sí se meten más en la idea de ser una persona responsable. Tienes una elección: puedes pasar tu vida siendo un idiota y lastimando a otros, o puedes disfrutarla y dejar que otros también la disfruten. La vida es muy corta para intentar controlar a los demás. Solo tienes control sobre ti mismo, y eso se filtra en la música.
Si alguien descubre a la banda por primera vez, ¿qué canciones crees que representan mejor quiénes son hoy Unto Others?
Honestamente, cualquiera podría funcionar. Si alguien me pidiera una canción, probablemente le mostraría “Can You Hear the Rain?”, porque es la más grande y la que más le gusta a la gente. Luego iría bajando en la lista.
Si esa persona fuera más metalera o más punk, le mostraría algo más pesado. Pero creo que los fans saben cuáles son nuestras mejores canciones mejor que yo.
La industria empuja constantemente a los artistas a lanzar música cada vez más rápido, pero su música se siente muy reflexiva. ¿Qué tan importante es tomarse el tiempo necesario para escribir sin presión externa?
Es muy importante. Eso es justo lo que he hecho este último año: ir a mi propio ritmo. Estuve escribiendo sin parar durante muchos años, y luego tuve a mi primer hijo el verano pasado. Eso me obligó a bajar el ritmo.
Algunos de los momentos más felices de mi vida han sido cuando dejé de trabajar todo el tiempo. Y me di cuenta de que la banda no se vino abajo, no perdimos oyentes y los fans no nos abandonaron. A veces puedes parar y todo sigue bien.
Así que probablemente la gente puede esperar un disco nuestro cada dos o tres años, al menos durante la próxima década.

Acaban de lanzar la segunda parte de I Believe in Halloween. ¿Has pensado en llevar ese concepto más allá de la música y del show anual de Halloween?
Sí, justo eso es lo que estoy planeando. Eventualmente quiero tener I Believe in Halloween 3, 4, 5, como una franquicia de terror ochentera. El Halloween final, la redención, Halloween en Manhattan, Halloween en el espacio… hacerlo cada vez más ridículo y mantenerlo durante toda la vida de la banda.
El horror es claramente parte de tu identidad, pero se siente más emocional que teatral. ¿Recuerdas cuándo te enamoraste del horror?
En realidad nunca me enamoré del horror en el cine. Lo que me gustaba eran los libros de Stephen King. En mis veintes leí probablemente entre 25 y 30 libros suyos. De ahí viene mucha de la influencia.
Cuando era joven, las películas de terror me daban muchísimo miedo. Tenía una imaginación demasiado activa. Hoy puedo ver la película de terror más fuerte que exista y no me afecta.
Recientemente hicieron un cover de Pet Sematary. ¿Tienes recuerdos personales ligados a esa historia?
Sí. Leí el libro, vi la película — no me gustó mucho la película — y también he visitado la casa de Stephen King en Bangor, Maine. Amo a Stephen King y amo a los Ramones, así que era una combinación perfecta. Teníamos que hacer ese cover.
Si pudieras volver atrás en el tiempo y hablar con tu versión más joven, cuando escribiste la primera canción de Idle Hands, ¿qué le dirías?
Que no se estrese tanto por las cosas pequeñas. Que tome un poco menos de cerveza, solo un poco. Que no deje que nadie se interponga en su camino. Y que no tiene que trabajar 24/7. Que intente disfrutar más la vida.
Bonus — si pudieras hacer una canción inspirada en una carta de Yu-Gi-Oh, ¿cuál elegirías?
Raigeki. Esa canción ya está en el álbum Never Neverland.
La conversación con Gabriel deja claro que Unto Others sigue siendo una banda que evoluciona sin perder su esencia. Desde los días de Idle Hands hasta los discos más recientes, la mezcla de melancolía, metal clásico y referencias culturales inesperadas —que pueden ir de Stephen King hasta Yu-Gi-Oh— refleja una identidad muy particular dentro de la escena.
Mientras la banda continúa escribiendo nuevos capítulos de su historia, algo parece mantenerse constante: esa combinación de oscuridad y esperanza que ha definido su sonido desde el inicio. Y si algo queda claro después de esta charla, es que Unto Others todavía tiene muchas historias por contar.
