Cine
Fantasia 2025: Soy Frankelda, excesiva y bella historia de sustos e imaginación
Ganadora de una mención honorífica en este festival, Soy Frankelda de los hermanos Ambriz es un parte aguas en la animación mexicana.
Después de crear una llamativa mini serie para HBO Max, Cinema Fantasma y los hermanos Arturo y Roy Ambriz lograron su mayor sueño con Soy Frankelda, la primera cinta animada en live action en la historia de México que tuvo su debut en Guadalajara y ahora, en Fantasia Film Festival, continuó conquistando al público con el relato del Príncipe de los Sustos y un mundo fantástico que cuenta con el apoyo importante del gran Guillermo del Toro. Aquí les contamos sobre ella.
De qué trata Soy Frankelda
Huérfana y rebelde por naturaleza, Francisca Imelda (Mireya Mendoza) encuentra consuelo escribiendo historias de miedo y fantasía. Sin saberlo, sus palabras crean la conexión entre dos mundos, el suyo y otro lleno de sustos, imaginación, ficción y una que otra pesadilla. Ahí, el joven príncipe Herneval (Arturo Mercado Jr.) rompe la división entre ambos universos sin saber que una grave conspiración se está cocinando a sus espaldas. ¿Podrán estos dos jóvenes prevenir que sus mundos sean destruidos para siempre al encontrarse y salvar a lo que más quieren?
Soy Frankelda es una explosión de creatividad digan de aplaudirse. Lo creado por los hermanos Ambriz resulta llamativo por donde se vea. Mezclando todas las influencias del terror, la cultura y hasta un ligero toque de las fábulas de Disney, son capaces de mostrarnos un mundo con detalles extremos. Desde los mismos sets enormes del reino de Herneval hasta el mundo real de Frankelda, el contraste es palpable e impactante.
Incluso el diseño de las criaturas en este relato es único. Existe por ahí un susto que parece salido de la época porfiriana, algunos otros son similares a algunas figuras salidas de la mente de Remedios Varo, además de la mezcla entre criaturas antropomórficas que no le piden nada a algunas de otros universos mágicos. Si bien en la serie tenemos algunos de ellos, el detalle que se ve dentro del largometraje es de llamar al atención.
El trabajo en las voces también es importante, pero hay dos que resultan por demás interesantes. Primero, tenemos a Mireya Mendoza que dota de cierta vibra especial a Frankelda, mezclando inocencia con creatividad y hasta enojo. Sin embargo, Luis Leonardo Suárez como el gran villano Procustes resalta no sólo en el aspecto vocal de las canciones, sino en darle esta cuestión de doble identidad entre la cobardía y la maldad ambiciosa que lo vuelve lo suficientemente amenazante.

Pero la cinta tiene tanto lujo de detalle que, por momentos, se siente hasta sobresaturado. Hay instantes dentro del largometraje que piden un respiro al espectador debido a lo mismo. Es tanta la explosión de colores y belleza hecha a mano que sorprende pero resulta avasalladora. Por momentos, hay números musicales que también resultan cansinos o excesivos para la misma narrativa de casi dos horas, al menos en esta versión para festivales. No que no haya algunos dignos del legado de Frankelda, como el impecable número del Principe de los Sustos, pero si hay instantes donde el ritmo del filme se ralentiza en los mismos.
No todo es culpa de la impactante manufactura o las canciones. La historia de Soy Frankelda es bastante buena y casi tan ambiciosa como su diseño. Es ahí donde también encuentra ciertas trabas este filme animado. No está mal que no ahondemos a fondo en ella, pues la serie nos ofrece un panorama más completo de lo que ha sucedido con ella. Al contrario, se aplaude que busque ahondar en Herneval en este universo de sustos y pesadillas hasta convertirse en el embrujado acompañante que conocemos después.
Pero es en lo rebuscado de la trama que se enfoca en él, el villano, los demás reinos e incluso dando mayor profundidad a los miedos de Frankelda lo que provoca que exista una saturación en lo mismo que puede perder la atención de un público infantil o el cansancio de los adultos. Eso sí, no hay duda de que a los amantes de la serie les va a encantar todo esto, lo cual no es malo.

Son esos detalles los que evitan que Soy Frankelda sea una obra completamente redonda en su haber. Esto no demerita para nada el gran logro que es el filme. La apuesta aquí les sale con creces al demostrar que se puede hacer animación en México de buena calidad. A pesar de esos detalles, Arturo y Roy Ambriz definitivamente serán recordados por poner una importante piedra en la historia del cine mexicano con esta excesiva pero bella y macabra historia donde los sustos y la creatividad conviven, haciendo de esta pieza algo inolvidable.
