Cine
TRON Ares: Solo tuvieron que pasar 15 años para ver esta película
TRON: Ares, llega al fin a los cines, y aunque no se toma mucho en cuenta lo visto en Legacy, los fans de la saga quedaran satisfechos.
Al fin y después de 15 eternos años llega TRON: Ares, la tercera parte de esta saga, nos presenta un mundo digital, donde los programas tienen vida y la frontera entre nuestro mundo y el cibernético está al alcance de un rayo láser.
Ya han pasado tantos inviernos desde que vimos Legacy (la segunda parte) que, sinceramente, los fans no teníamos mucha esperanza de ver una película más de la saga, aunque la chispa no se apagaba, ya que entre la primera y la segunda película pasaron 28 añotes.
Es así como, al fin, de la mano de Joachim Rønning en la dirección y la bendición del ratón Miguelito, al fin tenemos la tercera parte que nos vuelve a conectar con el mundo digital y fantástico de TRON.

De esto va TRON: Ares
Acá tenemos la batalla empresarial entre la corporación Dillinger y Encom, quienes bajo el conocimiento previo que tuvimos en TRON: Legacy, se sabe que el mundo digital existe y que puede haber una sincronización con el mundo real; es decir, que cosas y programas pueden salir de las redes digitales hacia nuestro mundo de carne y hueso.
Sin embargo, hay un problemita: todo lo que sale del mundo digital solo dura en el nuestro 29 minutos; posterior a esto, se desvanece cual chasquido de Thanos.
En algún lugar digital, escondido entre códigos, discos de 5¼ y programaciones, Kevin Flynn (Jeff Bridges) escondió un código que permite la permanencia absoluta en este mundo, por lo que es labor de las dos empresas antes mencionadas buscar tal código para el beneficio propio.
Por un lado, tenemos a la empresa de Dillinger, liderada por el nieto del que algún día le puso las cosas difíciles a Kevin por allá de los años 80. El morro se llama Julian Dillinger (Evan Peters), quien está obsesionado con entrar a los servidores de Encom para jalar info que lo lleve a obtener la clave para la permanencia.
En su propia red crea a su control maestro, quien se encarga de cuidarle el changarro y hacerle las chambas sucias; el nombre de este programa es Ares (Jared Leto), a quien le encomienda encontrar a una de las nuevas presidentas de Encom.
Porque sí, de Sam Flynn no se sabe ni un carajo y en su lugar pusieron a las hermanas Kim; el tema es que, con vida, solo queda una Eve (Greta Lee), quien logra descifrar el código de permanencia, lo cual desata que sea presa de Ares bajo las órdenes de Julian.
Las cosas se van a poner complicadas cuando Ares comienza a adquirir consciencia y se pone en contra de Julian, a lo que en algún momento, en su búsqueda de la verdad y la libertad, se adentrará en una batalla que se librará dentro y fuera del mundo digital.

Lo bueno de la película
TRON: Ares es una excelente tercera parte; no nos podemos poner quisquillosos, modernillos, ni muy analíticos con esta historia, ya que tiene la misma fórmula que las anteriores, en donde sabemos perfectamente qué es lo que va a suceder; sin embargo, vaya que hay sorpresas interesantes en la historia.
Por otro lado, y lo que tiene muy preocupados a algunos críticos de banqueta, es que la tecnología no se vea al nivel de lo que en su momento fue Legacy; sin embargo, creo que no es la tirada de Ares, ya que le apuesta más por poner en pantalla muchísima acción, lo cual se agradece, ya que la película no se cae en ningún momento.
Y bueno, ni qué decir de Nine Inch Nails, tomando la batuta en la música; eso lo pone muchísimo en altura y le coloca mucha personalidad a Tron Ares.

Lo malo de TRON: Ares
El mayor delito de esta película es que se pasaron mucho por los huevos cosas que quedaron pendientes en Legacy, por lo que realmente se siente más como una secuela de la primera película que una tercera parte.
Por otro lado, también siento que de repente Jared Leto está cayendo en hacer la misma cara de siempre, que aunque se entiende que acá es un programa que experimenta apenas con sentimientos, tiene la misma gracia que una llanta con agua en un callejón.
No me malentiendan, el vato es hermoso, pero siento que le falta galletita. Y en el otro extremo, el papel de niño enojado de Evan Peters y la señora decepcionada de su madre Elisabeth Dillinger (Gillian Anderson) están sin mucho trasfondo, por lo que nunca entiendes por qué la Elisabeth siempre se anda cagando al nepo niño, simplemente por pendejo o simplemente por gandalla.

Conclusión
Aunque mi crítica es nivelada, sí le voy a dar sus puntitos extras por pegarle al fan service de la primera película; es, creo, una de las ventajas de esta película, pegarle a la añoranza de hace más de 40 años; aunque me hubiera encantado que nos embarraran más de Legacy.
Tristemente también, algo que no me late tanto es que dejen la puerta abierta para una nueva película, y es justo lo que hicieron con TRON: Ares, se ve a leguas que en menos de 5 añitos andaremos viendo “T4ON” en donde espero, primero diosito, sí abarquen más sobre Legacy.
TRON: Ares se estrena este mismo fin de semana (9 oct) y la puedes ver en el cine de tu preferencia, y si te alcanza, no te la pierdas en IMAX; es un agasajo visualmente; y como puntito extra, te recomiendo muchísimo ver la primer pelicula de TRON de 1982 ya que hay muchísimas referencias que te van a hacer disfrutar más Ares.
