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Springsteen: Música de Ninguna Parte, la dolorosa catarsis musical del “Jefe” antes del estrellato

Jeremy Allen White brilla como el “Jefe” Springsteen pero no basta para hacerle honores a la estrella y al proceso detrás de Nebraska.

AJ Navarro

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3.5 Reviewer
Calificación

No cabe duda de que uno de los artistas más importantes de la historia de la música norteamericana es Bruce Springsteen. Ganador de todo tipo de premios, teniendo éxitos memorables como Born in the USA o Born to Run, entre otros, su personalidad siempre ha sido rebelde en su lado artístico pero silencioso en su vida privada. Y es ahí donde Música de Ninguna Parte propone algo interesante para una biopic enfocada en la catarsis de una estrella a través de la música.

De que trata Springsteen: Música de Ninguna Parte

Tomando como base el relato de Warren Zanes que detalla el proceso creativo de uno de los álbumes más memorables del oriundo de Nueva Jersey, Nebraska, de 1982, Scott Cooper se enfoca en el joven músico en ciernes que enfrentaba una crisis personal, buscando conciliar las presiones de ser un exitoso rockero con los fantasmas del pasado de Bruce Springsteen, logrando crear una grabación memorable en un viejo cassette de cuatro pistas en una sola habitación que captura un periodo importante de su vida personal y como artista.

Si hay alguien que sabe contar dramas íntimos sobre crisis en artistas, ese es Cooper, que ha tocado estos temas en cintas como Loco Corazón (2009) y Out of the Furnace (2013). Aquí, el cineasta decide ahondar en ese periodo específico en el que el “Jefe” transicionaba entre aquel músico salido de la clase trabajadora de Nueva Jersey y el éxito que sus composiciones y la E Street Band le daban. Es en ese medio camino donde el rockero miró a sus adentros no sólo para reencontrarse consigo mismo, sino para sanar las heridas de su propia vida.

Salido de la serie The Bear, Jeremy Allen White es quien encarna a Bruce Springsteen de manera energética pero también vulnerable. Su trabajo como el músico y compositor es el alma de la cinta. Curiosamente, se nos presenta con la energía y vitalidad de una presentación en vivo para luego crear un retrato mucho más íntimo. Eso es parte de lo interesante del filme, logrando algo similar a lo conseguido el año pasado por Un Completo Desconocido con Bob Dylan.

Jeremy Allen White resulta brillante en su interpretación de Bruce Springsteen. Foto: 20th Century Studios
Jeremy Allen White resulta brillante en su interpretación de Bruce Springsteen. Foto: 20th Century Studios

Sin embargo, aquí Springsteen es visto a través del lente más humano, quitando la apariencia del estrellato para solamente ver ese lado vulnerable, aquel del muchacho herido que busca sanar esa dura relación con su padre a través de su arte y cómo eso se vuelve un motor para hacer Nebraska. El temeroso “Jefe” incluso tiene una subtrama romántica donde podemos ver las inseguridades en la misma, con miedo en convertirse en una mala persona incapaz de hacer feliz a una pareja.

Es ese viaje sanador que resalta en Música de Ninguna Parte, sumado a cierta obsesión cinematográfica con Badlands de Terrence Malick y el caso verdadero de Charles Starkweather en el que se inspira. Allen White logra mostrar el enojo, la pasión y sensibilidad del oriundo de Nueva Jersey sin necesidad de caer meramente en la imitación de gestos o posturas. Y no hay que olvidar también el buen trabajo de Jeremy Strong, que como su mánager termina por ver más allá de la conveniencia del estrellato para comprender que la voz del artista es algo puro, alejado a veces de lo industrial y la fama.

Jeremy Strong añade al mundo catártico de Spingsteen en Música de Ninguna Parte. Foto: 20th Century Studios
Jeremy Strong añade al mundo catártico de Spingsteen en Música de Ninguna Parte. Foto: 20th Century Studios

La edición de sonido y la partitura de la cinta funcionan de una buena manera para el relato, alcanzando con guitarras, armónicas y otros instrumentos un acompañante para los momentos más íntimos del artista que resuena con su introspección creativa. Ni qué decir de la banda sonora y los temas que escuchamos, todos de Springsteen y que muestran los secretos no sólo de la pureza de este revelador álbum, sino de lo que sería el siguiente gran éxito en su carrera, Born In The USA.

Tal vez el punto que resulta complicado en Música de Ninguna Parte recae en el ritmo del filme, que por momentos tropieza cuando se aparta de la mirada principal de Springsteen, sumado al detalle de la historia romántica que, aunque potencia el desastre emocional que en ese momento vive el artista, termina por no corresponder del todo al tono del relato que ya con algunos flashbacks en blanco y negro demostraba el origen de esta crisis emocional y la mala relación con su padre desde niño.

La depresión y las influencias de un caso de la vida real marcaron a Springsteen para este proceso. Foto: 20th Century Studios
La depresión y las influencias de un caso de la vida real marcaron a Springsteen para este proceso. Foto: 20th Century Studios

A pesar de ello, Springsteen: Música de Ninguna Parte funciona no sólo como ese pequeño guiño hacia lo más personal de un músico y compositor legendario como lo es el “Jefe”, alejándolo del reflector de la fama para ponerle un lente mucho más pequeño que habla de la sanidad mental y la depresión que muchas veces enfrentamos, más allá del éxito y los logros. La cinta de Cooper también logra ser una interesante presentación para aquellos que no conocen nada de este artista.

Y para aquellos que les encanta lo logrado por Bruce, definitivamente la cinta les mostrará una visión interesante sobre el proceso creativo detrás de un álbum, pero sobre todo de aquellos fantasmas que pueden crear la más brillante inspiración, mostrando que aunque la música pueda ser de ninguna parte, siempre estará ahí para provocar esa catarsis en nosotros, sanando heridas y llegando a nuestros puntos más vulnerables.

Comunicólogo, amante del cine, la música y todo lo que sea cultura. Forjando una carrera en el medio desde 2018 a la fecha. Colaborador en varios espacios, consciente de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

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