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Los Mesoneros y ESO que nos trajo Abbey Road: del debut nominado al Latin Grammy a la madurez sonora en 2026
La banda anunció dos shows en el Lunario del Auditorio Nacional: el 9 de abril y el 8 de abril
Ser nominado a cuatro Latin Grammys con tu álbum debut puede sonar poco probable, pero para Los Mesoneros se volvió una realidad cuando, a sus 20s, lograron posicionar “Indeleble” en la puesta nacional, entre los reconocimientos a “Mejor álbum de Rock” y “Mejor artista nuevo”, logrando visibilidad desde el primer momento en que salieron a los escenarios.
En 2006, Luis Jiménez, Juan Ignacio, Rafael Pérez y Carlos Andrade fundaron lo que sería este proyecto musical, melódicamente introspectivo y que para 2011, cuando Indeleble vio la luz, los haría posicionarse como una de las bandas más prometedoras.
Mudanza a México y evolución con Caiga la noche
Con tocadas fuera de sus raíces, la decisión de mudarse a México fue no solo una decisión de expansión, sino de crecimiento. Así, en 2016 lanzaron su próximo álbum, “Caiga la noche”, experimentando con otros sonidos, con más influencia indie y puliendo su producción. Aquí nació una de sus canciones con más presencia en la escena, “Solo”, donde, como menciona la canción, se busca no estar con nadie, mejor no saber nada y hasta alejar a alguien cuando no se sabe lo que se quiere. Esta canción marcó un poco más su estilo musical.
Como ya sabemos, nada es eterno y la agrupación, con los años, tuvo la necesidad de reformarse con Carlos Sardi, Juan Sucre y Luis Jiménez, este último siendo el más reconocido por proyectos externos como Arawato y Lagos, compartiendo escenario con Agustín Zubillaga. Esto realmente no fue una disolución, sino un cambio de caminos y madurez para el sonido que se estaba conformando.
Pangea: identidad sonora y consolidación
Llegando a su siguiente disco, “Pangea”, y sin lugar a dudas mi favorito hasta el momento. Repetitivo melódicamente y que, si te preguntaran, tal vez confundirías los nombres de cada una, pero que fue en búsqueda de una estética establecida. La vocalización de Luis es cómoda, las progresiones armónicas son parecidas y ni hablar de la historia de las letras, que pareciera van sobre una misma línea de tiempo.
“Dos” y “Te lo advertí” se volvieron las más populares de este disco, pero si eres fanático de estas tres rolas, escuchar el álbum completo te hará sentir de una manera similar, aunque tal vez las letras te lleven a reflexionar un poco. Contrario a “Dime cómo tú quieras”, donde se cuenta una historia no de amor, sino más de deseo, tenemos “Lo peor de mí”, donde se habla de lo que logra una persona al llevarnos a nuestro extremo oscuro. Y ni hablar de la melodía que lleva el nombre del disco, “Pangea”, colaboración con Elsa y Elmar, donde nos habla de una ruptura amorosa, donde se da más de un lado que de otro y los sonidos acompañan perfectamente la letra: una balada.
Nuestro Año y la reinvención desde Abbey Road
Con ya varios años de maduración musical, en 2024 nos traen “Nuestro año”, la canción parte del álbum y, con este nombre, tiene una colaboración extraordinaria con Caloncho. Este material es melódicamente más diverso y, aunque la estética se mantiene, no va por una línea recta. Ejemplo perfecto tenemos “No terminamos de terminar”, donde Big Soto aporta hip hop, llevando por otro camino a lo que normalmente acostumbraban. Nadie pensaría que este mismo material tendría un casi villancico como “Diciembre”; reafirmo el “casi”, ya que la nostalgia y tristeza que puede ocasionar no te hace sentir feliz por las fiestas, sino que te lleva a recordar a quienes ya no están.
En 2025 nos hicieron parte de “Nuestro Año Tour” y este 2026 nos traen este nuevo álbum titulado “ESO que nos trajo Abbey Road”, estrenado el pasado 26 de febrero. Es una reinterpretación especial de sus canciones grabadas en Abbey Road Studios, en Londres, legendario por grabar íconos como The Beatles, buscando mejorar la calidad sonora y darle una vibra histórica por el lugar escogido.

Las diferencias musicales, más allá de la colaboración con Morat en “Te lo advertí”, que convierte en más voces esta canción representativa de la banda, las podemos encontrar en canciones como “Cumpleaños”, perteneciente al álbum “Nuestro año”. La melodía original está presente, pero la musicalidad de los instrumentos resalta sobre la voz, dándole más protagonismo sonoro y, aunque la queja total es que tal vez la voz de Luis se pierde un poco, en las pausas o bajas musicales es posible reconocerla.
El puesto #1 se lo doy a “Solo”, donde la limpieza sonora es tan perceptible que claramente sabes qué canción es desde el momento de su inicio. Recordemos que, a veces, como sus melodías tienden a ser similares en la búsqueda de una misma estética, pero en este caso, desde el segundo uno sabes que estás escuchando “Solo”. Refuerzo la idea de que este disco buscó hacer notar la capacidad sonora de los instrumentos en canciones que tal vez no eran tan visibles en las modalidades cuando salieron originalmente.
Y tocando la nostalgia, decidieron volver a tocar su gran primer éxito, “Indeleble”, como si no hubieran pasado ya 15 años. La banda no solo cambió de integrantes; el crecimiento en letras, sonidos y este mismo proyecto los encuentra ya no solo como una de las bandas más prometedoras de rock, sino dejando un legado. De Venezuela a México y de México a Londres, recordando el comienzo de todo.
“Pangea”, “Exprópiese”, “Últimas palabras”, “Dos” y más éxitos durante estos años forman parte de este álbum que, si tal vez no todo es nuevo, podemos analizar más los detalles de cada canción con precisión y disfrutar de los tonos musicales. “ESO que nos trajo Abbey Road” es la muestra del crecimiento musical de Los Mesoneros, básicamente una prueba de cómo la promesa musical de Venezuela, 20 años después, está más firme que nunca.
Y para no quedarnos solamente con lo que podemos escuchar, la agrupación anunció dos shows en el Lunario del Auditorio Nacional: el 9 de abril, cuya primera fecha se vendió en su totalidad, y el 8 de abril, con boletos aún disponibles.
