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The Libertines, un regreso cautivador y lleno de nostalgia en CDMX

The Libertines regresaron a CDMX tras 8 años. Un concierto fugaz pero lleno de emoción, nostalgia y estrenos de su nuevo disco.

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The Libertines / Foto Cortesía OCESA (Santiago Covarrubias)

Ocho años después de su última visita, The Libertines regresaron a Ciudad de México para reencontrarse con sus fans en un concierto lleno de energía, nostalgia y una renovada madurez musical. En el escenario, dejaron claro que están más sólidos que nunca, y que su historia no se quedó atrapada en los dosmiles.

La cita fue en el Pepsi Center WTC, donde el show comenzó puntual a las 9:10 pm, un detalle que no suele ser común y que fue agradecido por un público ansioso desde temprano. El recinto, aunque no alcanzó un lleno total, presentó una excelente entrada para tratarse de una banda que muchos consideraban improbable de volver a ver en vivo por acá.

Y es que el público, en su mayoría, ya no eran aquellos veinteañeros caóticos que crecieron con The Libertines, sino adultos que hoy peinan canas o tienen que pagar niñera para salir un viernes. Pero la energía no faltó: la entrega fue total desde el primer acorde, con fans cantando cada verso, levantando los brazos y recordando por qué esta banda marcó a una generación.

Un show con bandera, corazón y madurez

Desde el inicio, la vibra era distinta. Pete Doherty, con un look de vaquero del viejo oeste, transmitía una calma que contrastaba con su pasado caótico. Aunque menos errático, su carisma seguía intacto. Su voz sonó clara, emocional y firme. Nada de tropiezos ni descontrol: esta vez, todo era controlado y con propósito.

Carl Barât brilló con su conexión con el público mexicano, y el momento cumbre fue durante Boys in the Band, cuando salió al escenario ondeando una bandera de México, lo que generó una ovación general. Un gesto sencillo pero potente que mostró que The Libertines siguen sabiendo cómo tocar la fibra emocional correcta.

Musicalmente, The Libertines se mostraron compactos y afinados. Los años han dejado huella, pero en el buen sentido: hay más claridad, más intención, más oficio sin perder el sentimiento punk y callejero que los hizo únicos. El sonido fue bueno desde casi cualquier punto del venue, lo que se agradece especialmente en un recinto donde las irregularidades sonoras pueden jugar en contra.

A lo largo del show, Pete tomó pausas ocasionales para agradecer al público y reflexionar sobre el momento actual de la banda. Aunque no fue un concierto particularmente conversado, sí tuvo momentos emotivos que conectaron con la audiencia. A pesar de esa introspección ocasional, el ritmo del concierto fue dinámico y sin baches, alternando entre clásicos bien recibidos y nuevas canciones que el público ya tenía bien aprendidas.

Nostalgia, estrenos y un encore generoso

El setlist fue un paseo por sus distintas etapas. Desde sus clásicas como “Can’t Stand Me Now”, “Time for Heroes” y “What Became of the Likely Lads”, hasta temas de su nuevo álbum All Quiet On The Eastern Esplanade, como “Run Run Run”, “Night of the Hunter”, “Oh Shit”, “Merry Old England” y “Shiver”, que, aunque más recientes, fueron bien recibidos por la audiencia.

Lejos de convertirse en un show de nostalgia, el concierto logró un balance entre el pasado glorioso y el presente sólido, y eso fue parte de su encanto. La banda no se quedó estancada; evolucionó, y su público lo abrazó con gusto. Las nuevas canciones no solo fueron toleradas: fueron cantadas, grabadas, y vitoreadas como cualquier himno del 2004.

Como si el tiempo no pasará, dos amigos siguen tocando en su banda de rock como la primera vez, así son The Libertines / Foto: Cortesía OCESA (Santiago Covarrubias)
Como si el tiempo no pasará, dos amigos siguen tocando en su banda de rock como la primera vez, así son The Libertines / Foto: Cortesía OCESA (Santiago Covarrubias)

Uno de los momentos más emotivos llegó con “What Became of the Likely Lads”, una canción que, desde el disco homónimo de 2004, ya hablaba del fin de una era entre amigos y músicos. Casi 20 años después, escucharla en voz de Pete y Carl, todavía juntos en el escenario, le da un peso simbólico que no necesita explicación.

Otro punto alto fue “Music When the Lights Go Out”, con todo el público en modo contemplativo, coreando suave, como si nadie quisiera interrumpir la melancolía que trae esa letra sobre finales inevitables. Pete la cantó con un tono más reposado que en sus años de desgarro emocional, pero igual de efectiva. Fue uno de esos momentos en que el tiempo se detiene un poquito.

“Up the Bracket”, su hit de debut, prendió al Pepsi Center con esa mezcla de caos melódico y provocación callejera que hizo famosos a The Libertines en los bares de Londres. Si alguien tenía dudas de si aún podían entregarse con esa misma crudeza, bastaron esos tres minutos para despejarlas.

El público respondió con igual pasión a “The Good Old Days”, que sonó justo como se espera de una banda que entiende que su pasado no es una carga, sino parte de su encanto. No fue solo una colección de éxitos viejos: fue un reconocimiento al camino que los trajo hasta aquí, sin edulcorar nada.

Y por supuesto, “Can’t Stand Me Now” funcionó como siempre: catártica, ruidosa, casi como una discusión a gritos entre dos viejos amigos, ahora más sabios pero aún con heridas abiertas. El público la cantó como si fuera una terapia grupal, recordando aquellos días en que muchos de nosotros también nos sentíamos rotos, pero invencibles.

Cuando parecía que la noche terminaba, vino un encore de cinco canciones, que arrancó con “Man With the Melody” y terminó con la infalible “Don’t Look Back Into the Sun”. Fue una despedida con punch, que elevó la emoción de un público que no paró de corear hasta el último acorde de The Libertines.

The Libertines en CDMX: fugaz, emotivo e inolvidable

En total fueron 23 canciones que se sintieron como una carta de amor a los fans mexicanos. Un show relativamente corto, sí, pero lleno de intensidad y momentos memorables.

Lejos de las polémicas, del caos y de la autodestrucción que marcó a The Libertines en sus años más crudos, lo que vimos fue una banda que ha madurado y que está en control de su legado. Un Pete sobrio, un Carl comunicativo, y una base rítmica precisa hicieron de esta noche algo especial.

México sigue siendo una plaza importante para ellos. Y si algo dejó claro este concierto es que nos encantaría volver a verlos dominando escenarios, quizás incluso en festivales como el Corona Capital, donde su música y legado pueden conectar con nuevas generaciones y seguir dejando huella.

Carl sigue siendo un gran músico con The Libertines / Foto Cortesía OCESA (Santiago Covarrubias)
Carl sigue siendo un gran músico con The Libertines / Foto Cortesía OCESA (Santiago Covarrubias)

Setlist completo de The Libertines Pepsi Center CDMX

  1. The Saga
  2. The Delaney
  3. What Became of the Likely Lads
  4. Boys in the Band
  5. Night of the Hunter
  6. What Katie Did
  7. The Good Old Days
  8. Shiver
  9. Merry Old England
  10. Death on the Stairs
  11. Heart of the Matter
  12. You’re My Waterloo
  13. Music When the Lights Go Out
  14. Mustangs
  15. Baron’s Claw
  16. Up the Bracket
  17. Run Run Run
  18. Can’t Stand Me Now
  19. Man With the Melody
  20. Gunga Din
  21. Songs They Never Play on the Radio
  22. Time for Heroes
  23. Don’t Look Back Into the Sun


Egresado de la Universidad Panamericana como Ingeniero en Tecnologías de la Información y Sistemas Inteligentes con maestría en Proyecto. Catedrático en el IMP y Amerike en materias de desarrollo web y aplicaciones. Líder de desarrollo con marcas como Disney, Western Digital y AMD.

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