Cine
Exterminio: La Evolución (28 Años Después), arriesgado trabajo que se atreve a reinfectar, (R) Evolucionar como reinterpretar al virus de la ira
El director Danny Boyle junto con el guionista Alex Garland vuelven al ruedo del terror, con una cinta arriesgada, demasiado extraña, pero sin olvidar su alma llena de drama, cierto aspecto tribal y humor británico…
Los años pesan y pasan con lentitud, vemos a la distancia los vestigios de un mundo antiguo que sigue agonizando en eco. El virus de la ira logró diezmar todo a su paso y hacer que algunos pelearan para seguir perteneciendo a una vida que los olvidó y dejó a su merced. Ahora, el Exterminio trae consigo La Evolución de esta franquicia, bajo la mirada nuevamente de Danny Boyle tras la cámara, así como las extravagantes ideas como palabras críticas de Alex Garland en el guión, y contando con las actuaciones de Aarón Taylor-Johnson, Jodie Comer y Ralph Fiennes.
Con la llegada de esta tercera entrega y primera, quizás, de una nueva trilogía. Es que podemos decir que cuando se tienen buenas ideas, nunca es bueno dejarlas olvidadas en el papel, ya que debemos trasladarlas lo más rápido posible a la pantalla chica o grande. Pero cuando hablamos de algo arriesgado entre lo bueno, malo y raro, es cuando se debe ser muy cuidadoso, más si ya tienes algo establecido con anteriores capítulos o trabajos.

Exterminio: La Evolución es la prueba de que cuando se tiene un potencial cautivante para seguir expandiendo esto, debes jugar tus cartas a la mano de manera segura. Pero también, debes tenerlo en una balanza para saber qué contar y de qué forma hacerlo interesante, luego de muchos años de descanso y no estar jugando mucho con este mundo.
Cabe recalcar y adelantarnos en escribir que este nuevo capítulo de Exterminio: La Evolución no es nada de lo que esperas. Este filme es algo engañoso en cuanto a su tono, mientras que su desarrollo y aspecto visual es muy diferente. Y sí, se vuelve un ornitorrinco de géneros extraño, pero que deja una sensación de rareza, inquietud y reflexión luego de que los créditos aparezcan. Pero para llegar a esos puntos, vamos a desarrollar y liberar esta infección a detalle.
Los días se volvieron semanas, y las semanas se volvieron años. Pero… EL TIEMPO NO CURÓ NADA y llegó de nueva cuenta con un Exterminio.

De qué va Exterminio: La Evolución (28 Años Después)
10,228 días han transcurrido desde que el virus de la ira escapó de un laboratorio, el cual esparció su terror, inyectándose desde la mente hasta la espina dorsal de hombres, mujeres y niños.
Todo estaba perdido, hasta que cierto gobierno ayudó a Gran Bretaña para erradicar a este enemigo invisible, e intentar tener una repoblación que diera paz y tranquilidad en algunas semanas. Pero un error humano, costó todo lo que se había construido al momento, desatando el infierno de nueva cuenta y esparciendo con mayor fuerza la brutalidad más oscura del virus.
La ira fue erradicando todo a su paso, personas, instituciones y sueños como esperanzas de volver a la “normalidad”. Demostrando que EL TIEMPO NO CURÓ NADA, y ahora, aquellos que sobrevivieron en el camino debían adaptarse y pelear contra el virus que yacía en silencio, oculto en las sombras. Mientras levantaba un nuevo mundo y hacía nacer nuevos horrores.

Un grupo de sobrevivientes yace en un pequeño lugar de nombre: La Isla Gloriosa, la cual está rodeada de un mar profundo y un camino de entrada y salida al cual debes tenerle mucho respeto. Dentro de aquel sitio, hay una comunidad con muchas tareas, familias, guerreros, cazadores y una vida rural.
Aquí, vamos a seguir muy de cerca a Jamie (Aaron Taylor-Johnson) quien llevará a su hijo, Spike (Alfie Williams) más allá de la cuarentena y adentrándose al continente y su corazón oscuro para que conozca el mundo salvaje de la ira. Teniendo su primer experiencia como cazador y guerrero para forjarse en el calor de la batalla y volverse un hombre contra aquellos que caminan sin alma y alguien de respeto en su comuna.
Durante el camino, Spike conocerá lo que este mundo le depara y donde él no será el cazador sino la presa. Descubrirá un par de secretos de su familia, maravillas de la naturaleza, los sentimientos que no ha podido expresar todo este tiempo y las profundas enseñanzas de la vida, así como los horrores de este Exterminio y La Evolución que lleva consigo una nueva clase de terror y horror en sus entrañas.

“Hay muchos tipos de muerte. Y algunos son mejores que otras.”
Debemos dejar algo muy en claro. Esta es la secuela que tanto ansiábamos, pero no es la primer película que esperábamos de esta nueva trilogía. Y si en Exterminio (28 Días Después, 2002) se revitalizó a los zombies como infectados, la nueva pieza que tenemos de esta franquicia, Exterminio: La Evolución (28 Años Después) re-infecta, re-inventa, se vuelve extraña, impredecible y macabramente divertida. Todo para establecer nuevas reglas, romper otras y sobre todo arriesgarse a darle un giro a lo que ya conocemos de tiempo atrás con este nuevo mundo, al punto que es totalmente conmovedora, dramática y con un corazón oscuro en un sentido tribal.
El dúo de Danny Boyle y Alex Garland (dirección y guión respectivamente), vuelven tras 23 años a la pantalla grande con esta nueva pieza de Exterminio, donde ambos nos brindan mucho por momentos y por otro lado se siente algo desperdiciado en historia como en acciones. Aunque debemos dejar en claro que traen una fibra sensible, así como una habilidad sangrienta y letal a la hora de jugar con ello.

Danny Boyle no golpea contundentemente aquí como en su primer entrega del 2002, pero trata de revitalizar y reenfocar su propio universo, alejarse de aquella contemplación que marcó su carta presentación con ese aspecto visual de guerrilla que cargaba Exterminio (28 Días Después) pero un poco más pulido, más frío y de ensueño así como oscuro y gris, lo cual sobresale y se endulza por la fotografía de Anthony Dod Mantle.
Boyle ejecuta algunas escenas de acción, sangre y persecución de una manera algo creativa (con las ya famosas cámaras de iPhone), donde inyecta la adrenalina necesaria para que agarremos lugar y calentemos motores para estar enganchado en pantalla. Aunque la realización de las mismas pueden resultar atractivas, se sienten con un sentimiento de rareza, casi como si estuvieras jugando el videojuego de Dead Island o ejecutando algún combo o escena en slow motion para apreciar mejor la ejecución y creatividad dentro de la misma idea.

Exterminio: La Evolución no sorprende del todo, pero en un aspecto visual llamará nuestra atención en más de una ocasión, llenando nuestra pupila para captar el color rojo.
Dicen que una secuela nunca supera a la original, aunque existen excepciones que evitaremos mencionar para que no se les active el virus de la ira. Sin duda alguna, aquí Boyle en Exterminio: La Evolución se supera con creces y cae en la extravagancia de un relato que lo tenía todo para combinar el terror y la acción con un resultado horroroso, pero se decanta por una locura, donde Boyle puede pulir otro estilo, imprimir vigor y tener una fuerte convicción para contar lo que aquí yace y lo que él quiera.

Hay algo de salvajismo, horror, temor y visceralidad en ciertas tomas, así como una tranquilidad y paz en otras, donde algunas de ellas caen en un delirio interesante, febril y hasta de ensoñación. Donde se nota que Boyle regresó a este Exterminio para llevar esta franquicia a un nuevo territorio, donde se apela a esos viejos horrores que hizo icónica a la primera entrega, pero pulsando, sembrando y abrazando nuevas ideas.
La narración visual de Danny Boyle en Exterminio: La Evolución es expresiva, íntima, vertiginosa, inmersiva y algo visceral. Lo cual busca que hagamos una catarsis para no apelar en los fallos y tropezones que hay en el guión y la misma trama. Se leerá como mucho halago, pero realmente sentimos a un Boyle comprometido con su locura visual, pero auto limitado en otros factores donde podía sacar más jugo, o bien, sangre.

Exterminio: La Evolución (28 Años Después) es contundente y cargada de ira en su mirada infectada tras la cámara y visión de su director. Su pupila conserva ese caos, esa marca esperanzadora por momentos, digna de un paisaje pintoresco de una pintura underground, la cual ostenta una tranquilidad pero que no es nada perfecta con un extraño espacio liminal.
Tanto Boyle como Garland en Exterminio: La Evolución nos hacen sentir esa violencia gráfica atravesando la pantalla, la cual es posible por esos infectados que ya conocemos, algunos nuevos y los temibles Alfas, quienes son bien presentados pero no son tan explotados como deberían. Y aunque estos infunden terror y cambian las reglas de juego, no van más allá de lo que muestran en un simple suspiro y diálogos.

Todo esto no sería posible sin el guión de Alex Garland, el cual es digno de mirarse por muchos lados y reconocer, como aplaudir, que tanto Boyle y él, tuvieron la seguridad, firmeza y confianza de imprimir un nuevo estilo para contar aquello que yace aquí en Exterminio: La Evolución.
El guión de Alex Garland es algo muy riesgoso en su desarrollo y tono, el cual vacila entre lo social, la introspección y llegando a lo estrafalario como sombrío. Y bebiendo un poco de ciertos trabajos de supervivencia así como el aspecto de comunidades que nos recordará algo a series como: The Walking Dead y The Last Of Us.
Pero es el desarrollo de sus tres actos y tono que nos dejará con una rareza en nuestro visionado, un sentimiento ajeno a este mundo, que según nosotros, conocemos de pies a cabeza.

Se decanta por la acción y lo caótico, caminando entre el terror y el horror en su primer acto, presentando una iniciación tanto para el protagonista como para nosotros. Para el segundo nivel, nos otorga algo social, un drama familiar (como en Exterminio 2) y una epopeya en todo su esplendor, para dejarnos reflexionando y filosofando con todo este viaje que vimos, y del cual fuimos parte.
Aunque dentro de todo eso, existe ese toque británico de drama complejo y humor de pastelazo que nos permite respirar para no bombear mucha emoción. Y es claro que esos añadidos no pasarán por alto ni desapercibidos por el espectador.
Sí, Garland y su guión se atreven a ser innovadores por la fuerza de su narrativa, la cual tiene una mutación acelerada y creativa para los personajes y su entorno, pero lleno de rabia pura para uno que otro espectador que no quede conforme con dicho resultado y deje descolocado al público. Haciendo que olvidemos aquella alma que conocimos con anterioridad y la cual era muy familiar para nosotros.

EL TIEMPO NO CURÓ NADA
Aquí hay algo que debo condenar de esta nuestra entrega de Exterminio: La Evolución, tirar bilis y luego escupir sangre con mucha rabia… ¡¡QUÉ PEDO CON ESE FINAL DEL FINAL!!
Alguien dígale a Boyle y Garland que esas ya son mamadas, el potencial que la cinta tenía para acabar con ese final de la comunidad y la carta, un cliffhanger puro y abrupto. Pero no, tenían que poner algo estilo FUERZAS GINYŪ de Dragón Ball Z, dejándonos con más preguntas que respuestas sobre lo que viene para su pronta secuela y a lo cual deberíamos temerle. Porque sí, ese final está muy fuera de tono, algo al más puro estilo de Pollo Robot o Vete a la Versh para quienes conozcan ese programa de parodias y de animación por internet.

Garland y Boyle te engañan con su dirección y guión, que se desarrolla en el campo de terror y lo apocalíptico como distópico, elevando en mucha potencia el drama familiar y el camino del héroe para forjarse. En Exterminio: La Evolución, se ostenta un fuerte aspecto tribal que es el hilo y alma dentro de este horroroso viaje. Donde sus debilidades las usa para avanzar a su conveniencia, moldear algo importante y permitirse jugar con ello para llevarnos a la reflexión en su estado más puro y aterrador.
Exterminio: La Evolución de Danny Boyle mezcla el horror con un corazón puro y oscuro, donde la muerte será la mejor representación para entender este viaje y verlo como algo trascendental, así como algo poético, hermoso y cruel para el alma que ostenta este trabajo de Garland. Lo cual nos da como resultado algo conmovedor, único para su propia vena de terror pero que repito, resultará algo extraño.

Tenemos en el apartado musical algo diferente, aturdidor, eléctrico y que nos hará erizar la piel. Bajo la banda sonora se encuentra Young Fathers, quienes en ciertos momentos del filme, imprimen esa adrenalina, el caos y tensión con su sonido estridente. Logrando hacer un remix interesante de: In The House – In A Heartbeat, el cual adorna un buen momento para generarnos expectativa e interés.
Claro, sin olvidarnos de engalanar y mencionar el poema de Boots, de Rudyard Kipling en voz de Taylor Holmes, pero reimaginado por Young Fathers. Es enfocado en un momento de iniciación y exploración, el cual indica la llegada de una guerra externa e interna tanto social como personal. Y vaya que dentro del sonido, los dos trabajos y composiciones antes mencionados tomarán mucha importancia para intentar volarnos la cabeza.

Imagen de: Sony Pictures
Todo el terreno que nos coloca y rodea en Exterminio: La Evolución, tiene una sensibilidad que marca un antes y después para el desarrollo de personajes, donde sentimos que sus anhelos, miedos, las emociones y los deseos más brillantes u oscuros importan, aunque no tengan lógica o la fortaleza posible para salir a flote. Esto es posible por aquella fibra sensible y actoral que hay, lo cual depende del alma de los personajes y cómo se desenvuelven los actores en la pantalla.
Aaron Taylor-Johnson interpreta a Jamie, un hombre de familia respetado por la comunidad y fuerte en mente y espíritu, pero con una oscuridad agotadora y punzante. Johnson logra colocar en buena forma y tono a su personaje para hacerse visible en pantalla. Aunque su participación es engañosa, ya que el sirve de pilar y apoyo para el joven Alfie Williams interpretando a Spike, su hijo, al cual debe enseñarle todo lo aterrador que le espera afuera de las puertas de aquella isla, y que socialmente a su corta edad, debe volverse un hombre, donde parte de su vida es tomada por un mundo que le exige sobrevivir.

Hablando en específico de Williams, su personaje camina entre los lugares que más uno puede odiar dentro del género, y donde más de una vez nos va a desesperar pero nos vamos a preocupar en más de una ocasión por su valentía tonta y sus cuestionamientos inocentes, los cuales causan cierto tipo de humor para hacernos respirar luego de andar algo asfixiados. Sin olvidar su dolor, sus miedos y amor que sale cuando comparte escena con toque dramático, al lado de Jodie Comer con el papel de Isla.
Jodie Comer interpreta a una madre que tiene un terrible malestar de salud dentro de ella, pero un gran amor por su hijo y esposo. Pese a que en el primer acto ella se encuentra enclaustrada en la intimidad de su cuarto. Es para los dos últimos actos donde veremos de que es capaz Comer con su papel más amable, real y fuerte que funciona para este mundo de Exterminio: La Evolución. Son las palabras, el sentimiento y la energía con la que trasmite ella, que nos hará empatizar demasiado con su presencia.

Y por último, pero no menos importante: Ralph Fiennes quien encarna al Dr. Kelson, un personaje no tan explorado en este filme, pero donde por medio de sus propias palabras y de otros, lo situamos como alguien muy cuerdo en un mundo de locos, alguien que supo adaptarse a este mundo muy a su manera y conectar más allá de la vida. Fiennes nos comparte un poco de empatía y humor extraño, pero esa alma tribal que le da un sentido de pertenencia a ese momento más emblemático del filme y en el apartado dramático. Algo complejo el personaje del Dr. Kelson, pero que, dentro de esta primer entrega, pudo haber sido mejor aprovechado por el rango actoral del actor.

“Seven—six—eleven—five—nine-an’-twenty mile to-day — Four—eleven—seventeen—thirty-two the day before — (Boots—boots—boots—boots—movin’ up an’ down again!)
There’s no discharge in the war!”
Exterminio: La Evolución (28 Años Después) puede resultar una aceptable entrega para aquellos que no estén familiarizados con este mundo de devastación e ira. Pero por el contrario para aquellos más fans del infierno, este viaje puede resultar en algo extraño, impredecible, divertido por momentos y convertirse en algo conmovedor por su fuerte drama familiar, donde un pequeño debe convertirse en adulto en un mundo silencioso.
Danny Boyle nos infectó y reinventó parte del género zombie y el terror con su primer entrega de Exterminio. Acá no intenta ser contundente como aquella primera vez, al contrario, se da más rienda suelta al intentar jugar con lo visual y al estar desenfrenado, convirtiéndose en un ornitorrinco de géneros que deambula entre la acción, el terror y horror, su drama y el toque ácido como elegante de su propia comedia.

Cada actuación e interpretación es pura, la cual nos transmite algo desde nuestro asiento, dejando saber que su compromiso con este proyecto es primordial y hay energía que se siente desde el hueso y la carne.
Alex Garland explora el alma de una cultura en un entorno y mundo nuevo que sobrevive a diario, nos adentra a los temas y dudas que han permeado anteriores entregas, pero llevándonos por otro camino diferente y arriesgado, a veces confuso. Aunque no es perfecta, se esfuerza en persistir al ser diferente y no como los días y semanas que ya conocíamos.

Hay sangre, corazón, espinas dorsales y un viaje raro, dramático y arriesgado como de dudosa procedencia y desarrollo, todo para RE-INFECTAR, (R) EVOLUCIONAR y RE-INTERPRETAR aquello del mundo que ya conocíamos, pero sobre todo cambiar la perspectiva de los infectados.
Para mí no es la mejor cinta del año ni dentro del género de terror, pero arroja un resultado algo extrañamente entretenido pero no maravilloso; no reinventa la imagen del infectado, pero suma puntos tanto para su historia y su esquema visual, en el cual se esfuerzan muy poco y dejan que todo dependa del virus de la ira en lo visceral y oscuro que puede ser.

El Exterminio de Danny Boyle cumple de manera visual, tanto por los escenarios y sus escenas así como sus encantadoras actuaciones. Mientras que La Evolución y el guión de Alex Garland, se arriesga para marcar un tono diferente y no ser lo que estábamos esperamos desde hace ya muchos años atrás.
No estará en el gusto de todos, ni a la altura de anteriores proyectos. Pero Exterminio: La Evolución y esos 28 Años Después nos demuestra que puedes contar nuevas historias con alma y aires diferentes, tomando como bases algo ya establecido, pero arriesgándose para tomarnos desprevenidos con una historia alucinante, impredecible, y que durante el trayecto se convierta en un ornitorrinco de géneros, lo cual resulta macabramente entretenido, pero con un potencial desperdiciado si hubiera decidido manejar una sola línea y no experimentar en el proceso.
