Reseñas Discos
Bush regresa al sonido oscuro y potente en I Beat Loneliness
Con I Beat Loneliness, Gavin Rossdale le regresa buenos momentos a Bush para escuchar en vivo y no solo en modo aleatorio en tu reproductor.
Mucho ha pasado en la vida de Gavin Rossdale desde que se presentó con Bush y su álbum debut Sixteen Stone, donde lo catalogaban como parte del final del grunge y aunque tenía algunos elementos del género nunca fue muy punk ni tan agresivo como otros más experimentales del género, mejor lo dejaron catalogado como post-grunge, pero desde Razorblade Suitcase (su segundo álbum) tampoco es que haya mantenido el mismo estilo, ha tenido momentos de baladas, de electrónica, de rock, de pop… así que mejor hay que dejarlo como rock alternativo y nos quitamos las demás etiquetas.

Muchos siempre lo recordarán por ser el ex esposo de Gwen Stefani, y tras el divorcio con la vocalista de No Doubt, llegaron tiempos oscuros en su vida y eso se reflejaba en Bush, donde hubo cambios de alineación, salieron unos discos que no llegaron a estar a la altura del Golden State para atrás en su carrera, si bien siempre traían unos buenos tracks no pasaba mucho con ellos. En The Sea Of Memories teníamos “The Sound Of Winter” o “The Afterlife”; Man On The Run incluye “The Only Way Out” o “This House Is On Fire”, pero en general eran canciones aleatorias y no álbumes completos.
Después por el 2017 se nota un levantón en calidad y letras, llegó Black And White Rainbows y no solo es un buen disco, es cuando empezó de nuevo a salir de gira continuamente y retomar el amor por los escenarios, y si lo haz visto en vivo sabes que es uno de los mejores frontmen que verás actualmente. Luego llegó The Kingdom en época de pandemia y quedó corto, se nota la época en que fue creado.
En este levantón, le dio por ser más experimental y aunque sus conciertos se basan en los viejos clásicos salpicados por cosas más nuevas, se nota que ve estos últimos materiales como para disfrutar en casa que para ir a sacar una gira soltando muchas nuevas, de hecho, sus conciertos siguen siendo cortos a pesar de tener mucho material.

I Beat Loneliness de Bush, el regreso a los buenos riffs
Ahora con I Beat Loneliness, Rossdale ha tenido un enamoramiento bien cimentado, y es que es un disco que arranca oscuro, con un poco de beats que dan atmósfera al dolor y resurgimiento personal, “Scars” es una gran introducción al disco. El tema que da nombre al disco “I Beat Loneliness” y “The Land Of Milk And Honey” son todo lo que esperábamos de Bush, sobretodo los que somos fieles a discos como Razorblade Suitcase o The Science Of Things, se siente cinemáticos y oscuros, potentes y pegadizos.
Sin dejar atrás canciones con buenos ganchos, más radiales a un nivel general (en México no, porque casi nadie pone rock) está “60 Ways To Forget People”, donde todo encaja perfectamente, voz y música, ya que parece que Rossdale no siempre sincroniza esto, pero es parte de su magia. Una muy cargada a al rock electrónica y cargada al bajo es “Love Me Till The Pain Fades”.
Porque Bush sin baladas no sería Bush, llega “We Are Of This Earth” y aunque tiene momentos pegadizos no tiene como un coro memorable, muy dentro de un ambiente electrónico atmosférico. Pero más recordada por buena, es un bajón. En esta desolación se sigue otra balada, “Everyone Is Broken”, la cual trae esa guitarra a la “Glycerine”, sencilla pero agradable, donde todo recae en la voz. Y siguiendo este bloque de temas lentos, “Don’t Be Afraid” ya se siente mucho de lo mismo, una canción que ya se ha oído antes y de las que pocos gustarían de oírla en vivo.
Tras este bache donde tal vez hayas perdido el ánimo, se te regresara con “Footsteps In The Sand” que regresa a los guitarrazos, otra muy a la The Science Of The Things y el final nada mal con “Rebel With A Cause”, un tema más cadencioso sin llegar a ser aburrido como dos de las baladas anteriores.

I Beat Loneliness es un buen álbum, mejor que los dos anteriores, claro, bien pudieron ahorrarse dos de esas cuatro canciones lentas. Refleja por completo lo que piensa hoy en día Gavin sobre las relaciones personales y una carga política, sutil, pero está latente. ¿Es comparable a sus discos clásicos? En algunos momentos, en especial en el bloque inicial. Ha incorporado mejor la electrónica como apoyo, pero ese camino que toma al principio un tanto cinemático oscuro se va perdiendo al meter las baladas juntas.
