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Drácula: Una historia de amor de Luc Besson muy colorida, poética pero sin buena mordida

Una mirada clásica al estilo Coppola, pero engolosinada y tropezada relectura del mítico personaje de Bram Stoker…

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Crítica: Drácula, Una Historia de Amor - Película de Drama, Romance y Fantasía

Drácula: Una Historia de Amor
2.5 Reviewer
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El misticismo e historia del vampiro, de ese monstruo chupa sangre con todo aquello que le rodea es algo mágico, único y una masa cósmica que almacena lo poético, romántico, social, con su debido tinte gótico y en ocasiones, lo sangriento que puede derivar en diversos y arriesgados caminos a la hora de colocarse en la gran o pequeña pantalla con ciertas adaptaciones o contrapartes. Sí, te hablo a ti: Nosferatu de Robert Eggers.

Cabe destacar que con el paso del tiempo y en el acervo cinematográfico, han existido demasiadas adaptaciones del libro de Bram Stoker, cada una con un sello y alma diferente. Pero para algunos y siendo la punta de lanza más reconocida dentro de un gran listado, aquella película del 92’: Drácula de Francis Ford Coppola con Gary Oldman, Winona Ryder, Keanu Reeves y Anthony Hopkins.

Crítica: Drácula, Una Historia de Amor - Película de Drama, Romance y Fantasía
MORDIDA CURIOSA: El diseño de vestuario de Eiko Ishioka se encuentra inspirado en la cultura japonesa y la imaginación gótica – Imagen de: Columbia Pictures

Así que una nueva versión y relectura del clásico ha llegado, pero ahora dirigida por Luc Besson, creador de Leon: El Perfecto Asesino, El Quinto Elemento, Angel-A, Lucy entre otras producciones. Teniendo dentro del elenco a Caleb Landry Jones como Vlad II, príncipe de Valaquia o Conde Drácula para los cuates. El cual comparte pantalla con Zoë Bleu Sidel, Christoph Waltz y Matilda De Angelis.

¿Qué tan potente será la mordida de esta nueva versión de Drácula para nuestro entretenimiento?

Crítica: Drácula, Una Historia de Amor - Película de Drama, Romance y Fantasía
Imagen de: Zima Entertainment

De qué va Drácula: Una Historia de Amor

En el siglo XV: Vlad II, Príncipe de Valaquia, Conde Drácula (Caleb Landry Jones) es convocado a la línea de guerra para cometer una masacre en contra de sus enemigos. Esto con el fin de proteger su reino y todo aquello que ama, como su esposa y gran amor Elisabeta (Zoë Bleu Sidel).

Pero en un acto cruel del destino y el infernal camino como paisaje frío se marcará con la sangre de una inocente. Elisabeta muere por la mano de un soldado enemigo ante los ojos de su amado que no pudo salvarla a tiempo. Esto llena de dolor e ira a Vlad, quien con la sangre del amor de su vida, confronta y asesina despiadadamente a un ciervo y portavoz de la palabra de Dios en un altar por haberle hecho esto, gritando a los cuatro vientos que él fue un buen soldado que mató bajo su nombre, por qué tenía que recompensarle así.

Con un alma rota y la sed de venganza, el príncipe renuncia a Dios y todo aquello que tenga que ver con la religión que profesaba. Así que con ese odio y tristeza, da un paso hacía las entrañas de la misma oscuridad y desde ahí actuar para infectar a otros y alimentarse de ellos.

El tiempo avanzará, y nos situaremos en 1480 en Europa del Este. Lugar donde seguiremos la misión de un padre (Christoph Waltz) proveniente de cierta orden religiosa que se ha mantenido activa por más de 400 años será el cazar al creador del terror, aquel que deja miedo a su paso: Drácula, quien pondrá un plan malévolo en marcha para reencontrarse con la reencarnación de su esposa y poder sellar su destino, aunque este cause estragos a su paso.

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Imagen de: Zima Entertainment

“Mi alma está manchada con la sangre de mis enemigos por todo aquello que hice bajo el nombre de Dios.”

En sus primeros siete días en la cartelera francesa, este trabajo vendió alrededor de 266,500 entradas (y contando), trayendo de vuelta al mismo Luc Besson a la pantalla grande luego de una “pequeña” funa y el haber realizado DOGMAN en el 2023, proyecto que lo conectó con el actor: Caleb Landry Jones, y que el mismo director comentó que el realizar este proyecto fue más por la actuación de Jones que por la misma historia, aunque confiaba que él sería un buen Drácula.

Lo que acá veremos es una adaptación pero gran relectura del conde y chupa sangre más famoso de los libros y la pantalla grande. Este Drácula de Besson es mucho más colorido, sentimental, poético, y de igual forma alguien involuntariamente incómodo, paródico pero sin traer una verdadera alma como sentido de equilibrio o inyectarnos un terror necesario.

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Con esta nueva adaptación, Luc Besson quiere explorar la obsesión y la pasión del conde – Imagen de: Zima Entertainment

El problema de Besson tanto en la dirección como su guión es que juega con muchos matices y no se define por uno propio que le de un aspecto o color correcto de peso a la película. A parte de ocupar un Deus Ex Machina notorio y colocar una gran elipsis que nos permita avanzar en la cinta, eso será lo más destacable del actual trabajo del director.

Toda la historia comienza en algo medieval que se siente como una extensión más allá de lo hecho por Coppola al inicio de su cinta. Momento en el cual, deberemos adentrarnos al camino de nuestro personaje y figura principal, para que luego de un golpe, se nos presente una historia diferente donde todo esto toma un tono detectivesco, sensual y cómico que a veces quiere tomarse en serio pero falla con el paso del tiempo. Incluyendo una trama religiosa que sientes, no tiene lugar aquí, aunque tenga mucho que ver de la mano.

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La novela de Stoker es un ejemplo clásico de la literatura gótica, con elementos como castillos, vampiros y la atmósfera oscura y misteriosa. Imagen de: Zima Entertainment

Eso si, si conoces la historia del mismo Stoker o de lo realizado por Coppola, aquí Besson cambia detalles de suma importancia en la historia principal (aquí no habrá nada de Van Helsing, ni de pesadillas, ni de seguir la historia muy de cerca del abogado Jonathan Harker), donde se nota una ejecución tropezada, engolosinada y fallida que atrae un ritmo lento en la mayoría de momentos donde debería destacar y dejando uno que otro hueco narrativo o hasta situación que se extiende más de la cuenta. Dejando una que otra escena fugaz en la memoria, desde gárgolas peleando y una montaña de monjas seducidas por un perfume como una clase de realismo mágico.

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Estoy pensando en que era mejor idea filmar LA BOLA EN LA INGLE – Imagen de: Zima Entertainment

Pero con todo lo anterior, esta producción acierta con su aspecto visual y vestuario, así como su catálogo y banda sonora de Danny Elfman que endulza e hipnotiza nuestro oído que se inmiscuye tomando fuerza por la fotografía de Colin Wandersman.

Y es que estos últimos buenos puntos, igual su guión se deja acompañar por diálogos cursis, poéticos y una estructura oral como escrita que es extrañamente interesante. Mostrando a un Drácula menos agraciado, más emotivo y sentimental donde su articulación de palabras es una maravilla para el más enamorado o para el más despistado que se entregue fervientemente a esta historia.

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“… esta producción acierta con su aspecto visual y vestuario, así como su catálogo y banda sonora de Danny Elfman…”Imagen de: Zima Entertainment

Aunque su director tanto en visión como escritura busca el llevarnos a un lado nunca antes visto sobre este personaje, y de igual forma eliminar o modificar ciertas decisiones que no le sirven para hacer lo suyo, no logra hacer que esto nos envuelva del todo en su capa y que aceptemos el mordisco, el cual deberíamos tener a cambio de entretenimiento.

Las actuaciones no son magníficas pero tampoco deplorables, quizás, solamente son atinadas dentro de la exageración que por momentos sus personajes ostentan, haciendo que queden en un punto medio y extraño.

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Imagen de: Zima Entertainment

Caleb Landry como Drácula no tiene la guapura y hermosura que uno esperaría de este conde o como se ha manejado en otras producciones. Pero a cambio, posee una presencia y poder vocal que llama la atención, la cual se acompaña de saber vender su tristeza, dolor y resentimiento de una extraña forma y a través de las palabras más que por su imagen. Aunque su desarrollo en el guión no sea el mejor y lo transformen en un personaje donde no saben donde encajar a este personaje entre tantas cosas buenas o malas que tiene.

Zoé Bleu Sidel en el papel de Elisabeta y Mina no logra destacar sino es con la presencia de Landry en escena, aunque hace una pequeña diferencia entre sus personajes en solitario, no logra dejar marca, haciendo que el guión sea uno de sus mayores dolores en cuanto a participación en pantalla. Sidel es acompañada la mayoría del tiempo por Waltz en un ambiente tranquilo, mientras que Matilda De Angelis tiene un personaje estrafalario, exagerado y que apela a ese lado provocativo y sexual sin escalar o disminuir en su interpretación. Pero que opaca a su compañera.

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“Zoé Bleu Sidel en el papel de Elisabeta y Mina no logra destacar sino es con la presencia de Landry en escena…” Imagen de: Zima Entertainment

No nos olvidamos de Christoph Waltz con su personaje importante para el equilibrio de la trama, el caminante de dos mundos que no tiene una fuerte presencia ante Drácula cuando es el momento, pero quien toma seriedad y eficacia cuando reúne parte de las piezas del rompecabezas. Algo diferente en el armario de Waltz en cuanto a algunos personajes, pero que sin duda alguna, no es nada destacable.

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Imagen de: Zima Entertainment

Sí, Drácula: Una Historia de Amor de Luc Besson es algo sobrio, ecléctico y disparejo.

Claro, toma su propio camino, así como se atreve a colocar sus propias cosas en el terreno de juego pero tropezando al no saber cómo desarrollarlas o ejecutarlas al momento. Se siente como una producción teatral más que cinematográfica. Este Drácula se encuentra inspirado en lo escrito por Stoker y lo realizado por Coppola, nos entrega una historia de amor algo gótica con pizcas sobrenaturales y poéticas pero sin un terror de acuerdo al personaje y su mundo con muchas más libertades.

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Imagen de: Zima Entertainment

Su narrativa busca lo clásico, pero de igual forma forjar algo nunca antes visto y sin grandes recursos o despliegues de efectos. Lenta e interesante por momentos; elegante en apariencia y seria desde su avance y elenco, pero una vez que abras ese ataúd… si esperas algo grandioso te vas a quemar con lo colorido y diferente que resulta este relato. Pero si realmente vas por la mano y el humor de Besson, claro que este será uno de sus trabajos más interesantes aunque algo engolosinado y mal ejecutado.

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