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Babasónicos en el Auditorio Nacional: paradojas, vampis y faunos

Una noche más con Babasónicos, la dinámica no cambia donde no hay interacción con el público, pero su música habla por ellos.

Roger

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Babasónicos desde el Auditorio Nacional / Foto: Lulú Urdapilleta - OCESA

Noche lluviosa de verano, donde la furia de Tlaloc le dio una tregua a los fanáticos mexicanos de Babasónicos que se congregaron en el Coloso de Reforma para rendir tributo a sus ídolos argentinos, aunque la cita era a las 20:30 horas, y a pesar de ser hora de salida Godínez eso no impidió que al menos una hora antes, llegaran a las inmediaciones del Auditorio para recorrer alguno de los puestos con mercancía, desde la tradicional pulsera y playera hasta frazadas para el frio.

Aunque la amenaza de lluvia era constante eso no impidió que poco a poco fueran llegando hasta completar el lleno total que agotó los boletos semanas antes, aunque no es la primera vez que vienen, eso no merma el ánimo de sus seguidores por verlos en el escenario, que fieles a su banda ahora acudieron en acompañados de sus hijos a quienes les heredaron su gusto por los argentinos.

Babasónicos desde el Auditorio Nacional / Foto: Lulú Urdapilleta - OCESA
Babasónicos desde el Auditorio Nacional / Foto: Lulú Urdapilleta – OCESA

De nueva cuenta junto a Babasónicos

Con un retraso de 20 minutos, a las 20:50, se apagaron las luces y en medio de la oscuridad, comenzaron a sonar las primeras notas de “Bye bye”, de su más reciente trabajo de estudio, La izquierda de la noche, el cual se ha posicionado bastante bien entre sus seguidores y que levantó de sus asientos al público, seguido de uno de sus grandes éxitos, el clásico “Pendejo” del álbum Jessico que era un anticipo de lo que estaba por venir a ritmo de “Soy rock”, sin discursos ni interacciones con el público pero con una entrega absoluta en el escenario derrochando energía y sensualidad en cada movimiento.

Luego de la adrenalina llegó el primer momento relax de la noche con “En privado” del álbum A propósito, poco a poco se fue prendiendo el público que ahora también incluía a las nuevas generaciones de seguidores, no solo los menores de 30 sino los adolescentes que iban acompañados de alguno de sus padres y que conocieron al grupo en streaming, pero ya lo han adoptado como propio, cuyo entusiasmo se notó en todo el concierto sin importar el tema o el álbum.

Babasónicos desde el Auditorio Nacional / Foto: Lulú Urdapilleta - OCESA
Babasónicos desde el Auditorio Nacional / Foto: Lulú Urdapilleta – OCESA

Los minutos fueron pasando con rapidez saltando de un álbum a otro, de forma aleatoria, entre algunos de los temas más icónicos de su nutrida discografía con una trayectoria de más de tres décadas, los ecos de la pandemia por covid-19 se hicieron presentes en “Anubis” y “La izquierda de la noche”, volviendo a inyectar otra dosis de adrenalina con “Sin mi diablo” y ”Los calientes” que ya preparaban al público para uno de los mejores momentos de la velada, con “Como eran las cosas”, íntimo y emotivo que transportó a más de uno con el ser amado ausente aunque fuera por unos instantes. “Y, sin abrir los ojos, nos teletransportamos A donde desearíamos estar…”

“La lanza” y “Los burócratas del amor” del Romanticísmico fueron otros de los temas emblemáticos que destacaron del repertorio por la reacción efusiva que provocaron en el público, que se levantó se sus asientos sin importar su ubicación para corearlas, justo cuando se pensaba que la adrenalina iba bajando, nos sorprendieron gratamente con “Vampi” del matrial Impuesto de fe, que nos recordó su presentación en el Metropólitan en el ya lejano 2017, alegoría del amor eterno en el arquetipo del Nosferatu posmoderno.

Babasónicos desde el Auditorio Nacional / Foto: Lulú Urdapilleta - OCESA
Babasónicos desde el Auditorio Nacional / Foto: Lulú Urdapilleta – OCESA

Una noche así, solo podía tener un cierre épico, y vaya que lo tuvo con el medley “Carismático” y “Yegua” su legendario A noche, que hicieron vibrar el recinto hasta los cimientos, en una fiesta insuperable que nos hizo olvidarnos del tránsito, la lluvia, el pleito de Alito y Noroña en el senado, pero sobre todo de lo abrumador de la vida cotidiana, para llevarnos por la evocación de aquellos amores del pasado, los que no pudieron ser y esta noche se volvieron presentes en la forma de una canción para recordarnos que algunas noches podemos darnos el permiso de ser fáciles y no acatar límites.

Las luces se apagaron y pensábamos que era el final, pero no, aún faltaba el cierre, y llegó de la mejor manera posible, con “La pregunta”, que nos recuerda lo siguiente “La vida es un vaso de gaseosa aguada, como una secuencia de bromas pesadas, disfruta de este trago porque al terminar, habrá que pagar y quizá pagarlo de más”, seguido de “Flora y Fauno”, para rematar con “Irresponsables”, de otro de sus grandes álbumes, el Infame, para aligerarnos la carga (al menos por una noche) de “ese amor escandaloso, que el fuego mismo de pasión alimentó, que en el remanso de la noche impostergable, nos avergüenza seguir sintiéndolo…”

Babasónicos desde el Auditorio Nacional / Foto: Lulú Urdapilleta - OCESA
Babasónicos desde el Auditorio Nacional / Foto: Lulú Urdapilleta – OCESA

Setlist de Babasónicos en el Auditorio Nacional

  • Bye Bye
  • Pendejo
  • Soy rock
  • En privado
  • Cuello rojo
  • Cretino
  • Anubis
  • La izquierda de la noche
  • El colmo
  • Calmado, matamos al venado
  • Sin mi diablo
  • Los calientes
  • Puesto
  • Mimos son mimos
  • Paradoja
  • Como eran las cosas
  • Tajada
  • La lanza
  • ¿Y qué?
  • Los burócratas del amor
  • Vampi
  • El loco
  • Trinchera
  • Carismático
  • Yegua
  • La pregunta
  • Flora y fauno
  • Irresponsables

Sibarita, irónico e irreverente, Comunicólogo de profesión, texto-servidor por accidente. Converso al “Indie” desde el 2009 después de vivir una experiencia místico-digital. Audiofilo de closet. Lector compulsivo de libros; amante del rock, el jazz, el cine, los cómics y la ópera. Otaku retirado y Japonfílico rehabilitado. Su alter-ego “starcat” a veces piensa por él.

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