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Los Roses, una insana comedia de humor negro sobre el desencanto del amor

El amor y el odio son parientes cercanos. Si no lo creen, pregúntenle a Los Roses en esta nueva versión donde el desencanto del amor se convierte en guerra

AJ Navarro

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El matrimonio es como el demonio, dicen algunos. Y para Los Roses, ese famoso mote encaja a la perfección pues su tóxica relación pasa del amor eterno a la toxicidad enfermiza en esta nueva adaptación de la novela de Warren Adler donde el odio y la violencia física pasa a convertirse en algo mucho más verbal, creando una comedia cuya principal virtud recae en sus dos protagonistas y el carisma para mostrar su camino en la delgada línea del amor/odio.

De que trata Los Roses

La vida parece fácil para Ivy (Olivia Colman) y Theo (Benedict Cumberbatch), la pareja perfecta: carreras exitosas, un matrimonio amoroso, excelentes hijos. Pero debajo de la fachada de su supuesta vida ideal, se está gestando una tormenta: a medida que la carrera de Theo cae en picada y mientras las propias ambiciones de Ivy despegan, se enciende un polvorín de feroz competencia y resentimiento oculto.

El director Jay Roach (La Familia de mi Novia, Austin Powers) realiza junto al guionista Tony McNamara (Pobres Criaturas) una nueva versión de la película clásica de 1989, La guerra de los Roses. Pero en esta actualización de la batalla de un matrimonio que pasa de lo tolerable a lo disfuncional, se concentra más en el duelo de orgullos y sarcasmo que un cambio de roles sociales en un matrimonio puede provocar.

Una de las claves interesantes es el humor, pues McNamara conserva esos diálogos maliciosos y punzantes que creó al lado de Yorgos Lanthimos y Emma Stone. Aquí, la diferencia resulta más verbal que física, además de que en esta visión la pareja no se odia realmente sino que ya no es capaz de tolerarse mutuamente debido a la falta de comunicación y la nula forma de expresar sus verdaderos sentimientos, lo cual va corrompiendo desde dentro su propia felicidad. El colmo de la ironía es que, a pesar de ello, no quieren separarse aunque esa sería lo ideal.

Benedict Cumberbatch es el esposo arrogante y afligido en Los Roses. Foto: Jaap Buitendijk / Searchlight Pictures
Benedict Cumberbatch es el esposo arrogante y afligido en Los Roses. Foto: Jaap Buitendijk / Searchlight Pictures

Otro de los aciertos de Roach en esta versión de Los Roses recae en la elección de sus protagonistas. Tanto Colman como Cumberbatch crean una dinámica tan adorable como maravillosa. Desde su primer encuentro hasta el último segundo del filme, ambos saben marcar el tono adecuado de su relación, ya sea entre los peores momentos de uno y los mejores del otro. Ese desbalance provoca la eventual batalla de poderes entre ambos, quienes pareciera prefieren vivir infelices pero juntos por siempre en un pleito de egos descomunal.

Al lado de ellos, tenemos un elenco de reparto que contrapone la mirada de hartazgo que los Roses representan constantemente. Especialmente sucede con sus mejores amigos, interpretados por Andy Samberg y Kate McKinnon, veteranos egresados de la escuela de Saturday Night Live que muestran otra cara de la disfuncionalidad de una pareja adulta. Ellos tampoco se agradan del todo, pero aceptan que parte de la vida y el matrimonio es aprender a vivir los buenos, malos y pésimos momentos mientras el amor baste.

Kate McKinnon y Andy Samberg son los amigos y vecinos peculiares de Los Roses. Foto: Jaap Buitendijk / Searchlight Pictures
Kate McKinnon y Andy Samberg son los amigos y vecinos peculiares de Los Roses. Foto: Jaap Buitendijk / Searchlight Pictures

A pesar de que los problemas entre estas parejas son notorios, la filosofía con la que lo afrontan resulta bastante diferente. De eso se alimenta esta adaptación de McNamara, logrando muy buenos momentos en su desarrollo aunque también en otros puntos del filme parece perderse en la comedia sencilla a la que Roach estaba acostumbrado en sus inicios. Es en ese punto donde el dilema moral que enfrentaba a los Roses en la novela original y la adaptación anterior le gana a ésta.

Aquí, realmente el vicio y la mala leche no es tan palpable. Claro que existe y se detona exponencialmente hacia el final del filme donde la pelea por una casa es capaz de mostrar la peor cara de Los Roses, pero realmente no termina por explotar del todo, ganándole el lado de la comedia romántica sobre las parejas disfuncionales en lugar de la amarga cara de cómo una relación longeva puede desgastarse hasta un divorcio letal que no permite ni reconciliación ni perdón.

Cumberbatch y Colman sacan chispas en la pantalla con Los Roses. Foto: Jaap Buitendijk / Searchlight Pictures
Cumberbatch y Colman sacan chispas en la pantalla con Los Roses. Foto: Jaap Buitendijk / Searchlight Pictures

A pesar de esa marcada diferencia en la reflexión que ofrecen tanto la novela, la cinta original y esta reinterpretación de la historia de Los Roses, existen puntos positivos como el ingenio de algunas líneas por parte del guion que son ejecutadas con maestría por una maestra de la comedia como lo es Colman y de un simpático sentido del humor de Cumberbatch que no había mostrado antes, elevando esta reinvención a un eficiente humor negro que nos habla del desencanto del amor.

Con una banda sonora por parte de Theodore Shapiro (Bombshell: El Escándalo, Yellowjackets) que funciona como buen acompañante del amor/odio entre los protagonistas, Los Roses se queda un poco corta en explorar realmente el vicioso rencor que crece entre una pareja para centrarse en la relación disfuncional de dos tipos que, en su manera odiosa de ser, encontraron un refugio para sus desencuentros, creando una relación disfuncional que resulta morbosamente divertida de ver y averiguar hasta dónde esta dispuesto uno a llegar por orgullo… y si, tal vez hasta por amor, hasta que la muerte los separe.

Comunicólogo, amante del cine, la música y todo lo que sea cultura. Forjando una carrera en el medio desde 2018 a la fecha. Colaborador en varios espacios, consciente de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

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