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Guillermo del Toro sobre Frankenstein: “Todas mis películas me han llevado a esto”

Nos sentamos a platicar con Guillermo del Toro y Jacob Elordi sobre Frankenstein, la esperada cinta de ensueño del mexicano favorito de todos

AJ Navarro

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No es secreto de nadie que el monstruo de Frankenstein, escrito por Mary Shelley al más puro estilo gótico, ha sido y será siempre la creatura que Guillermo del Toro ha adorado desde siempre. Por ello, le ha hecho honor con su adaptación para Netflix y no lo izo solo, sino que lo acompañó Jacob Elordi, joven y talentoso británico que es el encargado de darle luz al hijo postizo y favorito del querido “Gordo”, En Pólvora charlamos con ambos sobre los secretos detrás del armado de esta nueva visión de un clásico.

Guillermo Del Toro: La Mente detrás del Monstruo

“Todas mis películas me han llevado a esto y hay elementos de Frankenstein que puedes ver desde Cronos hasta Pinocho”, señaló Guillermo. “Pero la realidad es que ni la novela ni yo somos anti ciencia, pero si apoyamos el pensamiento. Hubo un tiempo en la historia de la humanidad que la filosofía y la ciencia iban de la mano, ya fuese por curiosidad o notoriedad, o simplemente dominar un misterio. La tragedia es que ahora no nos preocupa que lo que creemos rompa los límites de la interacción humana y sus consecuencias”, meditó. 

Asimismo, rememoró que la única vez que tuvo problemas para hacer un filme fue con Miramax y su llegada a Hollywood en Mimic. “Todos pensaban que eran los santos patronos del cine, pero la forma en que destruían carreras fue sistemática”. Afortunadamente, con Netflix, el ‘amo de los monstruos’ vive todo lo contrario. “Ted Sarandos creyó en mí y me dio carta blanca para hacer lo que quería con completa libertad y a gran escala. Frankenstein es una gran producción y nunca fui cuestionado sobre mi aproximación al material, que fue muy personal y emocional”.

“Actualmente veo esto como el tercer acto de mi vida. Hitchcock decía que, para él, la felicidad era la falta de nubes en el cielo. Espero y deseo que este sea ese instante para mí, pero uno nunca sabe. La vida siempre te sorprende, pero realmente estoy en el extremo opuesto de cuando hice Mimic ahora”. 

El monstruo y Guillermo, un destino se cumplió al encontrarse por fin en esta versión de Frankenstein. Foto: Netflix
El monstruo y Guillermo, un destino se cumplió al encontrarse por fin en esta versión de Frankenstein. Foto: Netflix

Claro que la esencia mexicana del alma del cineasta detrás de memorables proyectos como La Forma del Agua o El Laberinto del Fauno contagia a su Frankenstein de ello. “Estoy muy orgulloso de interactuar con materiales que vienen de mis raíces y reflejarlo aquí. Si tuvieras un monstruo italiano o alemán, lo verías reflejado en su temperamento, su tono, en las emociones y lo visual”, manifestó Guillermo. 

La capacidad de combinar la brutalidad con la ternura en el mismo minuto es totalmente mexicano. ¿Cómo sería si no, pues yo lo soy? Me gusta, por ejemplo, ver a Jacques Demy y ver a través de sus ojos su percepción de Los Ángeles. Además, creo que los románticos trataban de aspirar a la emoción latina, a pesar de que eran europeos o ingleses. Así que me alegra poder darles ese factor que es inevitable, porque viene con uno mismo”, añadió. 

El jalisciense habló incluso de la presencia de los ángeles en sus películas, algo que en Frankenstein también figura con el dilema moral que enfrenta Victor. “Tenía una devoción por los ángeles desde que era niño, de hecho el rezo del Ángel de la Guarda que recita él era algo que yo rezaba por las noches. En el caso de esta cinta, su importancia radica en que Victor es un devoto de la promesa que hizo después de la muerte de su madre, simbolizada de color rojo, que era el que representa a ella, además de estar presente en sus guantes y su búsqueda”.

Aquí, lo usamos visualmente porque Victor cree que sirve a la vida, pero al final el ángel rojo le muestra que es al revés, sirve a la muerte y su viaje ha sido el equivocado. Curiosamente, Mia y también tiene ese color en un crucifijo en el pecho, pero ella si sigue a la vida y el orden natural mientras que él va detrás de algo retorcido”, complementó el dos veces ganador del Óscar.

Mia Goth y el color rojo, presentes en la adaptación de Frankenstein de Guillermo. Foto: Netflix
Mia Goth y el color rojo, presentes en la adaptación de Frankenstein de Guillermo. Foto: Netflix

Pero no solamente son las raíces mexicanas y sus influencias, sino también la riqueza de las palabras la que del Toro usa para dar vida a su creatura. “Eso es algo que no ha sido notado en las otras cintas de Frankenstein. En mi caso, quise hacerlo casi como un pasaje de cuento de hadas, además de que los diálogos son muy bíblicos. Cuando Adán y Eva existen en la gracia de Dios, van al Árbol del Conocimiento y muerden la manzana y aprenden palabras y conceptos, lo cual provoca su expulsión del Paraíso”, explicó.

Eso es lo bello, pues la Creatura lleva toda la vida de un hombre, aprende las palabras que se convierten en esos conceptos y un sentido del reconocimiento de sí mismo. Con ello, vienen las preguntas, la duda y el dolor hasta que, ultimadamente, se abandona a sí mismo a la gracia de Dios, que no el católico, sino al Sol y la gracia del universo mismo. Sólo las palabras te hacen encontrar una renovada forma de gracia”, acotó. 

Las palabras son mi segundo lenguaje y la mayoría de los diálogos en Frankenstein son nuevos pero respetan la musicalidad de los que Mary Shelley escribió. Aquí, la creatura aprende inglés desde la literatura, se convierte en un personaje completamente literario y habla como lo aprendió al leerlos. Incluso solamente necesita tres palabras para entender el mundo: Victor, Elizabeth y amigo. Y mientras más, conoce, más dolor le llega. Es parte de su viaje. Pelee con el guion por ello pero creo que logramos articularlo de buena forma”. 

Jacob Elordi, la encarnación más humana de Frankenstein

La creatura de Elordi es memorable en el Frankenstein de Guillermo del Toro. Foto: Netflix
La creatura de Elordi es memorable en el Frankenstein de Guillermo del Toro. Foto: Netflix

Por su parte, el joven actor británico que da vida al monstruo creado por Victor, refelxionó sobre la representación llena de humanidad de su creatura. “Me relacioné con él a través de la idea de lo que significa la humanidad, sumado a lo que implica ser humano y el tipo de deseo que tengo de serlo en un mundo que parece carecer de esa virtud y en el que todos vivimos. Guillermo me bautizó como Adán porque es el primer hombre, así que tuve que considerar mi mundo a partir de ese punto de vista que se sentía muy primariamente humanista”.

Este trabajo actoral se ve reflejado con la fisicalidad y la capacidad de demostrar sentimientos y dolor a través de gestos sin palabras. “Como no tengo diálogo al principio, había cosas que tenía que decir solamente con el físico. Era indispensable”, apuntó Elordi. “Una cosa muy práctica para ello fue que Guillermo me hizo estudiar el Butoh, que es una danza de la muerte japonesa, que va un poco de reanimar un cuerpo muerto. Eso te ayuda a poder hacer las transiciones con la pura emoción física en un abrir y cerrar de ojos“.

Con ello, al dar vida a la creatura, pasaba de la ira a la desesperación y a la tristeza. Y todo eso sucede en cada fibra de su ser y las experiencias además pertenecen a diferentes personas porque él está construido así y que quiere explotar debajo de la piel del personaje. Así que, cuando finalmente habla y dice Victor, mi esperanza era que se reflejara lo que todos los cuerpos que me forman se transmitieran. Era como contenerlos en un jarrón y dejarlo crecer hasta que al momento del habla, esa palabra lo expresara todo, ese dolor, pesar y enojo acumulado”, concluyó.

Comunicólogo, amante del cine, la música y todo lo que sea cultura. Forjando una carrera en el medio desde 2018 a la fecha. Colaborador en varios espacios, consciente de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

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