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Scream 7: Una puñalada nostálgica que se desangra en su propio engaño

Este capítulo es visualmente impecable y musicalmente brutal, pero sacrifica su ingenio en el altar de la conveniencia y cambia el suspenso por el absurdo hasta quedarse, irremediablemente, sin alma.

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Crítica: Scream 7 - Película de Thriller

Scream 7
2.5 Reviewer
Calificación

La séptima entrega de Scream es un caso de estudio fascinante, no tanto por lo que ocurre en pantalla, sino por el drama real tras bambalinas. Tras la polémica salida de Melissa Barrera y Jenna Ortega, la reescritura forzada del guion y el cambio de director, la película llega como una respuesta de emergencia: un “Plan B” ejecutado a contrarreloj que intenta salvar los muebles apelando a la nostalgia más pura. Es, en esencia, un cálido cuchillazo para los fans veteranos que aman a Ghostface hacer de las suyas, y al mismo tiempo, carga con el peso de ser una obra genérica y apresurada.

Crítica: Scream 7 - Película de Thriller
Imagen de: Paramount Pictures

De qué va Scream 7

Tras alejarse del caos de Woodsboro y Nueva York, Sidney (Neve Campbell) vive ahora bajo el nombre de Sidney Evans en el tranquilo pueblo de Pine Grove, Indiana. Se ha casado con Mark Evans (Joel McHale), el jefe de policía local, y juntos crían a sus dos hijas. Siendo una de ellas, Tatum (Isabel May), nombrada así en honor a una de las mejores amigas de Sidney.

Pero el pasado no quiere descansar y se niega a morir, así que volverá a tomar el cuchillo para encontrar nuevas y primeras víctimas; quienes serán una pareja que termina llegando a un punto de atracción turística macabra: la antigua casa de los Macher. Donde el nuevo Ghostface aparecerá para alimentar el filo de su cuchillo y sentenciará: “Voy a quemarlo todo”.

Después de ese acontecimiento, el terror y la duda se sembrará en la familia de Sydney al recibir una llamada de este nuevo asesino que pondrá todas las alertas en alto e iniciará una carrera contra el tiempo y el círculo más íntimo de su hija y de ella, obligándola a salir de su escondite y uniendo fuerzas con viejos aliados como Gale Weathers (Courteney Cox) y los Gemelos: Mindy y Chad.

Una pelea infernal por sobrevivir se desatará, Sydney deberá proteger el legado de su familia, pero no todo será lo que parece.

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Imagen de: Paramount Pictures

“Todos tus amigos mueren, solamente por estar cerca de ti… El trauma es tu vida”.

¿ME EXTRAÑASTE?

Scream 7 llega a los cines no como una evolución natural, sino como una respuesta de emergencia al caos. Es una película que habita en la dualidad: por un lado, recupera el alma de la saga al traer de vuelta a Kevin Williamson y Neve Campbell, otorgando el cierre emocional que Sidney Prescott merecía; por el otro, resulta imposible ignorar las costuras de un guion que tuvo que reinventarse tras la pérdida de sus estrellas previas.

Vamos a destripar esto con filo y sin contemplaciones.

En la etapa de la “recuela”, Scream 5 (2022) y su secuela en Nueva York (2023) —dirigidas por Radio Silence (Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillet) y escritas por James Vanderbilt junto a Guy Busick— nos sumergieron en una locura frenética que reforzó el vínculo de las hermanas Carpenter. El regreso de Williamson, creador original de la franquicia, prometía un retorno a las raíces, ahora asumiendo también el rol de director. No obstante, aunque la cinta destaca en su composición visual y manejo de la tensión atmosférica, es en el libreto donde el filo se pierde.

Crítica: Scream 7 - Película de Thriller
La película marca un reinicio forzado tras la salida de sus anteriores protagonistas. Melissa Barrera fue despedida por publicaciones en redes sociales sobre el conflicto en Gaza – Imagen de: Paramount Pictures

Williamson parece traicionar la esencia meta de la saga. Al abandonar los comentarios satíricos sobre el cine de género para centrarse en un tono puramente familiar y emocional, la película cede al instinto de supervivencia de Sidney como madre, convirtiéndose por momentos en un slasher genérico. La trama apuesta por un terror tecnológico que sostiene con solvencia los dos primeros actos, pero que termina siendo un MacGuffin desperdiciado.

A diferencia de entregas previas donde Ghostface buscaba fama o “reiniciar” una propiedad intelectual, aquí el motivo es estrictamente personal. La cinta recupera el suspenso y el terror psicológico de la obra de 1996 a través del conflicto entre Sidney y su hija Tatum (Isabel May). Esta dinámica explora el trauma heredado: una hija que conoce el pasado solo por las películas de Stab y una madre que intenta blindarla de la oscuridad. Es un enfoque que convierte el slasher en algo íntimo, aunque no logra la fuerza generacional de la etapa anterior.

Crítica: Scream 7 - Película de Thriller
¿SABÍAS QUE? Neve Campbell regresó como Sidney Prescott. Se reportó que su salario para esta entrega ascendió a $7 millones de dólares, una cifra significativamente mayor a la oferta que rechazó anteriormente. Imagen de: Paramount Pictures

El ritmo es una montaña rusa de intenciones. Mientras los primeros dos actos construyen un suspenso aceptable, el tercer acto resulta en un suicidio narrativo. La resolución no solo carece de fuerza, sino que se percibe insultante para el legado de la franquicia. Lo que debería ser el clímax de una cacería brutal se diluye en decisiones absurdas y motivos de villano sin pies ni cabeza. La ejecución es tan torpe y carente de propuesta estética que la frontera entre el slasher de prestigio y la parodia al estilo Scary Movie se borra por completo.

Es un cierre que destroza activamente la buena voluntad construida en la primera hora.

Para muchos, la ausencia de Melissa Barrera y Jenna Ortega deja un vacío narrativo insalvable, haciendo que la transición se sienta forzada y recordándonos que, a veces, ni la nostalgia más pura puede salvar un guion que se queda sin aliento antes de llegar a la meta.

Crítica: Scream 7 - Película de Thriller
“La ejecución es tan torpe y carente de propuesta estética que la frontera entre el slasher de prestigio y la parodia al estilo Scary Movie se borra por completo.” – Imagen de: Paramount Pictures

LAS VÍCTIMAS DE LA NAVAJA: Una carne de cañón sin alma

A pesar de contar con un elenco sólido, las interpretaciones se ven asfixiadas por un guion que no ofrece desarrollo ni a sus protagonistas ni a su propia mitología. El regreso de: Neve Campbell y Courteney Cox se siente desaprovechado, vuelven a la pantalla solo para que el libreto las trate como reliquias sin propósito. Aunque Campbell dota a Sidney de su característica resiliencia y un aura protectora, el texto le niega la catarsis épica que su estatus iconográfico merecía.

Crítica: Scream 7 - Película de Thriller
Campbell y Cox se siente desaprovechadas, como reliquias sin propósito – Imagen de: Paramount Pictures

Por su parte, Gale Weathers y los gemelos Meeks-Martin (Mason Gooding y Jasmin Savoy Brown) quedan reducidos a meros adornos nostálgicos, mientras que Joel McHale cumple como el soporte familiar bajo una dirección que no le otorga el espacio necesario para brillar pero será uno de esos personajes salvables por la audiencia. En cuanto a las nuevas adiciones, Isabel May (Tatum) encarna una vulnerabilidad que, lejos de generar empatía, resulta alienante para el espectador, fallando en establecer una conexión emocional real.

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Imagen de: Paramount Pictures

El error fatal ocurre en el clímax: Williamson utiliza a sus protagonistas como simple carne de cañón desechable. Al final, el destino de los personajes carece de peso dramático porque no existe un arco de crecimiento que nos haga temer por ellos. Son piezas en un tablero que el tercer acto decide patear sin miramientos, convirtiendo la supervivencia en un trámite vacío y restándole cualquier tipo de alma a la ejecución final.

Crítica: Scream 7 - Película de Thriller
Imagen de: Paramount Pictures

LA ATMÓSFERA DE ESTE SLASHER PERFORA NUESTROS OÍDOS

Si algo evita que la película colapse en el desastre absoluto es su apartado sonoro.

En el score, la partitura logra un equilibrio quirúrgico: respeta los leitmotivs clásicos de Marco Beltrami -esos acordes de cuerdas punzantes que definieron a Sidney- pero los procesa a través de la intensidad industrial que Brian Tyler imprimió en las entregas recientes. Esta amalgama sonora crea una textura auditiva que nos mantiene en un estado de alerta constante, compensando la falta de ingenio en los diálogos.

La banda sonora recupera la tensión característica de la franquicia, envolviendo las secuencias de persecución en un paisaje sonoro que evoca la nostalgia del universo original y genera una angustia que el guion, por sí solo, es incapaz de sostener. Es el único elemento que permanece fiel y constante mientras la narrativa se rinde ante los clichés del género.

La propuesta por otro lado, se atreve a modernizarse con una selección de temas brutal con voz. La inclusión de artistas como SuecoJessie Murph y la colaboración de Stella Rose con su tema The Kill, y Ice Nine Kills con el tema principal: “Twisting The Knife” (junto a Mckenna Grace), resulta un acierto total. La energía frenética y las letras inspiradas en el cine de terror inyectan una adrenalina que compensa la languidez del relato.

Es en estos momentos, donde el metal y el diseño de sonido se apoderan de la escena, cuando Scream 7 realmente parece tener pulso. Resulta lamentable que una curaduría musical tan potente, llena de guiños para los horror fans, esté al servicio de una trama que termina sintiéndose tan vacía.

Crítica: Scream 7 - Película de Thriller
Imagen de: Blesscode Ent & Silver Scream Studios & Horrorwood Productions

NO CONTESTES ESTÁ LLAMADA…

Scream 7 se engaña a sí misma: es el ejemplo perfecto de una anemia creativa disfrazada de nostalgia. Es una entrega insípida que, en su afán por sobrevivir al caos de su producción, olvidó lo que la hacía especial. Hemos pasado de los gritos de terror a las risas involuntarias. Si eres un fan purista, el filo de esta navaja te resultará desgastado; la dirección de Williamson termina por sepultar el legado meta al entregar un producto que no es una evolución del género, sino una pieza genérica que se vuelve irrelevante.

Sidney Prescott merecía un cierre, pero no a costa de perder el alma de la saga. El problema aquí no es solo la ausencia de las Carpenter, sino la falta de una razón de existir que respete los trabajos anteriores. Al rozar la parodia involuntaria, Scream 7 cambia el ingenio por la conveniencia y el suspenso por el absurdo. Es una danza de nostalgia que, en lugar de apuñalar al espectador, termina tropezando con su propio cuchillo.

Esta película es un recordatorio doloroso de que, a veces, lo único más peligroso para una franquicia que un asesino con máscara, es un guion que no sabe cuándo colgar el teléfono. Ghostface debería considerar el retiro, porque después de esto, se pierden las ganas de contestar y, sobre todo, de volver a preguntar por nuestra película de terror favorita.

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