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Pater Noster and the Mission of Light, una psicodélica locura llena de gore y música

Pater Noster and the Mission of Light le da de zapes a Rob Zombie en un filme que nos muestra lo alocada, tétrica y violenta que puede ser una secta

AJ Navarro

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No hay nada más interesante que un culto setentero y Pater Noster and the Mission of Light de Christopher Bickel es la viva prueba de ello. Con reminiscentes a la cinta de Rob Zombie, The Lords of Salem, esta producción de muy bajo presupuesto y mucho espíritu punk que fue parte de la selección del Festival Macabro de este año, muestra que, cuando se tiene libertad creativa e ingenio, le puedes dar vida a cualquier alocado relato.

De que trata Pater Noster an the Mission of Light

Max (Adara Starr) es una empleada de una tienda de discos que encuentra el álbum de sus sueños en una tienda de segunda mano donde ella trabaja. Este peculiar descubrimiento la lleva a entrar en contacto con la comuna de los años 70 que lo produjo, recibiendo un invitación directa para conocerlos. Pero durante esa visita, Max y sus amigos se enfrentan a una experiencia aterradora y espantosa que develará los oscuros secretos mas allá de la música y lo hippie.

Esta es la tercera cinta de Bickel, un realizador acostumbrado a trabajar con poco o nada de presupuesto. Pero Pater Noster and the Mission of Light sin duda resulta ser el ejercicio más efectivo de su breve filmografía. Desde la misma fotografía hasta la edición y realización de parte de la música, el director anti-hollywoodense hace de todo para darle vida a un culto lleno de sangre y música psicodélica, pero también dotándolo de un humor puntual antes de la completa locura en la que deriva todo.

Es aplaudible lo que su visión logra, pues la cinta fue grabada con tan solo un estimado de 20 mil dólares en West Columbia usando toda cantidad de tecnología barata y efectos prácticos, creando un filme digno de ser de culto para toda una generación. Todo gracias a la exploración de una banda muy importante para la escena en los 70 que desapareció por completo, creando un álbum que, además, es imposible de conseguir. Es a partir de este aspecto, la música, que Bickel encuentra el pretexto perfecto para la demencial y divertida cinta.

La melomanía es el factor más relevante en nuestra protagonista, Max (Starr), amante de los vinilos y trabajadora de esta tienda independiente de discos. Es gracias a este oficio que se reencuentra con la música de Pater Noster and the Mission of Light. La joven actriz debutante abraza ese sentido de aparente inocencia que se convierte en ganas de supervivencia conforme el encuentro con sus ídolos se va desenvolviendo. Bien dice el dicho que uno nunca debe conocer a sus ídolos pues puede llevarse una gran decepción… o entrar en completo peligro.

Música, talento joven y muchas ganas. Ese es el alimento principal de Pater Noster and the Mission of Light.
Música, talento joven y muchas ganas. Ese es el alimento principal de Pater Noster and the Mission of Light.

Alrededor de ella se encuentran sus amigas, como Sam (Morgan Shaley Renew), actriz fetiche de Bickel, Abby (Sanethia Dresch), otra vieja conocida del cineasta, Gretchen (Shelby Lois Guinn) y el baterista de una banda de thrash metal, Jay (Josh Outzen), que funcionan como la perfecta carne de cañón para el culto setentero que busca simplemente aprovechar el cuerpo de la joven melómana para continuar su enfermizo paso hacia la eternidad.

Ese grupo logra un buen balance, a pesar de que caigan en todos los clichés existentes de un slasher. Pero la dinámica que consigue entre ellos se siente como un homenaje natural a esos grupos de jóvenes que buscan sobrevivir a este grupo de misteriosos extraños. Verlos caer poco a poco en las manos de estos viejos vestidos de blanco que siguen estancados en los 70 resulta tan bizarro como divertido. Ni qué decir del apacible pero muy retorcido Pater Noster, interpretado por Mike Amason, que resulta imponente de ver.

Uno de los aspectos más importantes es la alocada edición del mismo Bickel, dándole no sólo una dinámica bastante buena al filme, sino que crea por momentos unos momentos psicodélicos en sus visuales al empalmar imágenes que parecieran brindarnos ese factor alucinógeno adecuado para el culto. NI qué decir de las virtudes del cineasta para dotar a Pater Noster and the Mission of Light de un sentido de ser algo muy personal para él, pues en algún momento trabajó en una tienda como la de Max, algo que mezcla de buena manera con la sangre y el gore.

Un padre no tan padre. Sádico, desquiciado y todo menos hippie, Mike Amason es la figura malévola de Pater Noster and the Mission of Light.
Un padre no tan padre. Sádico, desquiciado y todo menos hippie, Mike Amason es la figura malévola de Pater Noster and the Mission of Light.

A eso se suma la fotografía del mismo Bickel, donde metódicamente crea esa atmósfera tipo setentera a pesar de ser una historia desarrollada en tiempos modernos, digna de una buena cinta serie b. Eso sirve junto a los otros factores para que la audiencia poco a poco se vaya sumergiendo en la locura de Pater Noster and the Mission of Light, sintiéndose como si estuviéramos escuchando uno de esos discos psicodélicos de su creación, invitándonos a abrazar la locura sin medida del culto.

La banda sonora también es un punto fuerte de este filme. Creada en su mayoría por músicos locales de Columbia y Carolina del Sur, le añaden una extraña alegría al festín de violencia, psicodelia, música y gore que al final termina siendo Pater Noster and the Mission of Light, que en su último acto no se guarda absolutamente nada para mostrar la demencia frenética de un culto como pocos hemos visto en la pantalla antes.

Adara Starr tiene un digno debut como scream queen en Pater Noster and the Mission of Light.
Adara Starr tiene un digno debut como scream queen en Pater Noster and the Mission of Light.

Entre un horror con una extraña aura y una psicótica experiencia que es igualmente bella y violenta, Bickel entrega un universo enloquecedor que envuelve por igual entre los acordes hippiosos del culto, los litros de tripas y sangre expuestos y un Pater Noster que cumple una misión que no precisamente es iluminarnos a todos, sino una declaración de intenciones sobre el cine independiente, sus alcances y un gran insulto al sistema hollywoodense donde prueba que no necesitas dinero para crear algo… ni para formar un culto, mientras rinde un sentido homenaje a aquel cine de terror que forjó una generación en los 70 y 80.

Comunicólogo, amante del cine, la música y todo lo que sea cultura. Forjando una carrera en el medio desde 2018 a la fecha. Colaborador en varios espacios, consciente de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

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